PARTE DOS “EL NIÑO HUERFANO Y LA ESCUELA”
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Ex Director de “La escuela Normal del
Pacifico” Ex Director General “Instituto Pedagógico Hispanoamericano.
El número de niños, y adolescentes que pierden a sus padres va en aumento. La gran mayoría es en los adolescentes. Uno por cada salón en primaria, dos en secundaria y 4 en preparatoria. No se incluye a los que pierden un hermano, abuelo (No, hay una estadística real) la perdida significa problemas económicos, relación sentimental. La muerte ocasiona en la familia empobrecimiento familiar (pérdida de salario, mudanza, etc.), padre o madre que desatiende al niño, joven a veces abrumado por su propio dolor.
La muerte súbita de un ser querido, especialmente si se trata de uno de los padres, induce también a la ruptura de un vínculo de apego significativo para el niño y joven; lo que puede deteriorar la sensación de seguridad necesaria para un desarrollo armonioso y causar dificultades relacionales y emocionales a largo plazo. La muerte puede desencadenar un freno al desarrollo de su personalidad y capacidad mental debido a que se pierde la energía motivacional hacia el cumplir con los estudios.
Se ajusta de una face depresiva, presentando una serie de problemas de conductas, que pueden impactar en su vida escolar, tener importantes consecuencias en su aprendizaje o incluso provocar su abandono. Por todas estas razones, los docentes tienen un papel importante que desempeñar en el apoyo a estos niños y jóvenes. El hecho de enterarse que su padre o su madre padece una enfermedad terminal lo desestabiliza.
Es por ello que la mayoría de padres no le platican a su hijo la verdad, sin embargo, el niño y el joven presienten que algo no anda bien, sienten el problema y tratan de investigar lo que sucede. Hay en ellos preocupación, dañan sus emociones, cambian su rutina social y escolar (Impacto negativo) Busca explicaciones que en su hogar le niegan creándole un vacío existencial, en donde se imagina cosas que lo angustian, le generan incertidumbre por lo que no sabe. Por ello es fundamental informarle, con un vocabulario adecuado, según la noticia y teniendo en cuenta su edad.
Saber que su madre, padre su hermano, abuelo están padeciendo una enfermedad grave, puede tener repercusiones en la vida escolar del niño. En los jóvenes se pierde la concentración, y la motivación. El joven estará preocupado debido a que sabe que va a morir o que murió de forma repentina. Los profesores deben estar enterados y atentos para atender el cambio en este tipo de comportamientos. El niño necesita sentir que su profesor, es receptivo a sus emociones y, a sus preguntas. Muchas veces el profesor no cuenta con la capacidad, ni la experiencia para manejar la situación. Un principio básico es hacer conciencia en el niño y en el joven en que ellos no son los culpables de lo que está sucediendo y que todos están tratando de cuidar lo mejor posible a su ser querido.
El profesor debe estar atento de las necesidades del niño o joven para ofrecerle tranquilidad. Un error que sucede es cuando un profesor poco inteligente lo que hace es cuestionar al niño o al joven para que estudie más y se aplique en las tareas llegando incluso amenazarlo por falta de cumplimiento en sus obligaciones escolares. En sentido contrario se debe trabajar para ganarse su confianza, y estar dispuesto a escucharlo cuando el niño o joven deseen hablar. El profesor no solo debe expresar las condolencias al niño o joven o enviar un mensaje, flores.
Es conveniente que sean todos sus niños o jóvenes compañeros quienes se acerquen para darle el pésame. Este gesto de apoyo es un salvavidas para el niño y el joven. Su regreso a clases, no se trata de darle un lugar especial, ni ponerlo en el centro de la atención. El niño y el joven cuando regresan al aula desean tranquilidad, normalidad para de esa forma olvidar su dolor y sufrimiento. Un golpe mental lo ejercen los padres del niño o joven al entristecerse imaginando el ¿Cómo se sentirán sus hijos?
Al profesor que han vivido en carne propia ese sufrimiento y al ver la situación lo reviven en sus mentes por eso rechazan al niño o joven para protegerse y no recordar el sufrimiento. El profesor se abstiene de hablar con el niño o joven y hace como si nada hubiera sucedido, dando así la ilusión en que nada ha pasado y la vida sigue. Los profesores deben comprender para respetar el silencio del niño o joven. El profesor explicarle al niño o joven que conoce la situación por la que está pasando y queda disponible para apoyarlo.
Un profesor es una fuente invaluable de apoyo en niños y jóvenes que confíen en él. El niño y el joven que pierde a uno de sus padres a menudo evita hablar de lo que está pasando con el padre o madre que queda vivo, para no preocuparlo o para evitar causarle tristeza y lágrimas. El mismo comportamiento sigue con sus hermanos y demás miembros de la familia. El profesor debe protegerlo, ayudarlo.
