sábado, 15 de julio de 2023

 

MONOLOGO DE UN HIJO

RAMÓN ANTONIO LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI


- Mira padre en la vida he aprendido a no tenerte miedo, a saber que tus gritos son debilidad, que tus desplantes me avergüenzan y tu comportamiento es, inculto. He aprendido que recibir un agravio no significa que no duela, pero duele más cuando insistimos en recordarlo. Así, es la ignorancia, entra por cualquier puerta y se niega a salir.

En la vida he aprendido, que los malos modales se repiten, destruyen, alejan a la realidad y el mundo que tú me has enseñado no es real sino un mundo creado por tus miedos. Lo que expresas con tus palabras es cruel, es parte de tus frustraciones. Siempre me hablas de trabajar duro para tener dinero y crees instruirme sobre la vida cuando realmente me estas atando al yunque que supones es la felicidad. Mañana querrás verme como tú, desesperado, un tipo que no aterriza nada y siempre esta fantaseando, un tipo que considera nunca equivocarse y que piensa que los errores se corrigen con solo arrepentirse ¡Por supuesto, que no!

No seas ciego, no vengas a imponer criterios, siéntate un rato y escucha con serenidad para que construyas en tu alma lo que por falta de valor no te ha dejado hacer desde aceptarte. Yo, no quiero ser un rico en dinero y deseo darte las gracias por esa preocupación, yo solo quiero ser agradecido, donante, entusiasta social y recordar que para quien desee ser mi amigo, la puerta siempre estará abierta. Los amigos con los que pasas tu vida son pobres de espíritu y solo miran el reloj para seguir trabajando en lo que detestan, esto hace que cuando “Toman” desean la muerte como escape ya que es más placentero morir por miedo que luchar por ideales.

No, “Padre” No, quiero ser perfecto tal como todos piensas que es un ser humano perfecto, solo quiero ser una piedra más en el camino de cada persona y tener la inteligencia para que jamás tropiecen con ella. Sé que me vas acusar de incoherente, mi compromiso no es con la coherencia valorada desde tu óptica, esa por la cual miles de personas son tan desdichadas y dicen tienen la razón para llevarla a cabo. Yo, no creo ser un vencedor, mucho menos un conquistador, ni me quiero cambiar siendo otro para que me alaben. Solo busco armonía, paz, alejado del ego, de los trastornos sociales, de las bendiciones apegadas al dinero. De la malicia que enloquece al mal comportamiento.

Solo quiero que me quieras como soy, a mi manera en ver la vida, en mi parecer en las cosas materiales. Puedo pensar que la comida que me ofreces se ve bastante rica, deliciosa, tentadora, apetitosa y si la desecho tus amigos dirán que soy un payaso porque no comprenden que no estoy dispuesto a que se reía de mi propio espíritu, sino que me gusta reírme de mí en busca de aprender en mis errores. Cuando niño te veneraba pensaba que eras lo más esencial que la vida me ofrecía, sobre todo que contaba con tu apoyo para cada ocasión, pero conforme fui creciendo se me fue quitando lo atolondrado en lo que la sociedad nos convierte y empecé a tener adoración por devorar pensamientos porque tengo la sensación que vivir apegado a un reloj y al trabajo ingrato, no sirve de mucho por eso decidí caminar por la espiritualidad buscando alejar mis demonios que ataban mis alas.

Ahora gozo cuando miro atrás, gozo en los actos más sencillos, gozo cuando paseo, cuando leo, cuando me pongo generoso porque esa es la evidencia de lo que andaba buscando “Esa gracia especial” que ofrece la armonía, que hace sentirnos realizados. Entiendo tu pesar, porque eres una criatura viva al igual que millones que pueblan este planeta, que piensas que con asistir a misa estas vanagloriado. Pienso que algún día encontraras lo que andas buscando “Relájate, has el esfuerzo” para que lo que buscas te sea revelado, practica la virtud, busca la amistad. La verdad padre, pienso que ocupas una gran habilidad para librarte de las trampas que la sociedad te engancho. Pienso que la vida es corta para entender la espiritualidad, la única certeza que te ofrezco es que no caminare por ese camino que quieres señalarme.

El hijo sonrió y amablemente le dijo.-Padre, no sé quién de los dos haya tenido la razón pero no estoy dispuesto a perder el tiempo en lo que no me gusta, ni quiero perderlo en tratar de averiguar si la vida controlada en bienes materiales me llenaran de culpa al final del camino transitado. Solo te pido que cuando me examines lo hagas en forma, decente, con respeto porque la vida es mía, no quiero que lo olvides y la tuya la llevas de acuerdo a tu inclinación.

Agradezco por lo que me has dado, se que luchas incansablemente durante horas diarias por darme el sustento, pero no es cuestión de ego, ni de vanidad sino de ser diferente para construir con mi vida la vida que deseo. Quiero que no me ofendas, ni me etiquetetantes, recuerda que la cortesía es parte de la conciliación que suaviza las buenas relaciones humanas. Cuando niño aceptaba que me bañaran exageradamente sin preguntar si me gustaba “No, querías que anduviera sucio” ¿Temor a ser criticados? ¿Para quién? Acepte todo tipo de reglas a condición de que no me sermonearas constantemente, es por ello que a cada regaño use la cabeza en busca de no quedarme con sentimiento de culpa.

