INTELIGENCIA EN LOS NIÑOS
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Ex Director de “La escuela Normal del
Pacifico” Ex Director General “Instituto Pedagógico Hispanoamericano.
Hay
niños que, por una variación de un gen, recuerdan mejor que otros la
información, pero hasta hoy, es imposible sustentar con certeza qué determina
la inteligencia de un niño: herencia o factores ambientales. Estudios en
gemelos han demostrado que existen mecanismos para heredar el nivel de
inteligencia. Al mismo tiempo, los factores ambientales pueden desarrollar o
inhibir el potencial genético. Una variante del gen FADS2 determina la relación
entre la lactancia materna y el coeficiente intelectual con lo que se puede
valorar que la lactancia tiene algo que ver, pero no necesariamente es
determinante ya que en otro niño puede no darse. Uno no debe creer a aquellos
que dicen que la inteligencia se transmite solo de uno de los padres, a través
del cromosoma X, y otras afirmaciones sensacionalistas.
Las
investigaciones no se ponen de acuerdo, si es la madre o el padre quien hereda
la inteligencia ¿Dónde está la verdad? La inteligencia es la capacidad del
cerebro para procesar la información entrante. Incluye habilidades de lógica,
memoria, aprendizaje, creatividad, planificación, resolución de problemas y
reconocimiento de emociones. Hay entre los 52 genes aquellos que están
asociados con habilidades específicas. Por ejemplo, una persona con cierto tipo
de gen recuerda mejor la información. Los 52 genes aislados no se encuentran en
el ADN mitocondrial, es por ello que no es solamente la mujer quien trasmite,
sino ambos. En general, hay miles de genes para habilidades mentales, los
científicos siguen en el proceso de estudiarlo, y hasta que no logren descifrar
todo lo que se diga será mera información sensacionalista, por lo tanto, hasta
hoy, el niño la hereda de ambos padres.
Los
estudios demuestran que la posibilidad de que la inteligencia de un infante sea
la misma que la de los padres es del 20%, en la adolescencia es del 40% y en la
edad adulta llega al 80%. En cuanto habilidades los científicos identifican 4
factores para las habilidades: 1 - actividad física y nutrición adecuada, 2 -
educación para el autocontrol, 3 - relaciones cercanas y de confianza en la
familia, 4 - creatividad. Ellos creen que es determinante el ambiente en el que
crezca el niño. Algunos científicos le dan mucha importancia y sostienen que es
la madre quien hereda la inteligencia y lo asocian con el cromosoma “X” debido
a que las mujeres tienen dos de ellos.
La
falta de investigaciones a fondo nos dejaría en la superficie de la verdad. Los
estudios han demostrado que los genes paternos con células se acumulan en el
sistema límbico del cerebro, responsable del estado de ánimo y el instinto.
También controla funciones tan importantes como el sexo, el hambre y la
agresión. A su vez, las células madre se acumulan en la corteza cerebral, que
está asociada a funciones cognitivas como la memoria, el pensamiento, la
percepción y el habla. Pero no todo depende solo de los genes.
Por
ejemplo, investigadores de la Universidad de Minnesota descubrieron que los
niños que tenían un fuerte vínculo con su madre en la primera infancia podían
jugar juegos simbólicos complejos a la edad de dos años. Además, eran más
persistentes y menos molestos cuando surgían problemas. A su vez, un estudio
realizado por la Universidad de Washington demostró que los niños cuyas madres
les brindaron apoyo y estaban emocionalmente atentos tenían un hipocampo de
mayor tamaño, el área del cerebro responsable de la memoria, el aprendizaje y
la respuesta al estrés.
La
inteligencia es la capacidad del cerebro para procesar la información entrante.
Es importante entender que no se trata de una sola habilidad, sino de una
combinación de procesos cognitivos y psicológicos que le permite a una persona
adaptarse al entorno. Por ejemplo, un estudiante aprende un párrafo para
obtener una buena nota en una lección, o un médico, ante un caso difícil,
vuelve a leer y analiza la información para curar a un paciente: todas estas
son manifestaciones de inteligencia. También existe la inteligencia emocional,
que es la capacidad de una persona para comprender las emociones, los motivos y
los deseos de otras personas.
Este
parámetro se introdujo porque las pruebas de inteligencia tradicionales no
evaluaban la capacidad de una persona para interactuar con otras personas. La
inteligencia es multifacética, por lo que medirla no es tarea fácil. Las
pruebas solo pueden evaluar algunas habilidades individuales, como la lógica o
la memoria, pero el resultado no muestra la imagen completa. El Coeficiente
intelectual, es un valor que se utiliza para evaluar las capacidades
intelectuales. Esta es la relación entre la edad mental de una persona y la
edad biológica, multiplicada por cien.
Si un niño a la edad de 10 años tiene la
capacidad mental de un niño de 12 años, entonces su coeficiente intelectual
será de 120. Todo niño debe estar por encima de 70. Un niño normal o uno de 120
de coeficiente intelectual pueden resolver de igual forma una prueba. Las
pruebas no nos dicen nada sobre el éxito del niño como adulto o su fracaso.
Cualquiera de los dos puede cometer errores en una prueba y obtener una
calificación baja.
También
sucede que los niños, en el momento de la prueba por la excitación y la
ansiedad, se pierden y no pueden hacer frente a tareas que para ellos son
sencillas, por ello los resultados de las pruebas deben analizarse para
interpretarlos correctamente teniendo en cuenta las características
individuales de cada niño (Hoy en día no existe un estándar único para las
pruebas de coeficiente intelectual). Hasta ahora, los científicos han
identificado 52 genes que afectan la inteligencia. Tres de ellos están
asociados con la formación y el funcionamiento de las neuronas, las células del
sistema nervioso.