El niño vive su duelo de manera cíclica y pueden aparecer nuevas manifestaciones, nuevos sufrimientos a medida que crece y va integrando. La muerte de su padre, madre, hermano, familiar, abuelo, amigo, tendrá como consecuencias sobre él y sobre su vida. Sabe que ese ser ya nunca volverá a estar a su lado. No todos los niños desarrollan los mismos síntomas o manifestaciones ante la pérdida de un ser querido. Sus reacciones dependerán de la edad, desarrollo psicoafectivo, su relación con la persona. Por lo general se puede notar tristeza frecuente en el niño. Se debe a que el mundo que él conocía cambio repentinamente. Ahora puede estar ansioso para que otro evento similar no ocurra con su Mamá, Papá, hermanos, abuelo que le quede con vida.
Eso, le desviara energía que no aprovechara en la escuela. Podría estar llamando la atención con frecuencia sobre dolores estomacales, dolor de cabeza etc. Son a veces una forma de auto castigarse, como también lo es, el mostrarse agresivo. En niños pequeños se puede retroceder a chuparse el dedo nuevamente cuestión que ya no hacía por su edad, orinarse en la cama. Algunos niños dejan de hablar por completo sin causa patológica o fisiológica. Es un niño que no debe ser regañado innecesariamente, sino brindarle ayuda y atención. Es conveniente informarle a la familia de lo que está sucediendo, no para que lo castiguen o regañen, sino para que busquen ayuda profesional. Existe en ocasiones que, ante la muerte del padre, el niño asume su responsabilidad y lugar en la familia.
En la escuela muchas veces este niño o joven pierde la concentración, se le dificulta memorizar, se muestra ausente en clase y deja de ir a la escuela utilizando ese tiempo para hacer creer a su padre o madre que está asistiendo. Repetirá el año escolar por su inasistencia, caída en calificaciones y participación. El profesor al conocer la noticia debe reducir su nivel de exigencia, evita evaluaciones mediante el método memorístico. Lo contrario es que el niño o el adolescente se centra en la escuela de forma casi enfermiza para el padre o madre que quedo vivo se sienta orgulloso. Esta presión y comportamiento le resulta a largo plazo perjudicial. El profesor debe ofrecerle el espacio para hablar y escucharlo, también puede ayudarlo manteniendo un ambiente tranquilizador y las rutinas habituales en clase.
Si su mundo personal se ha derrumbado, si nada es como antes en su familia, al menos el niño apreciará encontrar puntos de referencia claros en la escuela. No todos los profesores cuentan con esa actitud para atender un niño o joven que vive una situación de estas. Cuando se acerca el día de madre o padre y uno de ellos a fallecido es importante que el profesor se acerque al niño para informarle de las próximas actividades y si está dispuesto en participar. Muchos de ellos aceptan y hacen una manualidad, y se la llevan al panteón.
El maestro, por la relación de confianza que establece con sus alumnos y por su profesión basada en la relación de ayuda, se convierte en ocasiones en tutor para un niño o joven huérfano. Ofreciéndole una atención especial, ayudándolo a recuperar su autoestima, valorando su trabajo, el profesor puede favorecer el inicio de un proceso de reconstrucción beneficioso. Su papel es crucial. La pérdida de un padre o una madre la resentirá el niño en cada etapa de su vida.
Un ejemplo: Una profesora se entera que tendrá en su aula a una niña de 7 años que acaba de perder a su madre. A esto se suma que la familia no desea que la niña viva con ellos, y la ven como un gasto que no pueden aguantar. El padrastro tampoco la quiere, así que la niña la autoridad la llevo con su padre biológico a quien no conocía. La nueva pareja de su padre, no soporta la presencia de la niña. La niña había tenido que cambiar de escuela y lugar en donde vivía por lo que su vida cambio por completo con la muerte de su madre.
La niña al entrar a la nueva escuela y en otra aula con diferentes compañeros se dedica a perturbar y no dejar trabajar a los demás niños, hace ruidos, su comportamiento es desastroso, se mueve mucho y no escucha. La niña no se concentra, y todo lo que su profesora explica parece no entenderlo. Hace travesuras y culpa a sus compañeros. La profesora ha llegado a cuestionar el juicio y la inteligencia de la niña. Investiga y le pregunta a su anterior profesora en la otra escuela y ella le menciona que la niña es bastante inteligente, con excelente talento y retentiva. A la profesora le preocupa que la niña siga hablando como si su mamá estuviera presente o anduviera de viaje, próxima a regresar.
La profesora no ha podido reconocer o encontrar la forma de apoyarla a pesar de sus 20 años de servicio. Sin embargo, ya conoce los hechos y es momento de actuar, pero su padre biológico y actual responsable no quiere llevarla con un especialista, argumentando que la madre de la niña también estaba medio loca y que la niña lo heredo. La falta de apoyo lleva consigo las consecuencias traumáticas en los efectos de una gran pérdida, como la muerte de uno de los padres, en la vida social pero también académica de un niño, por lo que se debe adaptar temporalmente su nivel de exigencias y el apoyo necesario.
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