Siempre quise la tranquilidad en el hogar, la comodidad y momentos de silencio deseando dejaras de lado la consigna de que todo lo que hace el niño está mal (Ruidos que aturden, cosas tiradas en el piso. Deseaba gozar de libertad para hablar sin que se me interrumpiera, que no se entrometieran en mi vida y en mis cosas personales dejando de lado los sermones. Los regalos costosos no aseguran la felicidad, cuando las cosas se adquieren sin esfuerzo, no son valoradas, no se trata de prohibir por el hecho de que a nosotros no nos guste algo. Los métodos represivos solo generan rebeldía, desdicha, pérdida de tiempo, gritos que a veces jamás se olvidan “Nadie se siente satisfecho, cuando es atacado”.

 En la vida las locuras son necesarias, sobre todo cuando en ellas se refleja la pasión expulsada desde la azotea cerebral que motiva la idea y se apodera de la voluntad para salir con entusiasmo identificando el idealismo de un espíritu quijotesco.

Muchos pensaran que adentrarte en ideas profundas externando los secretos guardados es una locura innecesaria pero al final del día algunos se sentirán identificados. La libertad es el símbolo que encarna la metáfora más allá del miedo a la escapatoria en forma de huida silenciosa. Redactar lo aprendido en la vida no está exento de salir ileso, de ese temor a que el lector exterior juzgue, tome lo que cree necesario o dilucidar los encantos de un callejón sin salida por donde se huye después de exponerse.

Un niño pequeño, es el que corre por las páginas en blanco y se detiene a mirar su juventud, madurez con esa actitud inevitable de aceptación en ser el ¿Cómo es?

Dando cuenta clara de ello y pagando lo que no quiere negar para seguir hasta el final de sus días en la vida que lo formo. En la madurez respondo con la fuerza adquirida en la circularidad con la que sus eventos se fueron presentando hasta el final de su historia en la caída de su propia personalidad, dando su punto de vista. Narro la historia desde un pueblo al que nunca deje fuera de mi vida, y al que nunca dude en regresar porque la historia de mi vida nació allí, mis primeras palabras emitidas, la voz, enseñanza, la manera en mirar la realidad. Ello me llevo por caminos más del tiempo suficiente para entenderme, juzgarme, recordar el pasado, preguntarme, responderme.

Salí, del vientre de mi madre sin saber absolutamente nada de la situación que el mundo y la vida me deparaban. Intente entender los hechos a través de la cadena de conflictos, errores, aciertos, las decisiones que tomaba y por azares del destino me llevaron a esta situación para redactar a mi manera lo que me interesa escribir.

Creo que cada uno tenemos nuestra historia sobre lo que nos ocurrió para llegar aquí, unos intentamos analizar el desarrollo de las cosas que nos pasaron para ser de la vida nuestra vital esencia.- Nosotros mismos.- En cierto momentos dimos pasos en falso, otros sobre tierra firme convirtiendo los errores en experiencias que nos fortalecieron para luchar contra las amenazas que nos vienen desde dentro como es la construcción de nuestro propio personaje en vida.

El mayor peso psicológico es la esencia formada para protagonizar la trinchera espiritual de ese personaje que nació de un padre, una madre, un niño refugiado en sus brazos, tapándose con miedo en las noches al despertar y sentirse solo. Un misterio es lo que significa la vida, todos los que llegamos a la madurez, venimos con traumas de los que nunca hablaremos y de algún modo es nuestro mayor secreto. Arribamos con la idea de incomprendidos, con el miedo a flor de piel, que es la respuesta natural del ser humano. Tememos lo desconocido, nos da miedo, por eso lo rechazamos.

La solución contraria sería la compasión y la empatía, pero el temor, es natural y, casi siempre es irracional.

A lo largo de mis escritos he analizado y explorado sobre el papel de la mujer y la enseñanza patriarcal que recibimos, son temas que siempre me han interesado porque con ellos afirmo más allá de mi experiencia pueblerina en donde las mujeres no podían ser autoras de sus formas en pensar, estaban condenadas a lo que sus padres les expusieran en lo que era correcto o no, sin tener esa libertad para escribir su propia historia.

No es para menos el avance que en esta materia se ha logrado, muchas son tratadas en igualdad de circunstancias sin tener en cuenta el sexo y su condición intelectual para exponer va en aumento reproduciendo lo que desean. No se trata de feminismo ni de equidad de género sino igualdad humana para que desde esta tesitura tanto hombres como mujeres superen la mediocridad.

Años han trascurrido para que la mujer trascienda o se acerque a producir lo que realmente es. La inteligencia no es propiedad de sexo. Ser mujer no se refiere a cuerpo hermoso, amortiguador de los dolores sentimentales, las heridas del alma.

Ser mujer es poseer un cerebro capaz de generar ideas que supuestamente anterior pertenecían al género masculino de allí, que aprendieron a ser víctimas permanentes de lo que ellas decidían hablar y lo fueron convirtiendo en amarillismo sobre acoso sexual ante la incapacidad de pintar el cuento feliz de su incrustación en la vida laboral. La mujer dejo en estar encerrada en su casa por lo que no debe padecer la histeria antigua de ese encierro.

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