miércoles, 11 de junio de 2025

 

NIÑOS SUPERDOTADOS

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Ex Director de “La escuela Normal del Pacifico” Ex Director General “Instituto Pedagógico Hispanoamericano.

 En la etapa actual de desarrollo de nuestra sociedad, la atención a los niños superdotados no se les asigna un aula especial a pesar de mostrar que están más adelantados que sus iguales y lo demuestran con signos de inteligencia sobresaliente, en cualquier tarea que su profesor le asigna al grupo. El problema de los superdotados no es atendido y permanecen en el ambiente normal inadecuado para ellos, lo que puede terminar ese niño frustrado y en la adolescencia consumiendo drogas o se convierten en narcotraficantes exitosos. A los niños superdotados se les debe enseñar en clases con otros niños superdotados. Esto creará las condiciones para una mayor adaptación social entre iguales y, al mismo tiempo, para revelar la superdotación oculta hasta un momento determinado. En el diagnostico se confunde talento, hiperactividad, bipolar etc.

Es por eso que la escuela en sus actividades “No” resuelve una serie de tareas socio psicológicas importantes por lo que sociedad en su conjunto pierde a los potencialmente dotados, para dar una oportunidad no solo a aquellos que mostraron habilidades sobresalientes temprano, sino también a los que las muestran en etapas posteriores de la edad. No hay condiciones adecuadas para el desarrollo de la esfera psicosocial de los niños superdotados hacia las diferencias en las capacidades mentales y creativas de las personas.

En la vida cotidiana, la superdotación es sinónimo de talento. En psicología, se entiende como una cualidad sistémica de dominar y realizar uno o más tipos de actividad, combinando con interés en ellos. Que la personalidad talentosa y brillante crezca de un niño con signos de superdotación depende de muchas circunstancias. Los niños superdotados tienen una serie de características: son inquisitivos, persistentes en la búsqueda de respuestas, a menudo hacen preguntas profundas, son propensos a la reflexión y tienen buena memoria.

Se caracterizan por una motivación intrínseca. Rastrean fácilmente relaciones causales y sacan conclusiones apropiadas, dejándose llevar por presentar puntos de vista alternativos. Están dotados de una impresionante imaginación, ingenio, conservan el elemento del juego en la vida y el estudio, son creativos en cualquier negocio. Están felices de percibir tareas complejas y no pueden soportar una respuesta preparada controladora, eso les aburre. Por supuesto, necesitan atención y orientación especiales, un entrenamiento especial, pero “No hay escuelas para ellos”. Habiendo identificado a tales niños, la escuela debe enseñarles a pensar, a hacer todo lo posible para desarrollar sus habilidades.

Muchos argumentan que todas estas cualidades y habilidades se le dan a una persona desde el nacimiento. Pero esto no es así: las habilidades se desarrollan en la actividad. Un niño está mentalmente educado solo cuando, en relación con el conocimiento, toma una posición de ser pasivo a activo.  Solo bajo esta condición, la enseñanza, el conocimiento le da profundos sentimientos de alegría, satisfacción, emoción, euforia emocional. Para un profesor de grupo normal, es difícil trabajar con uno o dos niños superdotados dentro de su aula, y si no tiene la capacitación, terminara persiguiéndolos para tenerlos sentados y disciplinados con la consiguiente frustración y alejamiento de la escuela.

Muchos psicológicos y profesores se equivocan en el diagnóstico y los etiquetan en hiperactivos, incluso llegan a medicarlos afectándolos de por vida. La dificultad inicia ante la falta de comunicación en la capacidad profesional del profesor, y el psicólogo escolar para gestionar y prever los resultados. El profesor debe tener una serie de características importantes no solo profesionales, sino también personales para trabajar con niños superdotados. En primer lugar, el profesor debe tener una cualidad como la flexibilidad en el comportamiento, el pensamiento y la respuesta emocional.