La
edad mental es la edad promedio de los niños que resuelven las mismas tareas
(si un niño de 6 años resuelve tareas para niños de 8 años, su edad mental es
de 8 años). Las influencias hereditarias se transmiten a través de los genes
que un individuo recibe de sus padres y que son responsables de la formación de
estructuras biológicas esenciales para el desarrollo de la inteligencia,
principalmente el sistema nervioso. Las influencias ambientales son los
estímulos que una persona recibe desde la concepción hasta la muerte, incluidos
los alimentos, la información cultural, las experiencias sociales y más.
Tratar
de separar las influencias genéticas y ambientales puede conducir a un callejón
sin salida, porque están interrelacionadas: los genes actúan en el contexto de
las influencias ambientales y los factores ambientales siempre actúan a través
de estructuras biológicas que se desarrollan y regulan de acuerdo con la
información genética incrustada en ellas. El nivel de inteligencia está
influenciado por muchos factores ambientales, que van desde las condiciones
sociales y culturales hasta las influencias físicas y químicas. Uno de estos
factores es la formación.
Para
los niños que abandonan la escuela, el coeficiente intelectual disminuye, y
para los que pasan de una mala escuela a una buena, aumenta. Un niño que vive
en un ambiente desfavorecido, y acude a una escuela con calidad su coeficiente
intelectual mejora, pero si regresa a una escuela de mala calidad, su
coeficiente intelectual puede caer nuevamente. El entorno en la infancia genera
un efecto de mejora en el rendimiento académico. El abuso de alcohol de la
madre durante el embarazo puede conducir a que el niño en la adolescencia caiga
en ese consumo, pero además la madre puede conducir a que el niño nazca con
trastornos físicos y mentales (retraso mental) y una serie de anomalías.
Cantidades
moderadas de alcohol en el embarazo pueden afectar el desarrollo de la
inteligencia. Es imposible determinar el nivel de consumo seguro para una mujer
embarazada. Al nacimiento en muchas ciudades hay altos niveles de plomo por el
humo de los autos o en el consumo de agua o que el niño coma pintura suelta en
la pared de la escuela o en su casa. La desnutrición infantil prolongada tiene
un efecto similar, como también el consumo de dulces. Hay una serie de
enfermedades genéticas, como la fenilcetonuria y el síndrome de Down, que
causan muchas anomalías físicas o de comportamiento y conducen a un coeficiente
intelectual bajo.
Con un nivel de inteligencia suficientemente
alto, una persona es capaz de tomar decisiones óptimas en un nivel intuitivo y
encontrar respuestas a preguntas "difíciles" incluso con una cantidad
de conocimiento muy limitada. En otras palabras, la inteligencia es la
eficiencia del motor de búsqueda del cerebro en su propia matriz de
información. No confundir con erudición, este es el grado de dominio de la
información contenida en el cerebro. El coeficiente intelectual ha aumentado en
los últimos años rápidamente.
Hay
factores que disminuyen la inteligencia como son los trastornos funcionales, el
no dormir adecuadamente y el tiempo necesario, el sistema tradicional y erróneo
del aprendizaje escolar por memorización y en contra parte la aumenta la
comprensión. Las relaciones entre los niños en la escuela (Inteligencia social)
la fluidez en las relaciones con las personas que lo cuidan y le dan cariño,
cuyo producto es la adaptación social.
Su capacidad verbal, comportamiento, conducta,
capacidad en no aislarse, capacidad para reconocer información, comprender las
relaciones que existen con sus compañeros de aula, y sobre el comportamiento.
El temperamento. Se ha comprobado que el deporte y la alimentación se asocian
positivamente con la capacidad de aprendizaje de un niño. Estudios científicos
han demostrado que al niño que se le enseña a controlarse, sus berrinches y
aprende a esperar su turno, obtiene mejores calificaciones en preparatoria, para
ello se requiere desarrollo del auto control. Un ejemplo es: Te voy a dar una
fruta cuando termines tu tarea o debes esperar a que los otros niños reciban su
premio.
La
comunicación abierta y honesta con los niños fomenta la manifestación de
emociones y sentimientos, lo que contribuye al desarrollo de la inteligencia
emocional y una alta motivación. Por el contrario, las necesidades
insatisfechas del niño conducen a la ansiedad y la inseguridad: el niño se
preocupa por un entorno peligroso y la satisfacción de las necesidades
emocionales, por lo que no puede concentrarse en sus estudios. Fomentarle su
creatividad: Leer, dibujar, aprender idiomas, tocar instrumentos musicales y
varios rompecabezas involucran diferentes áreas del cerebro y lo entrenan. Simplemente
no lo obligue a hacer lo que no le interesa.
En cambio, déjelo elegir actividades que le
gusten y apoye sus esfuerzos. El desarrollo de la inteligencia tiene que ver
con su memoria, imaginación, percepción de las cosas que están sucediendo a su
alrededor, sensación de sentirse seguro, protegido, cuidado, amado. Él buscara
resolver problemas de cierta clase de complejidad. La curiosidad es parte
importante del intelecto. El pensamiento lógico es la secuencia del
razonamiento, su capacidad para utilizar los hechos, que lo lleven a un juicio
y las conclusiones.
La
inteligencia es una habilidad mental muy general que incluye la habilidad de
razonar, planificar, resolver problemas, pensar de manera abstracta, comprender
ideas complejas, aprender rápidamente y aprender de la experiencia. No se trata
solo de leer libros, conocimientos académicos limitados o habilidades para
aprobar exámenes. Por el contrario, la inteligencia refleja una capacidad más
amplia y profunda para conocer el mundo que nos rodea, comprender la esencia de
las cosas y saber qué hacer en una situación determinada.
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