LA ABUELA Y LA COMIDA
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Ex Director de “La escuela Normal del
Pacifico” Ex Director General “Instituto Pedagógico Hispanoamericano.
A mi edad, las madres cuidaban la correcta alimentación de los niños, porque sabían que “somos lo que comemos”. Y ahora simplemente no se les ocurre nada, solo obstruyen el estómago de pequeños organismos frágiles, y no está claro hacia dónde miran las nuevas madres con sus hijos. Ellas enganchan a los niños a las papas fritas, las hamburguesas, dulces. Lo más crítico de esta historia es que estas nuevas madres moderna no limitan a los niños en la comida chatarra, sino que, por el contrario, les complacen todos sus caprichos de todas las formas posibles, sin darle importancia a quedar endeudas o desviar el dinero del alimento para esas cosas que en nada le sirven al desarrollo del niño. Hay niños que veo les dan dinero para gastar desde el primer año de primaria.
Ellos creen que eso limita al niño o se les encapricha. La mayoría de los niños acuden a la tienda escolar o la tienda de la esquina de su casa y eligen cosas dañinas. Algunos padres no le prestan atención a que su hijo salga solo a la tienda de la esquina cuando no cruza una calle y no hay autos como si eso fuera el único peligro que corren. Me preocupa tanto descuido de sus madres no solo en alimentación sino cuidados. Envenenan a sus niños pequeños y los dejan escoger cosas que en un futuro les daña su salud de por vida. La madre moderna argumenta que es muy su dinero, muy su hijo y que lo puede gastar como quiera.
Otros padres se quedan sin dinero con tal de comprarles u juguete caro para quitarles el capricho “Así, no se aprende, ni se educa” No sé quién les ha lavado el cerebro a estas madres modernas, y eso me preocupa. Un niño de siete años no sabe cómo administrar adecuadamente su dinero, ni comprende lo que le hace daño a su salud, antes de darles, era necesario enseñarles sobre los riesgos en su salud, y habilidades financieras. Es responsabilidad de su madre cuidar con lo que se llena el estómago de su hijo, es cuestión de vida saludable para el desarrollo, crecimiento y futuras enfermedades. Necesitan cuidar su estómago desde una edad temprana, esa es su responsabilidad para que se vea que realmente lo quiere.
El niño absorbe todo como una esponja y también aprenderá sobre una nutrición adecuada. Además, los padres son un ejemplo vivo para los hijos. Si la propia madre moderna comiera de manera saludable, sería más fácil para su familia tomar una decisión a favor de la comida adecuada. Es cuidar la vida de sus hijos y la suya propia con inteligencia. A todo mundo nos gusta comer dulce, pero no vigilamos que esos no tengan azúcar. Ya hay dulces, galletas y otros productos sin azúcar. Si a un niño pequeño se le transmiten correctamente los beneficios de tal comida, les dará preferencia, al mismo tiempo que será un ejemplo para su hermano.
Hay mermeladas sin azúcar, chocolate sin azúcar etc. No notaran sus hijos la diferencia. Hay madres modernas que son muy perezosas, rayan en la flojera y para no hacer una comida les embarran crema de cacahuate en una rebanada de pan y lo consideran una comida. El niño se mostrará encantado. Algunas madres modernas se quejan en que no tienen tiempo para prepararles sus alimentos y para corregir su error les dan dinero para que gasten en la escuela, regresando el niño a casa con altos niveles de azúcar en sangre en pleno mediodía por el consumo de dulces y refrescos ¿Alimentación saludable?
Me parece que las madres modernas no deberían hacer esas cosas, eso es tanto como darle un cuchillo a su hijo para que se lo vayan clavando lentamente hasta morir. Los profesores deben trabajar de forma entregada a sensibilizar a las madres sin importar que se molesten, ya que, si ellas no quieren a sus hijos, los profesores lucharan para que esos futuros adultos no mueran por cáncer, diabetes, embolias, enfermedades degenerativas, paros cardiacos etc. Los profesores deben explicar a los niños sobre lo que es la vida saludable, las reglas principales de una vida saludable.
Hay niños que no llegan aun a los cinco años y ya saben distinguir las bolsas de fritangas, papitas y se atreven a valorarlas en cuál es la más rica. Cuando la madre moderna llega a la puerta de la escuela y sabe que no hay comida en su casa, corre a comprar hamburguesas o pizzas con su respectivo refresco tanto para ella como para sus hijos y el esposo. Es decir, todos se envenenan juntos llevándolos al estado de sobrevivencia.
Todo está en las manos de uno mismo sino queremos sufrir por las enfermedades futuras de nuestros niños convertidos en adolescentes o adultos. Solo enséñele a su hijo cómo administrar adecuadamente el dinero y controlar su dieta. Si los niños se alimentan en casa de forma completa y variada, se olvidarán del camino a la tienda de comida rápida. Solo necesitas dedicar más tiempo a este tema que tanto te interesa por la salud de tu hijo y la tuya misma, ya que un niño enfermo desgasta la salud y el dinero de sus padres.
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