martes, 24 de junio de 2025

 

EL NIÑO HUERFANO Y LA ESCUELA

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Ex Director de “La escuela Normal del Pacifico” Ex Director General “Instituto Pedagógico Hispanoamericano.

El niño en silencio nos grita ¡Deseo, que te des cuenta que estoy triste! Pregunta lo que necesito. Es posible que no quiera contestare, pero eso no significa que no quiero hablar. Necesito apoyo, atención, sobre cómo me siento en este momento. Quiero que sepas que puedo tener pesadillas durante el día, aunque esté despierto. Desearía Profesor que no hiciéramos manualidades para el día de la madre/del padre con toda la clase sin que me preguntaras primero en qué estoy pensando.

Para muchos, el velorio y el entierro piensan que es lo más duro, y que con el tiempo podrán sobrellevarlo. Para otros, lo más difícil es la vida cotidiana, con todas las rutinas que compartías con la persona que ha muerto. Con el entierro o cremación, no queda atrás su ausencia, pero va cambiando con el tiempo, se vuelve más fácil recordarlo sin llorar, incluso después de muchos años. Las experiencias que obtienes de lo que ha sucedido pueden cambiarte como persona y lo que crees que es importante.

Nadie acepta la muerte de un ser querido, y muchos buscan superar el dolor tratando de vivir sin que los afecte por lo que ajustan su vida. La vida nunca volverá a ser la misma, pero con el tiempo aprenderás a vivir con ella. Un profesor se tropezará con niños que han perdido a uno de sus padres, abuelos, familiar, hermano, etc. Y, no sabrá ¿Cómo apoyarlo? Incluso puede pasarle desapercibido y observar cambio en el estado de ánimo del niño. Se debe a que no está preparado para lo que está sucediendo. En la escuela formadora de profesores no tocan y razonan el tema.

Su falta de conocimiento lo lleva a cometer errores, desde el querer exigir al niño que trabaje al igual que los demás arrinconarlo con exigencias y todo se debe a que no estar capacitado para manejar el problema ¿Cómo puede apoyar a los niños en situaciones vulnerables de la vida? Somos muchos los que en nuestros roles profesionales nos encontramos con niños en situaciones difíciles de la vida. Para entender mejor y satisfacer sus necesidades, el conocimiento es importante. ¿Qué contenidos? se deben estudiar por el profesor a). - Las reacciones de los niños ante la pérdida a través de la muerte. B). - crisis y trauma en relación con la muerte c). -  Cuidado de los hermanos – d) - tener conocimiento de ejercicios prácticos para procesar la pérdida. E) - tener una buena visión de la literatura relevante en el campo.

Cada día, el niño es avisado que uno o los dos de sus padres han muerto. Algunos los pierden repentinamente en accidentes de tránsito, otros son asesinados, por enfermedades, etc. La muerte de sus padres enferma al niño a corto y largo plazo. Muchos de ellos se enteran que uno de sus padres a muerto de cáncer, otros por asesinato. Perder a uno de sus padres es solo una parte de lo que no se puede ver en lo que sucede con el niño. Hay niños que pierden a sus hermanos, abuelos, tías, tíos, padres adicionales, amigos cercanos y otras personas importantes en su vida.

Todos ellos mueren y a los niños no se les informa como si no tuvieran derecho a enterarse. Se les esconde la información o se les da sesgada y con mentiras ¿Quién se ocupa de darles ayuda psicológica? ¿Quién los apoya cuando uno de sus padres está gravemente enfermo? O ¿Cuando muere repentinamente? La muerte prematura de un ser querido es una de las cosas más traumáticas que le pueden pasar a un niño, sin embargo, es al único que la familia deja fuera de todo lo sucedido. En el niño se genera una crisis emocional que puede tener consecuencias para la salud mental del niño a corto y largo plazo. En caso de muerte súbita o traumática, el riesgo es mayor para reacciones más graves y de mayor alcance, sobre todo si el niño está presente.

El tipo de reacción, de los niños y jóvenes están influenciadas, entre otras cosas, por su edad, desarrollo, ¿cómo se les explica la muerte?, qué relación tenían con el difunto, experiencias previas en la vida, la capacidad de los padres sobrevivientes para proporcionar el apoyo y la comunicación en y alrededor de la familia. El adulto resiente la muerte de su pareja, familiar, etc. Y en ese momento se olvida de su hijo dejándolo sufrir a solas como si el niño no tuviera sentimientos o no reaccionara.

La familia en su conjunto necesita apoyo emocional. Los padres se enfrentan a una serie de nuevos interrogantes, como por ejemplo cómo hablar con el niño sobre lo que está pasando y muchos necesitan razonar sobre ¿Dónde lo velamos, funeral? El problema es que cuando el familiar cercano al niño está muy enfermo, el padre o los dos, no están seguros de qué información darle a su hijo y cómo proceder. La falta de conocimiento sobre la importancia de incluir al niño en lo que está sucediendo, a menudo lleva a esperar mucho tiempo para informarle sobre la gravedad de la enfermedad. Los niños que tienen un padre moribundo necesitan ayuda para entender lo que está pasando.

Es importante que se sientan incluidos y reciban el apoyo que necesitan para afrontar la situación. Necesitan recibir información fundamentada, sensible, sobre la enfermedad, la causa, el pronóstico, la atención y el tratamiento. Necesitan que se les explique cómo puede suceder la muerte. No deje a otros familiares, personas que le expliquen, mejor conteste a sus preguntas sin mentiras. Los niños que pierdan a uno de sus padres deben estar bien informados sobre ¿quién los cuidará y dónde vivirán?

En la escuela los niños ante la muerte de uno de sus padres cambian por completo su estado de ánimo, en principio puede estar inconsolable, luego se la pasa rayando su cuaderno, o en estado impasible. Va su estado de ánimo de inconsolable y al momento siguiente jugando y riendo aparentemente no afectado. Es importante que los adultos entiendan esto para que no piensen que los niños se han olvidado o que no entienden, de lo contrario se corre el riesgo de que no veamos la necesidad de apoyarlo, y se quede solo en su duelo.

Tanto los niños como los jóvenes van desde una reacción fuerte a otra inexistente (Eso lleva tiempo) El retraimiento social es más común dos años después de la muerte en los niños que han perdido a uno de los padres. El duelo por la muerte de uno de sus padres en el niño se puede manifestar a largo plazo mostrándose un niño o joven reprimido y retrasado y su manifestación será recurrente. Ese duelo va regresando, por eso es importante comprender que el niño ha perdido a una persona muy importante en su vida.

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