CAMINANTE
RAMÓN ANTONIO LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI
Todavía Recuerdo ese traje negro
que portaba orgulloso esa noche que termine la carrera en la Universidad. Lo
primero en lo que pensé era ¿Quién me acompañara a la fiesta? Agradecía a Dios,
porque ese era mi sueño, me sentía feliz al cumplirlo, sin embargo no contaba
con novia. Dicen que esa euforia solo dura unos meses y después se va y
honestamente creo que así es. La vida te trae de vuelta a la realidad, te das
cuenta que nuevamente estas solo sin que nadie te apoye, ni a quién recurrir.
Tal vez hay algo en ese pasado que me hace volver a recordarlo y complaciente
se lo permito a mi memoria.
Me estoy riendo de tantas bromas que nos jugábamos,
las dudas que despertamos y jamás contestamos-, lo triste, el miedo, lo
irritante, el prepararse, el empezar la noche con un libro y amanecer sentado
con varios litros de café en el estómago sin dormir para alcanzar una nota
decente.- El chiste era aguantar ¿Cuántos años han pasado?
Me doy cuenta que aún estoy allí
con esos ojos que tratan de verlo todo y un corazón que al recuerdo lo vive
¿Cuáles eran nuestras habilidades, talento, capacidades? Desde niño tenía la
capacidad para aprenderme las canciones en el cine y cantar pero no tenía
talento para cantar.- Cantaba con mucho sentimiento pero desentonado.
Habilidad-, montar a caballo, lazar vacas, amar platónicamente, romántico cursi
(Aprendido en las películas del cine de oro) Amar sin que ellas se enteraran,
desatar un amor diferente propio de un ilusionado que no se acercaba y
suspiraba con el viento mientras las veía a lo lejos pasar.
Podía bromear mientras mi
corazón lloraba, podía sonreír ante la ofensa, incluso en lo amargo de la vida
y estando herido en el alma me sentía feliz por cada una de las situaciones que
enfrentaba.- Valoraba la vida, ignoraba a las personas que me ofendían, solo
fruncía el ceño y me alejaba. Me gustaba escuchar los chistes que los
compañeros exteriorizaban pero no tenía la habilidad para contarlos. Mi manera
de exponerlos no liberaba risas. Cierto no contaba con esa gracia pero me daban
la oportunidad para que me sintiera realizado.
En cuanto a los sentimientos
siempre me mostré honesto Ejemplo: a las que solo me gustaban las dejaba como
amigas ya que no se puede amar a todas al mismo tiempo, no andar dando muestras
de amor mediante caricias por mirar una cara hermosa. Aprendí a escuchar para
valorar y a dejar ir para no tener encuentros desagradables. No podían amar a
alguien como Yo-, lleno de defectos, egos, soberbia, así que era lo mejor-,
decir adiós, alejarse ante un ser mudo, ciego, sordo, incapacitado en esos
menesteres. Por principio no podía ver las intenciones de ellas, segundo.- poco
las escuchaba, las miraba y me gustaban pero ellas no tenían la culpa de las
travesuras que por mi mente corrían, así que para no perder el tiempo
inútilmente de repente me desaparecía de su vida.
En el terreno del amor algunas
personas somos así, otras no son nada buenas y prometen un amor perfecto hasta
que ella cae ante la promesa. Yo, amaba con mis errores, pero jamás tratando en
parecer otra persona, incluso presentaba evidencia de no estar enamorado y para
no cometer traición me retiraba. Quizás no era la manera más adecuada pero lo
prefería al elegir esa marcha en silencio en lugar de quedarme a lastimar.- Es
cierto dolía y algunas de ellas le costó mantener la boca cerrada acusándome en
ser espécimen sin sentimientos, pero como dije; prefería escuchar esas
tonterías que llevar la carga de una mentira piadosa.
Escuche entre mis amigos la
palabra divorcio pero prefería ignorarla incluso me tocó vivir la amargura que
ello desencadena en la vida de una persona cuando se desataban sus problemas
convertido en paño de lágrimas. Ante esta situación, con los amigos me volví
sordo a sabiendas que muchas de las cosas que me platicaban eran mentiras
producto del problema.- Nadie decía la verdad y de manera correcta, ellos
disfrutaban auto escuchándose su lamento. Otros hablaban con la verdad pero al
igual me volvía sordo y reflexionaba que se estaba auto engañando ¿Cómo lo
supe? A los días los miraba de la mano y dándose de besos.
A las que creían me tomaban el
pelo engañándome para sacarme celos, me hacía de la vista gorda. Por todo esto
digo que fui sordo, ciego y nudo para no ver, platicar, escuchar las malas
lenguas llenas de mentiras. Veía pero hacia como que no veía, fui mudo para no
contar mis propios sentimientos y sordo para no escuchar a los demás en sus
mitotes. En etapas me sentía solo en cosas de amor por no apostar a ser igual a
la generalidad. Siempre distinto para elegir y tímido para lanzarme.
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