viernes, 27 de junio de 2025

 

PADRES GROSEROS Y GRITONES

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Ex Director de “La escuela Normal del Pacifico” Ex Director General “Instituto Pedagógico Hispanoamericano.

 Si, el padre es gritón en su hogar, el niño crecerá imitándolo. Si, el padre golpea físicamente sucederá lo mismo. Debe comprender que es común que un niño transfiera el ambiente del hogar a cualquier otro entorno en el que se encuentre fuera de la familia. Para comprender por qué un niño usa la violencia física para resolver conflictos, es necesario prestar atención a las relaciones familiares, cómo se comunican los padres entre sí, cómo le hablan al niño. El comportamiento del niño también está influenciado por la televisión, los juegos de computadora, mala alimentación, no dormir.

El niño traslada ese modelo de conducta a su escuela, y no cree que golpear a un compañero sea malo, lo ve como algo natural. Durante cierto tiempo, consideran a sus padres los más inteligentes, hermosos y conocedores. Pero con la edad, la percepción de la vida cambia, y comienzan a formarse su propia opinión sobre el mundo que les rodea: aparecen sus propios intereses, su forma de vestir, hablar, comportarse, y prioridades. Al mismo tiempo, la opinión de los compañeros, y no de los padres, se vuelve mandona, por lo que no se perciben los consejos y advertencias. Los padres comienzan por no entender ese cambio.

No solo sucede en el hogar de padres que han sido amables, educados, respetuosos con su hijo, que los cuidan y protegen de la mala influencia. Los padres al ver la actitud de algún amigo con malas mañas o educación le prohíben que se junte con él, y le aconseja que busque buenos amigos (as). Se puede entender la reacción de los padres, pero también se debe confiar en la intuición de los pubertos y adolescentes. Ellos eligen amigos con su alma, no con su mente. Los padres de buena crianza se enojan cuando los niños ponen excusas y son groseros, exigen dinero o compras, y el de mala crianza se lo festeja.

Por ser jóvenes no saben apreciar el esfuerzo que sus padres hacen, mucho menos entienden la parte emocional que lastima a sus padres por no contar con los recursos económicos para darles su gusto. A ellos les vale en ese instante si los aman o no.  Cuando llega el conflicto los padres no saben cómo resolverlo por lo que de primera instancia piensa en un castigo, pero el castigo mal empleado no construye, ni hace que se doblegue la voluntad del joven. Hay padres que convierte el castigo en norma cotidiana, lo que para el joven se sataniza en burla.

El error nace cuando entran en esa polémica que no responde al cambio de conducta. Los padres deben controlar su ira, irritación, esperar a que se tranquilicen sus emociones. Inmediatamente despues hablar con su hijo para exponerle lo que le molesta, sin subir de tono o utilizar argumentos en hechos pasados. - Hablar de las consecuencias de sus actos. Darle la oportunidad de que hable y se defienda, escúchalo atentamente en su posición, sin tratar de convencerlo. Luego expresar las suyas, llegar a un acuerdo, eligiendo la opción más aceptable para ambas partes. Siempre debe quedar claro que el joven tiene responsabilidades que cumplir.

Los conflictos entre los niños, son habituales, pero a la vez, son necesarios, les ayudan a socializar y les enseñan a comunicarse de manera competente. Por lo tanto, los adultos deben enseñar a sus hijos desde niños a resolver los desacuerdos de manera pacífica, enseñarles a encontrar un compromiso y sacar las conclusiones correctas. - Ahora se cree que la mayoría de los conflictos entre adolescentes se concentran en el espacio de Internet, donde comparten sus opiniones, encuentran personas de ideas afines y se dividen en grupos.

Para los hombres jóvenes esos conflictos no son un gran problema, pero si para las jóvenes mujeres. El joven, si no le gusta lo que le están enviando simplemente bloquea al interlocutor desagradable, pero la mujer se queda contestando generándose conflictos en su vida y auto estima.

Más del 30% de los padres considera que el rendimiento escolar es la principal causa de conflictos con los hijos. En su mayor parte, afirman que ellos les dan todas las facilidades, crean todas las condiciones para el estudio, y su hijo no estudia lo hace descuidadamente y no quieren hacer su tarea, entonces tal comportamiento causa, por decirlo suavemente, insatisfacción y los comentarios de los profesores le molestan. Se debe a que el profesor le dice que su hijo, no cumple o está retrasado, no lo intenta y tiene capacidad. Eso lo indigna y piensa de inmediato en ¿Qué castigo aplicarle?

Naturalmente que él hijo tiene su propia visión en ese aprendizaje, su aprovechamiento, el comportamiento en la escuela. El puberto y el adolescente no admitirá sus errores, y se defenderá como gato boca arriba tirando arañazos lo que nos garantiza un conflicto entre el padre y su hijo. Falta de comunicación, horas excesivas ante la televisión, juegos de computadora, teléfono móvil, incumplimiento de tareas, tiempo de repaso a sus estudios, violación de las reglas establecidas en su hogar.

El puberto y el adolescente pondrán a prueba los nervios del padre en lugares públicos, asumiendo que en presencia de otras personas “No” reaccionara más allá de los límites de lo socialmente permitido. El puberto y el adolescente se congratulan de la situación sintiendo placer mientras el padre o la madre se tragan el coraje. Ese hecho servirá para que el joven intensifique este tipo de acciones al conocer que no generara reacción, y el padre o la madre quedaran avergonzados en lo público. El conflicto será inevitable al llegar a su hogar.

Si el profesor tiene una buena conexión fuerte con los estudiantes, entonces en el contexto de un conflicto, debe hablar con todos juntos y con cada uno por separado. Debe ser un mediador para no solo encontrar culpables, sino ayudar a resolver el conflicto, comprender las causas de su ocurrencia y encaminar el incidente en una dirección positiva. Lo más importante es no perder el control sobre ella. Si un profesor ve que uno de sus alumnos es propenso a la agresión física, es necesario que intente redirigir su energía hacia algo más constructivo, como el deporte. Use la agresión para lograr altos resultados y victorias deportivas.

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