martes, 10 de junio de 2025

 

INTELIGENCIA EN LOS NIÑOS

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Ex Director de “La escuela Normal del Pacifico” Ex Director General “Instituto Pedagógico Hispanoamericano.

 Hay niños que, por una variación de un gen, recuerdan mejor que otros la información, pero hasta hoy, es imposible sustentar con certeza qué determina la inteligencia de un niño: herencia o factores ambientales. Estudios en gemelos han demostrado que existen mecanismos para heredar el nivel de inteligencia. Al mismo tiempo, los factores ambientales pueden desarrollar o inhibir el potencial genético. Una variante del gen FADS2 determina la relación entre la lactancia materna y el coeficiente intelectual con lo que se puede valorar que la lactancia tiene algo que ver, pero no necesariamente es determinante ya que en otro niño puede no darse. Uno no debe creer a aquellos que dicen que la inteligencia se transmite solo de uno de los padres, a través del cromosoma X, y otras afirmaciones sensacionalistas.

 Las investigaciones no se ponen de acuerdo, si es la madre o el padre quien hereda la inteligencia ¿Dónde está la verdad? La inteligencia es la capacidad del cerebro para procesar la información entrante. Incluye habilidades de lógica, memoria, aprendizaje, creatividad, planificación, resolución de problemas y reconocimiento de emociones. Hay entre los 52 genes aquellos que están asociados con habilidades específicas. Por ejemplo, una persona con cierto tipo de gen recuerda mejor la información. Los 52 genes aislados no se encuentran en el ADN mitocondrial, es por ello que no es solamente la mujer quien trasmite, sino ambos. En general, hay miles de genes para habilidades mentales, los científicos siguen en el proceso de estudiarlo, y hasta que no logren descifrar todo lo que se diga será mera información sensacionalista, por lo tanto, hasta hoy, el niño la hereda de ambos padres.

 Los estudios demuestran que la posibilidad de que la inteligencia de un infante sea la misma que la de los padres es del 20%, en la adolescencia es del 40% y en la edad adulta llega al 80%. En cuanto habilidades los científicos identifican 4 factores para las habilidades: 1 - actividad física y nutrición adecuada, 2 - educación para el autocontrol, 3 - relaciones cercanas y de confianza en la familia, 4 - creatividad. Ellos creen que es determinante el ambiente en el que crezca el niño. Algunos científicos le dan mucha importancia y sostienen que es la madre quien hereda la inteligencia y lo asocian con el cromosoma “X” debido a que las mujeres tienen dos de ellos.

 La falta de investigaciones a fondo nos dejaría en la superficie de la verdad. Los estudios han demostrado que los genes paternos con células se acumulan en el sistema límbico del cerebro, responsable del estado de ánimo y el instinto. También controla funciones tan importantes como el sexo, el hambre y la agresión. A su vez, las células madre se acumulan en la corteza cerebral, que está asociada a funciones cognitivas como la memoria, el pensamiento, la percepción y el habla. Pero no todo depende solo de los genes.

 Por ejemplo, investigadores de la Universidad de Minnesota descubrieron que los niños que tenían un fuerte vínculo con su madre en la primera infancia podían jugar juegos simbólicos complejos a la edad de dos años. Además, eran más persistentes y menos molestos cuando surgían problemas. A su vez, un estudio realizado por la Universidad de Washington demostró que los niños cuyas madres les brindaron apoyo y estaban emocionalmente atentos tenían un hipocampo de mayor tamaño, el área del cerebro responsable de la memoria, el aprendizaje y la respuesta al estrés.

 La inteligencia es la capacidad del cerebro para procesar la información entrante. Es importante entender que no se trata de una sola habilidad, sino de una combinación de procesos cognitivos y psicológicos que le permite a una persona adaptarse al entorno. Por ejemplo, un estudiante aprende un párrafo para obtener una buena nota en una lección, o un médico, ante un caso difícil, vuelve a leer y analiza la información para curar a un paciente: todas estas son manifestaciones de inteligencia. También existe la inteligencia emocional, que es la capacidad de una persona para comprender las emociones, los motivos y los deseos de otras personas.

 Este parámetro se introdujo porque las pruebas de inteligencia tradicionales no evaluaban la capacidad de una persona para interactuar con otras personas. La inteligencia es multifacética, por lo que medirla no es tarea fácil. Las pruebas solo pueden evaluar algunas habilidades individuales, como la lógica o la memoria, pero el resultado no muestra la imagen completa. El Coeficiente intelectual, es un valor que se utiliza para evaluar las capacidades intelectuales. Esta es la relación entre la edad mental de una persona y la edad biológica, multiplicada por cien.

  Si un niño a la edad de 10 años tiene la capacidad mental de un niño de 12 años, entonces su coeficiente intelectual será de 120. Todo niño debe estar por encima de 70. Un niño normal o uno de 120 de coeficiente intelectual pueden resolver de igual forma una prueba. Las pruebas no nos dicen nada sobre el éxito del niño como adulto o su fracaso. Cualquiera de los dos puede cometer errores en una prueba y obtener una calificación baja.

 También sucede que los niños, en el momento de la prueba por la excitación y la ansiedad, se pierden y no pueden hacer frente a tareas que para ellos son sencillas, por ello los resultados de las pruebas deben analizarse para interpretarlos correctamente teniendo en cuenta las características individuales de cada niño (Hoy en día no existe un estándar único para las pruebas de coeficiente intelectual). Hasta ahora, los científicos han identificado 52 genes que afectan la inteligencia. Tres de ellos están asociados con la formación y el funcionamiento de las neuronas, las células del sistema nervioso.

