CREER EN “DIOS”
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano – FESC- Universidad Nacional
Autónoma de México.
Muchas de las personas católicas han dejado de creer que Dios, el padre de Jesús vendrá a juzgar a vivos, muertos. Ante esta duda aplican la ley del Talión ante la desesperación que ocasiona la tardanza del mismo. Los católicos consideraban que al morir su alma iría al cielo y los sentarían al lado de Dios. Hoy no opinan eso, y replican que los llevaran al panteón. Algo está ocurriendo para que exista este desanimo religioso y la bendición de ir al cielo para sentarse al lado de Dios, no les llene el vacío existencial.
Jesús servía de ejemplo y atraía a los templos fomentando esa esperanza de manifestación gloriosa. La conquista del espacio abrió nuevos horizontes al pensamiento y muchos consideran que el ser humano y las especies vinieron de otro planeta semejante a la tierra. La pregunta es ¿Quién los hizo? ¿Por qué el ser humano tiende a degenerarse? Y ¿Por qué? Oran con fuerza, llenos de esperanza en cualquier religión para que venga a salvarlo su Dios en momentos de angustia, y desesperación.
Es hermoso vivir en la fe, sintiéndose protegido en que alguien es capaz en vigilarnos y salvarnos sin importar se llame Jesús, Ala, Buda, Jehová. Lo importante es que no se destruya la tierra, el agua se contamine, el lugar que da vida el hacerlo y esperar que Dios venga a salvarnos para unos es verdad absoluta mientras que para otros es engañarse. La biblia alerta que la tierra queda destinada al fuego y que Dios vendrá en la noche oscura entre grandes estruendos y todo será quemado. En cambio, los científicos aseguran que la tierra estallara en mil pedazos cuando menos sea esperada, o que otro asteroide la impactara sacándola de su sitio de confort lo que ocasionara la muerte de todo ser vivo, y que antes de que esto suceda unos cuantos deben ir preparando el terreno para irse a vivir a otro planeta.
Por lo pronto hay que darnos animo unos a otros los que consideramos que no es fácil actuar en contra de la avaricia de unos cuantos los cuales están al frente de gobiernos, religiones y con voz de mando destruyen con sus trompetas de guerra regando muertos que ni Jesús será capaz en resucitar como se dijo lo hizo con Lázaro. Podemos estar molestos al ver cómo nos arrebatan la tranquilidad injustamente para recibir beneficios económicos a costo de contaminar el aire, agua, destrucción de vida. El paso a la vida es retornar preparando nuevamente a la tierra para encontrar mejor calidad de la misma, estar convencidos que destruyendo no se retorna vida, sino que se aleja y que jamás regresara. Por su maldad será lanzado el antirreligioso, y el justo vivirá en la esperanza. La biblia alerta que se levantara nación contra nación, abra terremotos, hambre, peste, dolor, se matarán unos contra otros, serán aborrecidos sus nombres.
Esos engañaran a muchos, pero la muerte alcanzara a los suyos. En los Salmos encontramos ideas hermosas como esta: “Jehová, no me reprendas en tu furor, ni me castigues en tu ira. Porque tus saetas cayeron sobre mí, y sobre mí ha descendido tu mano. Nada hay sano en mi carne, a causa de tu ira; ni hay paz en mis huesos, a causa de mi pecado. Porque mis iniquidades se han agravado sobre mi cabeza; como carga pesada se han agravado sobre mí” - “Hieden y supuran mis llagas, a causa de mi locura” - Estoy encorvado, estoy humillado en gran manera, ando enlutado todo el día. Porque mis lomos están llenos de ardor, y nada hay sano en mi carne. Estoy debilitado y molido en gran manera” – “Gimo a causa de la conmoción de mi corazón. Señor, delante de ti están todos mis deseos, y mi suspiro no te es oculto. Mi corazón está acongojado, me ha dejado mi vigor, y aun la luz de mis ojos me falta ya”
“Mis amigos y mis compañeros se mantienen lejos de mi plaga, y mis cercanos se han alejado. Los que buscan mi vida arman lazos, y los que procuran mi mal hablan iniquidades, y meditan fraudes todo el día. Mas yo, como si fuera sordo, no oigo; y soy como mudo que no abre la boca. Soy, pues, como un hombre que no oye, y en cuya boca no hay reprensiones. Porque en ti, oh Jehová, he esperado; tú responderás, Jehová Dios mío” – “Dije: No se alegren de mí; cuando mi pie resbalé, no se engrandezcan sobre mí. Pero yo estoy a punto de caer, y mi dolor está delante de mí continuamente”
“Por tanto, confesaré mi maldad, y me contristaré por mi pecado. Porque mis enemigos están vivos y fuertes, y se han aumentado los que me aborrecen sin causa. Los que pagan mal por bien, me son contrarios, por seguir yo lo bueno. No me desampares, oh Jehová. Dios mío, no te alejes de mí. Apresúrate a ayudarme. Oh Señor, mi salvación. No te impacientes a causa de los malignos, ni tengas envidia de los que hacen iniquidad. Porque como hierba serán pronto cortados, y como la hierba verde se secarán” – “No te alteres con motivo del que prospera en su camino, por el hombre que hace maldades. Deja la ira, y desecha el enojo; no te excites en manera alguna a hacer lo malo. Porque los malignos serán destruidos. Los impíos desenvainan espada y tensan su arco, para derribar al pobre y al menesteroso, para matar a los de recto proceder”
“Su espada entrará en su mismo corazón, y su arco será quebrado” – “El impío toma prestado, y no paga; mas el justo tiene misericordia, y da”. – “Joven fui, y he envejecido, y no he visto justo desamparado, ni su descendencia que mendigue pan. En todo tiempo tiene misericordia, y presta. Apártate del mal, y haz el bien, y vivirás para siempre. Considera al íntegro, y mira al justo; porque hay un final dichoso para el hombre de paz. Mas los transgresores serán todos a unos destruidos, ¿Por qué he de temer en los días de adversidad, cuando la iniquidad de mis opresores me rodeare?”
“Los que confían en sus bienes, y de la muchedumbre de sus riquezas se jactan, ninguno de ellos podrá en manera alguna redimir al hermano, ni dar a Dios su rescate. Pues verá que aun los sabios mueren; que perecen del mismo modo que el insensato y el necio, y dejan a otros sus riquezas. No temas cuando se enriquece alguno, cuando aumenta la gloria de su casa; porque cuando muera no llevará nada, ni descenderá tras él su gloria. Aunque mientras viva, llame “dichosa” a su alma, y sea loado cuando prospere”.
“Yo dije: Atenderé a mis caminos, para no pecar con mi lengua; guardaré mi boca con freno, en tanto que el impío esté delante de mí. Ciertamente como una sombra es el hombre; ciertamente en vano se afana; amontona riquezas, y no sabe quién las recogerá. Ciertamente vanidad es todo hombre. El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, y tu ley está en medio de mi corazón. Me han alcanzado mis maldades, y no puedo levantar la vista, se han aumentado más que los cabellos de mi cabeza, y mi corazón me falla”
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