CALAMBRES
EN PERROS
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Médico
Veterinario Zootecnista FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
Los calambres son contracciones
involuntarias e incontrolables de un músculo o grupo de músculos. Suelen ser
síntomas secundarios. Un ataque puede ser causado por cambios metabólicos en el
cuerpo o enfermedades cerebrales.
Una de estas causas es la
hipoxia o anoxia (suministro insuficiente o ausencia temporal de oxígeno al
cerebro) causada por disfunción respiratoria o cardíaca. Las convulsiones
pueden estar asociadas con niveles bajos de calcio (hipocalcemia) o glucosa (hipoglucemia)
en sangre, enfermedad renal, enfermedad hepática, diabetes y posparto (una
enfermedad que se presenta durante la lactancia después del parto).
Otras causas que pueden causar
contracciones musculares en gatos o perros incluyen enfermedades parasitarias,
insolación, enfermedad tiroidea e intoxicación (intoxicación con plantas o
ingestión de pesticidas). Con frecuencia, los veterinarios se encuentran con
intoxicaciones con productos diseñados para matar insectos y roedores. El
arsénico se considera un veneno muy peligroso.
Las convulsiones también pueden
ser causadas por hidrocefalia (hidropesía cerebral), traumatismo
craneoencefálico, tumor cerebral, enfermedades vasculares y enfermedades
crónicas del sistema nervioso central que se acompañan de daño cerebral. Además
de la epilepsia verdadera, las patologías cerebrales que pueden causar
convulsiones en un perro, gato u otro animal doméstico incluyen, por ejemplo,
enfermedades inflamatorias. Con mayor frecuencia, son complicaciones de diversas
infecciones (toxoplasmosis, peste, rabia y otras) y lesiones cerebrales
bacterianas. Dependiendo de la enfermedad que la haya causado, su naturaleza
también varía.
Tipos de convulsiones: Las convulsiones
son contracciones periódicas, débiles y espasmódicas de los músculos del cuerpo
del perro, similares a espasmos. Suelen ocurrir en muchos perros y tienen
diversas causas. Durante las convulsiones, el perro está consciente y responde
a las órdenes y a la voz de su dueño.
Las convulsiones tónicas son el siguiente
tipo, no particularmente peligrosas e indican alteraciones en el funcionamiento
del organismo del animal. Son contracciones musculares breves pero constantes
que se contraen lentamente después de cierto tiempo. Durante las convulsiones
tónicas, el perro está consciente y experimenta dolor, por lo que puede gemir y
parecer asustado. Las convulsiones clónicas son un tipo de convulsión que se
caracteriza por contracciones y relajaciones musculares periódicas, con un
intervalo de entre 30 segundos y dos minutos. Durante este período, el animal
puede levantarse e incluso intentar caminar, pero en la siguiente convulsión
vuelve a caer, ya que los músculos se contraen de nuevo sin control.
Crisis epiléptica: este tipo de
crisis en perros y gatos se considera la más peligrosa y tiene diversas
consecuencias negativas. Durante una crisis epiléptica, el animal pierde el
conocimiento y sus músculos se tensan constantemente, relajándose solo durante
unos segundos. Durante esta crisis, los ojos del animal pueden estar cerrados o
abiertos.
Primeros auxilios para un animal
con convulsiones: Lleva al animal al lugar más seguro posible para evitar
lesiones, envuélvelo en una manta o rodéalo con almohadas. Después, intenta
medirle la temperatura. La temperatura debe tomarse entre espasmos musculares,
mientras el animal está tranquilo. Al transportar a un perro o gato que ha
empezado a convulsionar, es necesario envolverlo en una manta y sujetarlo firmemente.
Puedes colocar al animal en un transportín, equipado con accesorios blandos.
Ni siquiera un especialista
podrá hacer un diagnóstico inmediato. Intente describir el cuadro clínico al
veterinario con la mayor precisión posible. Esto le ayudará a determinar la
causa del problema e iniciar el diagnóstico, por ejemplo: análisis de sangre,
radiografías, análisis de orina, resonancias magnéticas y tomografías
computarizadas, análisis de infecciones y análisis de líquido cefalorraquídeo.
Cuanto antes contacte con un especialista, mayor será la probabilidad de
establecer un diagnóstico preciso e iniciar el tratamiento adecuado.
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