NO A MUERTO
BENITO PABLO JUAREZ GARCIA
RAMON ANTONIO
LARRAÑAGA TORRONTEGUI
Mi intención
no es hablar del Juárez que nació el 21 de marzo de 1806 en San Pablo Guelatao,
una aldea de apenas 20 familias, aisladas en la abrupta serranía del Distrito
de Santo Tomás Ixtlán en Oaxaca.
Mi intención
tampoco es hacer una cronología de cada uno de sus logros, esa será una tarea
de cada uno de los lectores para investigar por sí mismo quien fue Benito
Juárez.
Hoy, quiero
hablar de Juárez como el legendario fundador de una Nación, que le dio
coherencia y sentido a la vida pública, en momentos históricos donde la
anarquía, la tiranía y el fanatismo reinaban sin límites; porque es él quién
inaugura el Estado mexicano.
Porque cuando
invocamos a Juárez en la actualidad, ya no es el Juárez histórico sino el
Juárez trascendental; imagen y símbolo del Respeto a la Ley, la Justicia, la
Soberanía, la Libertad de Conciencia y de Culto, es el Juárez de la Paz y del
Derecho, del Laicismo, porque esas son sus obras indestructibles que se
conservaran en el pensamiento de todo hombre y mujer libre y de buenas costumbres.
No veamos a
Juárez como un ente lejano de nuestra realidad, de nuestra vida cotidiana,
recordado solamente 2 veces al año.
Juárez nos
cuestiona desde la lejanía de su tiempo y se actualiza constantemente, en su
época los enemigos de la Soberanía eran más evidentes que hoy; se combatió
contra naciones poderosas, inclusive contra el ejército indestructible de
Napoleón.
III.
En el México
del presente, los enemigos de la Paz, de la Armonía y de la Fraternidad tienen
otros nombres: narcotráfico, delincuencia organizada, corrupción y pobreza.
Sea esta
oportunidad de hacer un llamado a quienes tienen la obligación de defender a
los ciudadanos para que no ignoren la realidad y que se actúe para reconstruir
el tejido social que cada día se desgarra trágicamente.
El Estado de
las Instituciones iniciado por Juárez es constantemente violentado por aquellos
que imponen una irracionalidad bestial primogénita a través de la violencia, el
terror y las ansias de poder y de dinero.
Juárez no
muere el 18 de julio de 1872, muere cada vez que violentamos la Ley, cuando nos
presentamos cobardemente ante la vida, cuando preferimos que otros decidan
nuestro futuro, cuando no enfrentamos nuestros errores, cuando es concentrado
el poder en las élites, cuando los derechos humanos no son respetados pero
sobre todo cuando actuamos por omisión.
Agregó que
Juárez fue un hombre de leyes y no de armas, que supo anteponer el uso de la
inteligencia por encima de la violencia, de la razón antes que la
intransigencia, fue un hombre de leyes y no de armas, porque nunca supo de de
dobleces ni de claudicaciones, porque en sus manos llevaba la fuerza y en el
espíritu la grandeza.
Juárez
también representa la Esperanza, la Resistencia, la Fe en la Justicia, la
posibilidad de construir un mundo mejor, diferente porque él lo hizo en su
tiempo.
La deuda que
tenemos con Juárez es la herencia que debemos depositar a las actuales y
futuras generaciones, para que no permitan nunca más que el hombre sea esclavo
del hombre.
El juarismo
es y deberá ser siempre el hombre gigante que avanza hacia el Progreso.
Imposible
desligar a Juárez de la Masonería, arquitecto de su propio destino, forjado a
través del compás y la escuadra, sus luces y conocimientos apuntaban a la
emancipación, siendo en su juventud lector de otros grandes masones como:
Rousseau, Montesquio, Voltaire.
Juárez
representa el más depurado espíritu de la Orden masónica, respetando siempre,
salvando siempre los supremos valores del hombre y los auténticos valores del
espíritu.
Juárez supo esperar,
afrontar los obstáculos, actuar con entusiasmo, con convicción y optimismo,
virtudes que enseña la masonería. La Libertad, la Igualdad y la Fraternidad no
fue un lema vacío para él sino un bien que debería de gozar todo mexicano.
Juárez es el
masón que inspira a otros hombres, es el hombre prudente, diligente, moderado y
discreto, el ser humano que se complace en el deber cumplido, y que no trabajó
inútilmente ni gastó sus fuerzas en nada, que obtuvo su recompensa siempre en
la estimación y cariño de los suyos.
Benito Pablo
Juárez Garcia permanece vivo en la Institución Masónica, que desde el interior
de sus logias, pugna por crear hombres nuevos, virtuosos, libres y de buenas
costumbres. Libres pensadores que trabajan día a día en pulir su piedra bruta
con el único fin de ser mejores hijos, mejores padres y mejores ciudadanos.
Para que el mundo sepa que los masones no trabajan en vano.
Finalmente,
pareciera que Juárez desde el Eterno Oriente y en base a lo que realizó en
vida, nos envía el mensaje de vivir en estrecha unión, para que la Paz more
entre nosotros y nos una la Fraternidad Eternamente y recordar que entre los
individuos como entre las naciones el respeto al derecho ajeno es la paz.
¡Viva Juárez!
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