Para trabajar con un niño superdotado se deben abandonar muchas de las actividades programadas en el contenido para niños normales, y desarrollar o adoptar enfoques nuevos y originales. Un niño con estas características trae dentro la chispa que estalla en llamas quemando el campo educativo programado.

La tarea principal del profesor es identificar oportunamente el tipo de la superdotación, ver en el niño y elegir evocar el deseo de crear, buscar, trabajar en un fenómeno desconocido para él. Estos niños se notan inmediatamente durante las lecciones con su actividad creativa, planteando preguntas no estándar.

En las preguntas de tales niños necesariamente hay hipótesis inusuales, argumentos, el deseo de expandir los límites de su conocimiento sobre el tema que le resulta interesante. Las estadísticas dicen que solo alrededor del 4% de los niños son superdotados, por lo que debe señalarse de inmediato. Un niño superdotado en un aula de un profesor del sistema educativo normal, se convierte en un orgullo y lo menciona en todas sus pláticas con sus colegas por las habilidades. Si, este niño no es atendido como se merece con el avance en la escuela normal por grados sus habilidades se desvanecerán y de contrario se desarrollan.

En este desarrollo la actividad del profesor de su grupo ante la falta de escuelas especiales para ellos es de gran importancia. El profesor con gran profesionalismo y sensibilidad debe elaborar un plan especial para atenderlo con la intención de ampliar las oportunidades para la manifestación de la capacidad del niño. Lo primero es identificar al niño. Elaboración de fichas que indiquen: tipo de superdotación. Habilidades del niño. Características del desarrollo psicológico. Características del desarrollo emocional. Evaluación de la creatividad del niño. Hacer un plan para el niño con lecciones individuales y grupales.

Llevarlo en actividades extracurriculares (participación en olimpiadas del conocimiento, concursos, festivales, celebración de semanas temáticas, seminarios, conferencias etc.). Trabajar en el aula (inclusión de tareas de mayor complejidad en el plan de clase, crear una situación de éxito, involucrar al niño en trabajos de consultoría, investigación, etc.) Seleccionarle los trabajos de estudio, crear bancos de información para él sobre temas que le gusten. Llevar una bitácora anotando en informa sus avances en las actividades seleccionadas.

La superdotación tiene un componente tanto emocional como intelectual. La complejidad intelectual va de la mano con la profundidad emocional. Así como el pensamiento de los niños superdotados es más complejo y tiene más profundidad que el de otros niños, sus emociones también son más complejas e intensas. La complejidad se puede ver en la amplia gama de emociones que los niños superdotados pueden experimentar en cualquier momento y la intensidad es evidente en la plenitud de todo. Sin embargo, tanto los padres como los profesores en la mayoría de las ocasiones no están familiarizados con lo que los padres y maestros de los niños superdotados están tan familiarizados con esto.

La intensidad emocional en los superdotados no es una cuestión de sentir más que otras personas, sino una forma diferente de experimentar el mundo, vivirlo, absorberlo, penetrarlo, una forma de estar tremendamente vivo. Muchas personas parecen no darse cuenta de que las emociones intensas son parte de la superdotación y se presta poca atención a la intensidad emocional. Históricamente, la expresión de sentimientos intensos se ha visto como un signo de inestabilidad emocional más que como evidencia de una rica vida interior.

La visión tradicional es de las emociones y el intelecto como entidades separadas y contradictorias; sin embargo, existe un vínculo confuso entre las emociones y el intelecto y, combinados, tienen un efecto profundo en las personas dotadas. Es la intensidad emocional lo que alimenta la alegría de vivir, la pasión por aprender, el impulso de expresión de un área de talento, la motivación para el logro.

Analizar la importancia de los niños superdotados y su relación con el profesor de un aula normal, es un problema difícil que lo identifique y eso le genera confusión. Los niños superdotados tienen necesidades especiales ¿Quién educa a los niños con talento especial, que necesidades de apoyo ocupan?

