NADIE ES MEJOR
RAMÓN
ANTONIO LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI
Cuando era niño, hablaba como un niño, pensaba como un niño
y juzgaba como un niño. Cuando me convertí en hombre, deje las cosas de niño
aparte sintiéndome un varón hecho y derecho. Más al paso de los años me volví a
replantear que hacer con mi vida, todo se tornaba oscuro, un extraño silencio
me calaba el alma y al no encontrar salida me refugie en la lectura pero la
vida se empeñaba en mostrarme su dureza hasta que me regresé satisfecho a
vivir. Toda la vida buscando un objetivo, con él que las demás cosas pasan a
ser secundarias, mientras que los demás miran con envidia desde sus vidas e
intentan encontrar sentido, uno a uno vamos avanzando.
No estoy seguro de si
lo que temo es la soledad o perder a esa persona que después de tanto tiempo no
empiezas a ver su cara y su cuerpo, sino su alma, no se puede explicar.
Empiezas a dejar atrás el egocentrismo que nos caracteriza y recomienzas a ver
las cosas como son, sin mascaras ni disfraces. No entiendes si es la época, la
etapa de vida o la vida en si la que nos hace reflexionar, pero vemos que todo
se complica sin tener ninguna dificultad a primera vista, quizás las cosas no
son como la sociedad quiere aparentar y los estereotipos solo están para serlo,
pero no para seguirlos, llegando el momento que lo que más necesitas es
descansar la mente y mi alma y lo digo por esto:
Mientras las personas critican los cambios en la juventud y
reflexionan en lo pasado comparando el paso del tiempo, no pueden ver la verdadera
esencia del ser humano, su interior. Mientras que perdure esa estructura
sentimental, no debe de criticarse a un joven
por ello. La superficialidad reina nuestra época y es producto de los
adultos, a mí personalmente, me ocurre que cierro los ojos y consigo
transportarme al pasado, donde la alta
sociedad admiraba la Opera, el Ballet y demás géneros intelectuales, mientras
que la clase media, soñaba con poder presenciar algo así. Es como si hubiera
una ventana al alma pero estoy consciente que eso no regresara. Los jóvenes
sienten la urgencia de encontrar la satisfacción de sus necesidades personales
mediante una liberación económica de la tutela paterna, o como aportación
necesaria y consciente al presupuesto familiar.
Esto los lleva a
suprimirse o buscar un trabajo con este fin. Pero encuentran que para ello
deben prepararse, deben aprender, pero este aprendizaje ya no será escolar,
sino en la realidad de la vida y en el lugar del trabajo. Según su ambiente,
pueden estar encaminados hacia una profesión universitaria, para la cual han
sido preparados; pero los propios jóvenes deberán optar por una carrera de
acuerdo a sus actitudes e intereses.
Podrán elegir un
oficio, un trabajo mecánico o artesanal, el comercio o el arte, en la ciudad o
en el campo, teniendo en cuenta las posibilidades y limitaciones que se les
presenten. La realidad de la vida les hace comprender que de este nuevo
aprendizaje depende su futuro económico, pero además, se abre ante ellos un
campo de relaciones humanas nuevas y difíciles.
Aquí empieza, en este campo de trabajo, más quizás que en
ningún otro, su encuentro con situaciones de justicia e injusticia y de
desigualdad social, que les harán formarse un criterio que puede ser acertado o
equivocado, y este criterio influirá de manera positiva o negativa en su
búsqueda del equilibrio posterior. También pueden tomar una actitud pasiva, de
parásitos sociales, cuya inconformidad ante un estado de cosas que no les pasa
inadvertido, se manifiesta por una indiferencia y conformidad con algo que se
les antoja irremediable.
Otra actitud, la de los jóvenes que imitan costumbres
extranjeras y viven en la ociosidad y el consumo de drogas. Eso, el alcoholismo
y la agresividad, mantienen a una parte de la generación joven marginada de
toda labor social, necesaria al cambio favorable.
Los adultos buscan un prototipo de mujer, los jóvenes
simplemente se encargan de buscar más allá, en el fondo del alma amada. Es muy
sencillo, la búsqueda del adulto es que su hijo(a) encuentre quien la arrastre
en la escala social (Final deseado), no tiene en mente ese final deseado.
Los adultos van vistiendo de pétalos de rosa a sus hijos
(as) con esos buenos deseos mientras que el joven busca, una caricia inesperada
o simplemente unas palabras que le recuerden para siempre que ese amor, nunca
le abandonara y perdurara. La gente lo intenta camuflar muy bien, pero al final
sale a flote una gran verdad, el corazón no tiene infinitas fibras de amor y
solo pertenece a una persona, esta persona no se elige, te escoge ella, puede
ser por azar o destino, pero te escoge y si es la deseada, mi mejor consejo es
que la alcances y no la pierdas nunca, y con ella, cuida y vive intensamente
todo el tiempo junto a ella, a eso se le llama una felicidad.
El pensamiento grava el alma y los adultos se quedan
esperando mientras al joven no le hace falta esa espera porque aun recuerdo esa
risa alocada de la tarde anterior, esos dedos tan delicados que tomaron su
mano, esa sonrisa tan hermosa y esa juventud sinfín que junto a un gran corazón,
le enseño el color de la vida junto a la persona amada, sobre todo, cuando ha
escogido a una persona con la que se identifica, un pajarito hermoso con tantas
ganas de volar junto a él. Y, ¿si estas sin pareja sentimental?
Considero, que al igual que la compañía de la alma gemela
nos hace estar eufóricos pero también sentimos otras emociones, la soledad no
tiene porque implicar tristeza, o pesimismo. Reflexiono que la soledad puede
hacernos ver aspectos que siempre hemos tenido en la sombra del calor humano,
la existencia de esas emociones, deben ser sentidas con intensidad, para así,
poder aprender de ellas y superarlas, para formarse a afrontar cualquier
aspecto de la vida misma.
Nadie es mejor o peor
persona por encontrarse solo, ni se merece la compasión de otra persona, ya que
hay multitud de personas que se rodean de gente
infeliz solo por el hecho de estar acompañado y prefieren padecer esa
compañía. Siempre se ha temido la soledad, en cualquier etapa de la vida del
ser humano, pero hay que considerar que muchas personas, mueren en la más
absoluta soledad, y este motivo no implica que mueran tristes.
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