jueves, 19 de junio de 2025

 

MAESTRO DE LITERATURA

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

La literatura es una forma de arte, por lo que debe de enseñarse de forma diferente a las disciplinas científicas. El arte no es racional sino emocional. Un libro de literatura debe encantar, inspirar, causar una conexión entre el lector y el escritor. Es importante que los estudiantes no solo lean, sino que sientan el texto, se sumerjan en esa atmósfera, y vivan los problemas que el autor plantea. Es vivir y analizar lo que expresan los personajes, sus actitudes, ponerse en el lugar de ellos, criticar y razonar su elección moral, y tomar sus propias decisiones. Incluso si no coinciden con la posición del autor. En el arte, a diferencia de la ciencia, no hay verdades absolutas.

Se puede discutir con la opinión del escritor, si, por supuesto, se pueden encontrar argumentos valiosos. En una clase de literatura se deben fomentar las preguntas, los debates, y el deseo de trasmitir todos los puntos de vista de los estudiantes, es decir que cada estudiante encuentre su propia verdad, y se forme su propia visión del problema. Se pueden generar discusiones acaloradas durante el proceso como también el silencio de algunos de los estudiantes, lo importante es que cada pregunta que surja requiere una respuesta inmediata. Para ganar la batalla por la atención de la clase y conseguir que todos se interesen en el tema, no basta con que un profesor sea sólo profesor.

Un buen maestro de literatura es un experto, artista y médico, todo en uno. El maestro debe tener a la mano una libreta para ir anotando los pensamientos interesantes que le venían a él y a los chicos durante la discusión. Debe evaluar la calidad de la lección basándose en el número de notas. Estas notas le ayudaran a encontrar nuevos significados en el texto, a mirar el libro a través de los ojos de los estudiantes, y a utilizar esto en lecciones futuras. El arte debe ser hablado en el lenguaje del arte, por lo que un profesor de literatura debe ser guionista, director y su propio crítico. Si un maestro presenta un libro a los estudiantes no como un mundo vivo, sino como una “galería de imágenes, figuras, personajes”, entonces él mismo se convierte involuntariamente en uno de ellos: un “representante típico” de la literatura sin vida, que existe solo en las aburridas lecciones escolares.

Al final de todo análisis se les pide a los estudiantes un corto ensayo. - La personalidad del maestro significa mucho, sobre todo para lograr que todos los estudiantes lean el libro. Los detalles son muy importantes en libros de literatura. En cada página se debe buscar ese algo que interese a los estudiantes. Ya sea un detalle interesante en la descripción, una frase ambigua o un hecho de la biografía del escritor, lo principal es que los estudiantes quieran discutirlo y aprender más.  Por lo general, el análisis no involucra todo el libro, sino sólo algunos capítulos o páginas. Hay que ver las claves para comprender la obra, los detalles para desentrañar el nudo del problema, y las acciones realizadas entre ellas.

Formar una idea de un héroe basándose en detalles aparentemente insignificantes de su apariencia. El profesor trabaja en conjunto con los estudiantes: razona, duda, se equivoca, argumenta, corrige y llega a conclusiones inesperadas. Este trabajo fascinante, casi detectivesco, ayuda a los estudiantes no sólo a comprender mejor el texto, sino también a prestar más atención a las pequeñas cosas de la vida cotidiana. (Actitud hacia el libro) Los estudiantes son especialmente activos cuando no tienen que pensar. Bueno, tratemos de hacerles preguntas, después de lo cual su mano no se levantará inmediatamente con confianza, sino que comenzará a dibujar algo pensativa y pausadamente... Aquí es donde realmente comienza el lector. Las preguntas siempre deben ser actuales, dirigidas a un estudiante especifico. Para ello el maestro de literatura debió haber estudiado a fondo el libro, debió prestarle atención a lo que a los estudiantes les llamó su interés.

Una pregunta correctamente planteada no deja lugar a la indiferencia y permite a los estudiantes comprender que el libro no existe separado de la realidad, sino que tiene una relación directa con cada uno de ellos personalmente. Y el aprendizaje consiste en encontrar la respuesta.  En primer lugar, para encontrar la respuesta, es necesario estudiar cuidadosamente la obra, imaginar el contexto histórico en el que fue creada y familiarizarse con la biografía del autor.  La reflexión se encaminará mediante preguntas sobre las dudas, el trascurrir del debate, el valor que representa lo que el autor expone ¿Qué podría ser más emocionante para un maestro, que una pregunta que uno se hace a sí mismo, y más significativo cuando emociona a todos? ¿No son estas las preguntas que nos plantea el escritor?

El análisis del texto se convertirá en un acto de creatividad conjunta, en el que participaran por igual tres personas: el maestro, el alumno y el autor (Ausente, pero presente en su obra) El maestro habla del libro como si todos los alumnos ya lo hubieran leído, es decir crea la ilusión de una comunicación igualitaria entre las partes de la lección y, de esta manera, activa al máximo a aquellos con quienes trabaja. Una de las formas estratégicas es pedirle al alumno que se imagine a sí mismo como escritor o poeta y analice su propio trabajo. Intenta sentir exactamente lo que sintió el autor, lo que estaba pensando cuando creó esta o aquella obra. Y si quieres puedes cambiar algo. 

Al estudiante se le enseña a comprender la literatura no sólo por amor al arte. Leer textos de literatura ayuda a los alumnos a conocerse mejor a sí mismos. - El aprendizaje siempre sigue dos programas: uno lo enseña la escuela, el otro el mundo que nos rodea, que es imperfecto e injusto. Los buenos libros se convierten en un poderoso núcleo interior para una persona, que le permite resistir la cruel realidad. Ayudar a moldearlo, enseñarle a encontrar en la literatura respuestas a sus preguntas más urgentes: ésta es la tarea del profesor de literatura.

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