 La edad mental es la edad promedio de los niños que resuelven las mismas tareas (si un niño de 6 años resuelve tareas para niños de 8 años, su edad mental es de 8 años). Las influencias hereditarias se transmiten a través de los genes que un individuo recibe de sus padres y que son responsables de la formación de estructuras biológicas esenciales para el desarrollo de la inteligencia, principalmente el sistema nervioso. Las influencias ambientales son los estímulos que una persona recibe desde la concepción hasta la muerte, incluidos los alimentos, la información cultural, las experiencias sociales y más.

 Tratar de separar las influencias genéticas y ambientales puede conducir a un callejón sin salida, porque están interrelacionadas: los genes actúan en el contexto de las influencias ambientales y los factores ambientales siempre actúan a través de estructuras biológicas que se desarrollan y regulan de acuerdo con la información genética incrustada en ellas. El nivel de inteligencia está influenciado por muchos factores ambientales, que van desde las condiciones sociales y culturales hasta las influencias físicas y químicas. Uno de estos factores es la formación.

 Para los niños que abandonan la escuela, el coeficiente intelectual disminuye, y para los que pasan de una mala escuela a una buena, aumenta. Un niño que vive en un ambiente desfavorecido, y acude a una escuela con calidad su coeficiente intelectual mejora, pero si regresa a una escuela de mala calidad, su coeficiente intelectual puede caer nuevamente. El entorno en la infancia genera un efecto de mejora en el rendimiento académico. El abuso de alcohol de la madre durante el embarazo puede conducir a que el niño en la adolescencia caiga en ese consumo, pero además la madre puede conducir a que el niño nazca con trastornos físicos y mentales (retraso mental) y una serie de anomalías.

 Cantidades moderadas de alcohol en el embarazo pueden afectar el desarrollo de la inteligencia. Es imposible determinar el nivel de consumo seguro para una mujer embarazada. Al nacimiento en muchas ciudades hay altos niveles de plomo por el humo de los autos o en el consumo de agua o que el niño coma pintura suelta en la pared de la escuela o en su casa. La desnutrición infantil prolongada tiene un efecto similar, como también el consumo de dulces. Hay una serie de enfermedades genéticas, como la fenilcetonuria y el síndrome de Down, que causan muchas anomalías físicas o de comportamiento y conducen a un coeficiente intelectual bajo.

 Con un nivel de inteligencia suficientemente alto, una persona es capaz de tomar decisiones óptimas en un nivel intuitivo y encontrar respuestas a preguntas "difíciles" incluso con una cantidad de conocimiento muy limitada. En otras palabras, la inteligencia es la eficiencia del motor de búsqueda del cerebro en su propia matriz de información. No confundir con erudición, este es el grado de dominio de la información contenida en el cerebro. El coeficiente intelectual ha aumentado en los últimos años rápidamente.

 Hay factores que disminuyen la inteligencia como son los trastornos funcionales, el no dormir adecuadamente y el tiempo necesario, el sistema tradicional y erróneo del aprendizaje escolar por memorización y en contra parte la aumenta la comprensión. Las relaciones entre los niños en la escuela (Inteligencia social) la fluidez en las relaciones con las personas que lo cuidan y le dan cariño, cuyo producto es la adaptación social.

 Su capacidad verbal, comportamiento, conducta, capacidad en no aislarse, capacidad para reconocer información, comprender las relaciones que existen con sus compañeros de aula, y sobre el comportamiento. El temperamento. Se ha comprobado que el deporte y la alimentación se asocian positivamente con la capacidad de aprendizaje de un niño. Estudios científicos han demostrado que al niño que se le enseña a controlarse, sus berrinches y aprende a esperar su turno, obtiene mejores calificaciones en preparatoria, para ello se requiere desarrollo del auto control. Un ejemplo es: Te voy a dar una fruta cuando termines tu tarea o debes esperar a que los otros niños reciban su premio.

La comunicación abierta y honesta con los niños fomenta la manifestación de emociones y sentimientos, lo que contribuye al desarrollo de la inteligencia emocional y una alta motivación. Por el contrario, las necesidades insatisfechas del niño conducen a la ansiedad y la inseguridad: el niño se preocupa por un entorno peligroso y la satisfacción de las necesidades emocionales, por lo que no puede concentrarse en sus estudios. Fomentarle su creatividad: Leer, dibujar, aprender idiomas, tocar instrumentos musicales y varios rompecabezas involucran diferentes áreas del cerebro y lo entrenan. Simplemente no lo obligue a hacer lo que no le interesa.

En cambio, déjelo elegir actividades que le gusten y apoye sus esfuerzos. El desarrollo de la inteligencia tiene que ver con su memoria, imaginación, percepción de las cosas que están sucediendo a su alrededor, sensación de sentirse seguro, protegido, cuidado, amado. Él buscara resolver problemas de cierta clase de complejidad. La curiosidad es parte importante del intelecto. El pensamiento lógico es la secuencia del razonamiento, su capacidad para utilizar los hechos, que lo lleven a un juicio y las conclusiones.

La inteligencia es una habilidad mental muy general que incluye la habilidad de razonar, planificar, resolver problemas, pensar de manera abstracta, comprender ideas complejas, aprender rápidamente y aprender de la experiencia. No se trata solo de leer libros, conocimientos académicos limitados o habilidades para aprobar exámenes. Por el contrario, la inteligencia refleja una capacidad más amplia y profunda para conocer el mundo que nos rodea, comprender la esencia de las cosas y saber qué hacer en una situación determinada.

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