jueves, 27 de julio de 2023

 

CUENTO CORTO

RAMÓN ANTONIO LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI

¿Qué sucede? no entiendo, solo sentí un dolor fuerte en la cabeza, mareos... y ahora estoy tan confundido. ¿Qué pasa? porque mi esposa corre y llora.- Dicen que morí, pero no, estoy aquí pero ellos no me ven y no puedo abrazarlos. OH ya veo, están trasladando a alguien en una carroza fúnebre, soy yo mismo, que extraño. Veo a mi familia con gran dolor, todos lloran, pero yo solo veo, ya no siento dolor ni tristeza, es como ser un espectador. Pasan los días, mi familia regresa a casa sin mí, les dejo un gran vacío.

Ya alguien ocupa mi puesto de trabajo, todo vuelve a ser como antes, corren, atienden llamadas, hacen pagos, envían documentos, firman documentos, atienden a las personas, les dan las mismas respuestas que yo daba, en fin es como si nunca hubiese faltado yo, que bien, algunos compañeros se acuerdan de mi a ratos y lamentan que ya no este. Sin embargo en mi familia, el vacío persiste, mi esposa llora, está confundida, no sabe cómo hacer sin mí, mi hijo pregunta: -¿Donde está papa? Y mi esposa le dice que en el Cielo, mi hija mayor acaba de comprender dolorosamente lo que es la muerte, no deja de llorar, no quiere ir a clases, no se puede concentrar, tampoco come.

Mi perro, mi querido y cariñoso pero se paro en la puerta y de ahí no hay quien lo saque, come, bebe agua y regresa a su puesto de espera. Pasa el tiempo, mi hijo cumple  años y yo no estoy, el se aferra a su mama, se ha vuelto tímido y retraído, no hay una figura paterna para él, ya papa no esta...

 Mi hija casi no habla, a veces su mama la encuentra llorando, bajo mucho las notas y no muestra interés por nada. Mi querida esposa, con toda la carga sobre sus hombros, la responsabilidad de dos hijos pequeños, tiene que sonreír a los niños para darles fortaleza.- Ya paso un año y todo sigue igual, en casa el vacío, la tristeza, en la empresa donde trabajaba ya nadie me nombra y todo sigue igual sobre la marcha.- ¿Saben que dijo el forense sobre la causa de mi muertes? Que morí por stress, en mi cerebro reventó una vena por una subida de tensión que me dio, cuando me llamaron de mi trabajo y me dijeron que de los clientes que debían pagar ese día solo siete lo hicieron. Y todo acabo...

Y, la noticia nos cae como balde de agua helada en pleno invierno, nos toma por sorpresa no encontramos otra forma en decirlo que “Mi, sentido pésame” Para nadie es fácil resignarse a perder para siempre a un ser amado, pero tenemos que ser fuertes y superar la enorme tristeza que nos invade. Si la persona tiene un mal incurable pensamos que  lo mejor es que dejen esta vida para no seguir con más dolor. El alma se ha liberado de una fea enfermedad y la persona deja de sufrir.

Sé que su fallecimiento nos da mucha pena y es normal, porque la queremos demasiado, vivíamos juntos, lo vamos a extrañar, pero tenemos que aprender a superar los momentos malos de la vida. La pérdida de un familiar nos causa mucho dolor pues nos rehusamos a aceptarlo, sin embargo si se tiene fe en Dios podremos vivir con la esperanza de que algún día nos reuniremos todos nuevamente.

 Los padres siempre nos enseñan a vencer  las dificultades, y cuando se han ido, lo que debemos hacer es honrar su memoria recordándolos con alegría, pues así, es como ellos quisieran que continuáramos en esta vida, una buena forma de recordar a tu papá es  demostrando la fortaleza que él siempre te inculcó, sé que puede sonar difícil tú podrás hacerlo como hay amigos que dejan un gran vacío en nuestros corazones. Toma tiempo poder recuperarse, pero esa sensación de tristeza puedes aplacarla recordando los mejores momentos que viviste al lado de tu mejor amigo.

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