martes, 18 de julio de 2023

 

NO A MUERTO BENITO PABLO JUAREZ GARCIA

RAMON ANTONIO LARRAÑAGA TORRONTEGUI

Mi intención no es hablar del Juárez que nació el 21 de marzo de 1806 en San Pablo Guelatao, una aldea de apenas 20 familias, aisladas en la abrupta serranía del Distrito de Santo Tomás Ixtlán en Oaxaca.

Mi intención tampoco es hacer una cronología de cada uno de sus logros, esa será una tarea de cada uno de los lectores para investigar por sí mismo quien fue Benito Juárez.

Hoy, quiero hablar de Juárez como el legendario fundador de una Nación, que le dio coherencia y sentido a la vida pública, en momentos históricos donde la anarquía, la tiranía y el fanatismo reinaban sin límites; porque es él quién inaugura el Estado mexicano.

Porque cuando invocamos a Juárez en la actualidad, ya no es el Juárez histórico sino el Juárez trascendental; imagen y símbolo del Respeto a la Ley, la Justicia, la Soberanía, la Libertad de Conciencia y de Culto, es el Juárez de la Paz y del Derecho, del Laicismo, porque esas son sus obras indestructibles que se conservaran en el pensamiento de todo hombre y mujer libre y de buenas costumbres.

No veamos a Juárez como un ente lejano de nuestra realidad, de nuestra vida cotidiana, recordado solamente 2 veces al año.

Juárez nos cuestiona desde la lejanía de su tiempo y se actualiza constantemente, en su época los enemigos de la Soberanía eran más evidentes que hoy; se combatió contra naciones poderosas, inclusive contra el ejército indestructible de Napoleón.

III.

En el México del presente, los enemigos de la Paz, de la Armonía y de la Fraternidad tienen otros nombres: narcotráfico, delincuencia organizada, corrupción y pobreza.

Sea esta oportunidad de hacer un llamado a quienes tienen la obligación de defender a los ciudadanos para que no ignoren la realidad y que se actúe para reconstruir el tejido social que cada día se desgarra trágicamente.

El Estado de las Instituciones iniciado por Juárez es constantemente violentado por aquellos que imponen una irracionalidad bestial primogénita a través de la violencia, el terror y las ansias de poder y de dinero.

Juárez no muere el 18 de julio de 1872, muere cada vez que violentamos la Ley, cuando nos presentamos cobardemente ante la vida, cuando preferimos que otros decidan nuestro futuro, cuando no enfrentamos nuestros errores, cuando es concentrado el poder en las élites, cuando los derechos humanos no son respetados pero sobre todo cuando actuamos por omisión.

Agregó que Juárez fue un hombre de leyes y no de armas, que supo anteponer el uso de la inteligencia por encima de la violencia, de la razón antes que la intransigencia, fue un hombre de leyes y no de armas, porque nunca supo de de dobleces ni de claudicaciones, porque en sus manos llevaba la fuerza y en el espíritu la grandeza.

Juárez también representa la Esperanza, la Resistencia, la Fe en la Justicia, la posibilidad de construir un mundo mejor, diferente porque él lo hizo en su tiempo.

La deuda que tenemos con Juárez es la herencia que debemos depositar a las actuales y futuras generaciones, para que no permitan nunca más que el hombre sea esclavo del hombre.

El juarismo es y deberá ser siempre el hombre gigante que avanza hacia el Progreso.

Imposible desligar a Juárez de la Masonería, arquitecto de su propio destino, forjado a través del compás y la escuadra, sus luces y conocimientos apuntaban a la emancipación, siendo en su juventud lector de otros grandes masones como: Rousseau, Montesquio, Voltaire.

Juárez representa el más depurado espíritu de la Orden masónica, respetando siempre, salvando siempre los supremos valores del hombre y los auténticos valores del espíritu.

Juárez supo esperar, afrontar los obstáculos, actuar con entusiasmo, con convicción y optimismo, virtudes que enseña la masonería. La Libertad, la Igualdad y la Fraternidad no fue un lema vacío para él sino un bien que debería de gozar todo mexicano.

Juárez es el masón que inspira a otros hombres, es el hombre prudente, diligente, moderado y discreto, el ser humano que se complace en el deber cumplido, y que no trabajó inútilmente ni gastó sus fuerzas en nada, que obtuvo su recompensa siempre en la estimación y cariño de los suyos.

Benito Pablo Juárez Garcia permanece vivo en la Institución Masónica, que desde el interior de sus logias, pugna por crear hombres nuevos, virtuosos, libres y de buenas costumbres. Libres pensadores que trabajan día a día en pulir su piedra bruta con el único fin de ser mejores hijos, mejores padres y mejores ciudadanos. Para que el mundo sepa que los masones no trabajan en vano.

Finalmente, pareciera que Juárez desde el Eterno Oriente y en base a lo que realizó en vida, nos envía el mensaje de vivir en estrecha unión, para que la Paz more entre nosotros y nos una la Fraternidad Eternamente y recordar que entre los individuos como entre las naciones el respeto al derecho ajeno es la paz.

¡Viva Juárez!

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