ABUSO EN LOS NIÑOS
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Ex Director de “La escuela Normal del
Pacifico” Ex Director General “Instituto Pedagógico Hispanoamericano.
El abuso físico no sucede de repente. Está precedido por un ciclo creciente de agresión verbal y física. Las madres dominantes exhiben un comportamiento poco cariñoso con el hijo. Les gusta gritar para controlar, abusan denigrando con ataques psicológicos. Son madres a las que no les interesa si su hijo sonríe o está enfermo tal parece ser que el costal para golpear con sus emociones incontroladas es el niño.
No negativas y vengativas y cargan la rabieta a flor de piel. Tal parece les desagrada todo en la vida. Los profesores hacen lo posible por educar a este tipo de padres, pero muchos de ellos se molestan con el profesor y cambian al hijo de escuela argumentando que él es el único que sabe cómo educarlo y que nadie va a venir a decírselo. Muchos de ellos son padres confundidos, agobiados por sus problemas de vida, y que no se centran en la atención del hijo dejándole en las manos de su mujer esa parte.
Los padres que abusan de sus hijos a menudo están desempleados, y descargan su frustración en ellos. Muchos cuentan con poco nivel académico, son de bajos recursos económicos (No todos los tratan mal) pero si mucho tiene que ver la calidad de vida. Los niños no solo son abusados por sus padres, sus familiares, son también por profesores, directores de escuela, otros niños, mayores en edad, clérigos, médicos, enfermeras y en casi todas las partes donde se encuentre una persona con conflictos mentales que van desde una frustración a daño severo. Se tolera y se esconde en áreas en donde menos es deseable estar viviendo convirtiendo en un secreto interno de ese hogar.
Pero no solo en áreas marginadas, deterioradas se presenta, solo basta un descuido en su cuidado para que sea abusado en residencias de alta plusvalía sin importar la diferencia económica, ni su entorno social. Los enfermos sexuales deambulan por áreas soltarías, campos de juego, puesto que saben que el niño ira a jugar o acudirá a la tienda comprar solo. Lo mismo lo hacen en los caminos de regreso de la escuela ya que muchas madres no les prestan atención y una niña de tercer grado camina con su mochila al hombro de 20 kilos, varias cuadras para llegar a su hogar.
Mucho tiene que ver la estructura emocional de los hogares ya que el 25% solo hay uno de los padres presente en casa y cuando el niño regresa de la escuela solo un 5% lo recibe. A mayor estrés en la familia, mayor el riesgo. Los padres que viven en la marginación son menos propensos a ser apoyados por sistemas de gobierno para recibir información preventiva, educativa, recreativa, salud, alimentaria. Ellos consideran como su prioridad llevar el sustento a su casa antes que andar cuidando al niño. Ante ello estos niños aprenden a corta edad a cuidarse solos para resolver sus conflictos, puesto que rara vez sus padres se ocupan de ellos.
Los padres andan todo el tiempo frustrados, en busca de recursos económicos. No solo afecta el ambiente del hogar, sino el vecindario, los amigos, la zona falta de todo tipo de servicios en donde se convive con jóvenes delincuentes, chicas prostitutas, adultos alcohólicos o drogadictos. Todos ellos ven a un niño (a) como un manjar para su propio beneficio a cambio de nada. Por lo general las familias que funcionan muy mal buscan quedar avecinadas en ese tipo de lugar para que nadie se entere de sus secretos tapándose unas con las otras. La lata tasa de abuso no solo tiene que ver con la cultura, el nivel económico, pero si se presenta más frecuente en personas con problemas de este tipo, sin que quede exento con menor secuencia las económicamente bien y con nivel académico alto.
El riesgo siempre está latente. En los grupos étnicos es muy superior lo que le sucede de malo a los niños y niñas. Allí se acepta el castigo físico, la violación, mientras que las personas educadas prefieren dar de nalgadas. Las posibles causas se localizan acompañadas de una falta de recursos sociales, económicos, emocionales problemas mentales con respeto a la sexualidad, en los cuidadores. Estos comportamientos son impulsados por interacciones complejas entre relaciones familiares disfuncionales, múltiples experiencias estresantes, entornos desorganizados o poco solidarios y valores culturales que permiten o justifican la agresión y el castigo físico.
Un niño abusado es un potencial rebelde en la juventud, mostrará desestabilidad emocional, acosa a sus hermanos más pequeños, su comportamiento será agresivo con todo mundo, y toda la sociedad sufrirá las consecuencias. Este tipo de niño desde el prescolar se muestra agresivo, abusivo, con sus compañeros débiles. En contra parte de actitud estos niños suelen estar deprimidos, retraídos, tienen problemas académicos y de autoestima. Los efectos negativos se verán mejor cuando lleguen a su etapa de adolescente.
En la sociedad actual se carece de recursos para desarrollar un proyecto nacional que se enfoque en los asuntos no solo de sexualidad, sino el entorno familiar, pobreza, hambre, niños golpeados y abusados. Una ley que actué en contra de padres que los encadenan, los queman, mutilan, les tocan sus partes íntimas, los venden por un día como mercancía sexual etc. Todo daño inicia con sus padres, con enfrentamientos familiares, falta de cuidarlo, vida cargada de estrés económico. El abuso también se presenta en familias económicamente bien, con buen nivel educativo. Los padres abusivos suelen ser padres que están enredados en muchos problemas, y sus hijos establecen este tipo de relaciones con jóvenes delincuentes de su escuela o vecindario.
El que golpea una primera vez a su hijo, lo seguirá haciendo, le vale lo que la gente opine fuera de su casa, es la trasmisión de sus propias experiencias de vida. Son padres crueles, incompetentes que sufrieron abuso y no son capaces de romper esta cadena. El maltrato infantil se presenta con mayor frecuencia en donde la familia es numerosa o que uno de los niños tiene discapacidad física o mental. Esos padres se culpan entre si y terminan siendo abusivos y hostiles con el niño. Sucede cuando ambos padres siempre están en conflicto entre sí culpando al niño, y descargando toda su frustración en él.
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