Es muy complicado para comprender este problema dado que la mayoría se apoya en percepciones y respuestas en recetas basadas en el método cuantitativo, utilizando la teoría de la variación. Aunque es una opción, pero solo como punto de partida ya que se centra principalmente en el aprendizaje y se puede ver como una herramienta para la planificación y evaluación de la enseñanza, centrándose en las variaciones que se encuentra en ¿cómo es posible aprender?

Algunos utilizan el método fenomenografico que es casi exclusivamente cualitativo (Entrevistas) Una desventaja de usar un método cualitativo es que el resultado podría considerarse sin importancia sin el aporte de conocimientos en el campo, entonces el producto que genera es de baja calidad. Y este tipo de investigación requiere ir a mayor profundidad ¿Cómo definir e identificar determinado talento, y de que le servirá al niño ser identificado? Si hay una gran variación de talentos. La experiencia personal del profesor juega un papel especial como también su falta de conocimiento en este campo. El error lo comete tanto el profesor como el psicólogo.

 Una pregunta que nos surge de esto es si puede darse el caso de que hay desacuerdo en las escuelas sobre quién debe, puede y debe establecer el especial talento, si en los profesionales existe falta de conocimiento sobre la identificación, y su diagnóstico lo elaboran en base a recetas creyendo que la falta de conocimientos en un niño es factor determinante en nos ser un niño talentoso. Y, nos haríamos la pregunta ¿Los niños especialmente dotados, es una cuestión de educación especial o no? Los profesores confían en ellos y aseguran que un niño superdotado en su aula, no significa un problema, pero a la vez, el mal diagnostico lleva a ese niño al fracaso escolar o a su rezago ante la falta de adaptación de los contenidos.

Lo que nos lleva a que ese tipo de niño requiere un profesor competente, lo que significa un profesor que puede diferenciar sus enseñanzas y así satisfacer las necesidades de todos los alumnos del aula, incluso del niño especial. Pero la generalidad de los profesores no siempre sabe qué hacer con este niño y puede ser percibido hasta cierto punto un niño hiperactivo o falto de orientación psicológica. La consecuencia puede ser que el niño comience exhibir comportamientos problemáticos como reacción a las deficiencias en la enseñanza adaptada, y así convertirse en un problema para los demás niños.

Ese niño requiere un entono escolar adaptado y especial. El profesor de grupo necesita ayuda al observar las dificultades a las que se está enfrentado. El problema se coloca así en el niño, y no se explica por la falta de adaptaciones en el medio donde se encuentra el niño. La educación en las escuelas formadoras de maestros no toca este tema o los futuros profesores le dan muy poco tiempo a su razonamiento teórico, por lo que los profesores al ejercer la profesión no llegan con las herramientas pedagógicas en este campo, y no son capaces en diferenciar, ni explicar el comportamiento de ellos. La falta de experiencia y competencia en el área nos lleva a la necesidad de apoyo. Como resultado, queda parcialmente claro que se percibe que los niños especialmente superdotados tienen dificultades sociales allí.

La escuela debe centrarse en ayudar a los niños a funcionar socialmente para el conocimiento que el niño posee de lo contrario es inútil. Un primer paso en la comprensión es, entender las diferencias psicológicas de este tipo de niño y como es tratado el niño en su entorno. Entender que el desarrollo del conocimiento y desarrollo social se desarrolla de manera desigual creo que deberíamos ser capaces de conducir a una mayor comprensión y aceptación. Pero ¿De quién es la principal responsabilidad de ese niño en la escuela? ¿Cómo ven los profesores a los niños con talento? La profesionalización y capacitación de los profesores en esta área llevaría a esa actitud de cambio, mayor número de niños serian detectados, el diagnostico no fuera erróneo entre un niño hiperactivo y uno superdotado. Más niños sean identificados y reciban el apoyo al que tienen derecho.

Hemos podido comprender que los riesgos de la falta de habilidades de los profesores y psicólogos para detectarlos y emitir diagnósticos erróneos pueden ser devastadores. Hay muy pocas investigaciones en este campo, todo indica que no hay interés ante la falta de apoyo que estudios arrojen para adaptar escuelas especiales para ellos.

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