SEGURIDAD DEL NIÑO EN LA ESCUELA Y HOGAR
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Ex Director de “La escuela Normal del
Pacifico” Ex Director General “Instituto Pedagógico Hispanoamericano.
Algunos niños experimentan violencia verbal y física por algunos profesores. Anteriormente esto era tolerado, pero hoy en día es penalizado. Cuando el niño revela lo que le está sucediendo en el aula escolar se pueden evitar consecuencias futuras que serían irreversibles para el buen desarrollo del infante. Los padres deben ser comprensivos con su hijo si tienen una clara falta de voluntad para ir a la escuela, acompañada de miedo e incluso horror de esta institución educativa. De lo contrario, el niño tendrá un sentimiento de impotencia, inseguridad y rechazo. Es muy importante no perder el contacto emocional con los niños, no dejarlo solo con sus problemas escolares.
Se le debe hacer comprender constantemente que hay un hogar donde se le quiere y se le respeta, una familia, donde es amado, y siempre será aceptado y comprendido. Y que la escuela, incluida la gente que trabaja allí, no es perfecta y puede cometer errores. Al mismo tiempo, tales acciones de los profesores, administrativos, así como la presión de los compañeros de clase, no pueden dejarse sin atenderlos de inmediato para que no generen consecuencias. Antes de ponerse en contacto con las autoridades, los padres deben aclarar la situación en una conversación en este orden: Con el niño, el profesor, el director de la escuela, otros maestros, los amigos del niño y sus compañeros, y la administración de la escuela.
Si, el caso es grave se acude a la institución de derechos humanos y se exige parar de inmediato cualquier forma de presión sobre el niño. Se analiza si es una falta de entendimiento entre las partes involucradas, y sobre brindar de inmediato esa protección. Puede darse el caso en que el profesor responsable sea muy terco y persista sin atender las sugerencias, e insista en su delirio en que es su derecho de tratar al niño como le parezca, hasta el uso de la presión emocional (por no hablar de la agresión). En este caso, los padres de inmediato deben presentar una solicitud al director de la institución educativa, con copia a la supervisión de la escuela y al jefe de sector, así como a derechos humanos.
Prevenir es mejor que corregir. Los niños deben siempre contar con la seguridad, y con las condiciones necesarias para la educación. Si se recibe información sobre los hechos, y ninguna de las autoridades antes mencionadas lo atienden se pasa al nivel legal y penal. Todo va relacionado con la seguridad total del niño. Cuando el problema del niño es localizado en su hogar se puede retirar la patria protestad, y asegurar la necesidad de separar a el niño de sus padres, en donde se evalúan los hechos, los deberes de los padres, las acciones ilegales cometidas, las recomendaciones y las conclusiones a las que se han llegado con el fin de prevenir la integridad física y mental del menor, así como lo que aporte el profesor puede ser de gran beneficio en la investigación.
Las reuniones para conversar sobre medidas preventivas de profesores deben estar siempre vigentes. Los profesores deben estar vigilantes del niño que está en su aula, y ese niño le refiere que su padre es alcohólico o drogadicto, así como las actitudes de su madre en agresividad, alcohol, sustancias psicotrópicas, o drogas. Prevenir es la clave en el maltrato y abuso infantil. Una prevención primaria es vigilar los cambios de comportamiento del niño en el aula, medida implementada por el profesor y director escolar.
Un niño con problemas, el profesor tiene la obligación moral de visitar la casa del niño para observar las condiciones en las que vive. Para propiciar las condiciones para el desarrollo normal, creando un micro entorno seguro y confortable, atención oportuna al caso detectado de un niño en una familia abusiva, lo que pone en riesgo la integridad física y mental del niño (Padres o hermanos alcohólicos y drogadictos). El profesor debe prestar atención para sensibilizar al menor sobre las formas sociales aceptadas en materia de sexo, golpes, verbalizaciones, humillaciones, que el niño sea capaz en detectar cual es una situación segura.
El director debe juntarse con los profesores para realizar conversaciones conjuntas en la forma de tratar cada caso desarrollando una estrategia, prestándole mucha atención al marco legal. Se le enseña al niño a no dejarse tocar por nadie en sus partes íntimas, no abrir la puerta a extraños, no entrar a una habitación solos con un padre o hermano drogadicto, no dejarse persuadir por regalos etc.
El profesor conversara con el niño para determinar en la familia quien es una persona segura a la que el niño pueda acudir y le entregara al niño una lista de contactos seguros para que el niño pueda en caso de emergencia llamar a las personas y organizaciones que brindan asistencia y apoyo a los menores en una situación socialmente peligrosa. La institución externa a la escuela deberá tomar las medidas para ayudar a cambiar el estilo de vida asocial de la familia, y hacer en ellos conciencia sobre la responsabilidad a la que están expuestos en cualquier caso en que al niño le suceda algo desagradable que lo lesione. Checar en la familia que no se esté dando el caso de la prostitución por parte de la madre y otro tipo de actividades antisociales.
En este tipo de casos se le brinda atención con asistencia médica, psicológica y pedagógica para nivelar los trastornos mentales emergentes, y prevenir futuros daños. Los casos de violación con penetración se presentan en niñas o niños de secundaria. En estos casos es la autoridad jurídica la que intervine despues de que fue detectado en la escuela (Los centros de apoyo social y pedagógico, es de gran importancia) A menudo, un niño lesionado necesita no solo apoyo social, psicológico, y pedagógico, sino apoyo material, ya que surge toda una gama de problemas sociales. En este caso, el apoyo profesional a los niños lo brindan especialistas de los sectores de protección infantil, juvenil y familiar.
Estas instituciones se vuelven acompañantes en los casos en que, debido al maltrato, el descuido de las necesidades del niño, se vuelve crónico y el estado de salud física y mental inspira seria preocupación. El estado mental de un joven de secundaria provoca un sentimiento de inutilidad, abandono, que contribuye al desarrollo de comportamientos desviados en forma de vagancia, alcoholismo, drogadicción, cleptomanía, autoagresión, etc. Es necesario mantener simultáneamente en el centro de atención tanto a la víctima como a su entorno inmediato, planificando un conjunto de medidas. Por lo tanto, establecer los hechos, y determinar sus causas es solo el primer paso para superarlos.
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