miércoles, 11 de junio de 2025

 

WILHELM REICH “Precursor de los métodos de terapia moderna”

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

Fundador de la llamada psicosomática, padre de la psicoterapia corporal y creador del término “revolución sexual” - Wilhelm Reich es un psicoanalista con un legado muy controvertido. Algunos lo consideran un perdedor y un charlatán, otros un hombre afortunado, pero sin duda es una figura reconocida en la historia de la psicología. El futuro precursor de todos los métodos de terapia moderna relacionados con la vida emocional del cuerpo, nació en un pequeño pueblo cerca de Lviv (parte de la actual Ucrania), que entonces pertenecía al Imperio austrohúngaro. Desde su infancia, tanto el entorno agrícola en el que creció como los trágicos acontecimientos familiares vividos en su juventud marcaron su alma.

Posteriormente, tras ingresar en la facultad de medicina de la Universidad de Viena, un año después se convirtió en miembro activo de la Sociedad Psicoanalítica de Viena y, a los 25 años, se licenció en medicina. Simultáneamente, Reich se convirtió en alumno de Freud y su primer asistente en la Clínica de Psicoanálisis. Dos años más tarde dirigió el Seminario de Terapia Psicoanalítica, el primer instituto donde se formaron los futuros psicoanalistas.

Muchas de las ideas de Reich se basan en la teoría psicoanalítica. Su concepto de “armadura muscular” es una variación del concepto freudiano de “mecanismos prohibidos” con los que el yo se protege de las influencias externas e internas. Reich fue el primero en observar que los problemas emocionales dejan huella en el cuerpo humano: se reflejan en la postura habitual, los gestos y la tensión muscular característica, lo que, en su opinión, confirma la unidad del cuerpo y la mente. Creía que cada paciente debía ser abordado como un organismo integral, cuyos problemas emocionales solo podían comprenderse considerándolo como un ser integral.

Wilhelm Reich: Expuso que en el núcleo de la existencia se encuentra la energía orgónica. Mientras trabajaba en la Universidad de Oslo, Reich realizó, en su opinión, el principal descubrimiento de su vida: la energía universal de la vida que impregna todo lo que lo rodea: el orgón. Esta idea lo llevó a crear uno de los inventos más extraños del siglo XX: un acumulador de energía: una caja especial con dispositivos que, según el psicólogo, acumula y concentra la energía orgónica.

Mediante experimentos, afirmó que algunas enfermedades derivadas del mal funcionamiento del llamado “aparato automático” podían curarse con distintos grados de éxito al restablecer el flujo normal de energía orgónica en el paciente. Este tratamiento pretendía librar al paciente de enfermedades como el cáncer, la amigdalitis, el asma, la hipertensión y la epilepsia.

Además, como resultado de su investigación, Reich llegó a la conclusión de que la energía orgónica es la base del deseo y la insatisfacción sexual. Fue uno de los primeros en proponer la apertura de clínicas de higiene sexual para trabajadores, impartió conferencias sobre educación sexual, promovió la prevención de enfermedades venéreas y abogó por la educación en el ámbito de la anticoncepción. Las ideas del psicoanalista sobre la “Revolución sexual” recién fueron aceptadas en los años 1960 por los Beats, liderados por Burroughs, quienes lo declararon su predecesor ideológico.

Las ideas de Reich se adelantaron con creces a su tiempo. Hoy en día, la terapia corporal ha adquirido un lugar destacado en la práctica, y el propio Reich puede considerarse con seguridad un innovador y pionero en áreas como la educación e higiene sexual, la psicología política y la disciplina social. Fundador de la terapia corporal y del psicoanálisis caracterológico (corporal). Wilhelm Reich creía que el orden social se basa, en última instancia, en la supresión de la energía sexual de los ciudadanos, que es la causa de las neurosis. En 1933, basado en sus observaciones de los fascistas en Alemania, preparó un libro: “Psicología de masas y fascismo” El fenómeno de la defensa permanente. Otro ámbito en el que se pueden investigar las acciones defensivas del yo es el fenómeno descrito por Wilhelm Reich en sus notas sobre el “análisis consistente de la resistencia” (1935).

Características corporales como la rigidez y la tensión, rasgos como una sonrisa permanente, un comportamiento arrogante, irónico e insolente: todos estos son vestigios de procesos defensivos muy fuertes del pasado, que se han desprendido de sus situaciones originales (conflictos con instintos o afectos) y se han convertido en rasgos de carácter permanentes, una “armadura del carácter” Dijo “Cuando en el análisis logramos rastrear estos vestigios hasta su origen histórico, recuperan su movilidad y ya no bloquean el acceso a las acciones defensivas en las que el yo participa activamente en ese momento”

En 1939, Wilhelm Reich se mudó a Estados Unidos. Desafortunadamente, el propio Reich profanó sus propios descubrimientos al presentarlos en un lenguaje casi científico, intentando ilustrar los fenómenos psicológicos con ejemplos de la física (el más famoso y ampliamente ridiculizado es la “energía orgónica”, y proporcionando pruebas que parodiaban la metodología científica. En última instancia, sus propios errores, la indignación de los críticos y su locura lo llevaron a la ruina.

Reich comenzó a tratar enfermedades como el asma bronquial, la angina de pecho e incluso el cáncer, considerando estos tumores como acumulaciones de energía bloqueada de diversos problemas sin resolver. Confiaba en el efecto curativo de la energía orgónica. Pero aquí surgió la pregunta: ¿qué tipo de energía es esta? ¿Con qué criterios se define? ¿Es electromagnética o gravitacional? ¿Cómo medirla? Reich no pudo proporcionar datos precisos que convencieran a sus oponentes, y su método de tratamiento fue prohibido.

Reich lo ignoró. No hizo concesiones. Estaba tan seguro de estar haciendo algo bueno e importante para muchas personas, principalmente para las personas, que no consideró necesario dar explicaciones ni justificarse ante nadie. Además, el número de sus seguidores y los casos de curación o, al menos, de mejoría en la condición de los pacientes crecían. Su renuencia a ceder y a congraciarse con las autoridades médicas lo llevó a ser prohibido tanto en la práctica médica como en la producción de acumuladores de orgón. Volvió a ignorar esta prohibición. Fue citado a juicio, pero no compareció en la primera citación y continuó trabajando, adoptando la postura: ¿Por qué debería demostrar que la energía orgónica existe? Demuéstrenlo ustedes mismos.

No se presentaron pruebas, y Reich continuó con su trabajo. Posteriormente, fue citado a juicio por segunda vez por iniciativa de la Comisión de Alimentos y Medicamentos. Reich, creyendo que el tribunal no era competente para tomar decisiones sobre cuestiones científicas y que debía contar con la participación de expertos serios (lo cual no se hizo), tampoco compareció en la segunda ocasión. Quizás Reich desconocía que el artículo estadounidense “por desacato al tribunal” es mucho más estricto que el europeo.

Y tras ignorar ostentosamente la audiencia judicial dos veces, fue enviado a prisión en Pensilvania durante dos años. Allí murió de un infarto a los poco más de sesenta años. Ahora podemos afirmar con seguridad que muchas de las ideas de Wilhelm Reich se adelantaron a su tiempo. Sin duda, se convirtió en el fundador de la terapia corporal y del psicoanálisis caracterológico (corporal). (1897 – Muere en el año 1957)

 

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