miércoles, 8 de abril de 2026

 

ESCAPAR DE TI MISMO

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

Quizás mis incertidumbres, vacíos existenciales, sea el temor a que muchas de mis acciones durante mi vida las he ido dejando en blanco, sean esos espacios que en su momento no llene dejándolos sin una respuesta por mis propias vacilaciones al decidir, sea por miedo, o porque me aferre a sin darle el toque final, y no dar marcha atrás despues de tomar una decisión. A este es a lo que llamó el temor que todos experimentamos con el trascurrir de los años y que la memoria nos hace flaquear “Temor a lo que hicimos, o dejamos de hacer en su momento” Aprendemos que la vida es como una hoja en blanco que vamos llenando con nuestro puño y letra con tinta de nuestra propia sangre, y que también la vida nos ofrece infinidad de posibilidades de rectificar.

Pero precisamente por eso, dudamos en escribir por miedo a equivocarnos y fracasar, dejando nuestras vidas en blanco. Esto es escapar de lo que realmente somos. Son pocas las personas en la actualidad que dedican parte de su tiempo para reflexionar, hacerse un auto análisis, y comprender su propia naturaleza humana desde lo más profundo de sus demonios internos. No comprendemos nuestras motivaciones, nuestro comportamiento y solo nos guiamos por el instinto en ese instante y su reacción.

Creó que en la actualidad no solo los jóvenes, sino los adultos bailamos al borde del absurdo buscando placer, felicidad, alegría, pasión, satisfacer deseos creyendo de esta forma vivimos siendo auténticos, y que la vida es tan corta que no importa superarnos como seres humanos, sino dárnoslo todo sin importar el mañana o a quien dañemos ¿Somos capaces de darle sentido a nuestra vida? “Si, no somos capaces de controlar nuestros instintos, deseos, y vivimos desesperados fingiendo que somos buenos, cumplimos, nos superamos en nuestras expectativas personales”

Nos justificamos convenientemente, defendemos nuestras emociones culpando a otros. Todo lo vamos ocultando hasta nuestras propias necesidades, es decir vivimos con una doble cara auto engañándonos, y que todo lo hacemos con el afán de construirnos mejor ¿¿Hay honestidad, defendemos nuestra dignidad, damos atención a nuestras verdaderas necesidades o, a la de nuestros instintos? Recordemos que nuestra libertad y responsabilidad van de la mano, y que las sombras de nuestros actos en las decisiones nos persiguen desde el fondo del alma.

Tenemos la libertad de elegir cómo vivir, pero también debemos asumir la responsabilidad de nuestras elecciones. Escapar de lo que realmente somos suele ser un intento de evadir la ansiedad que conlleva esta libertad y responsabilidad. Si escapamos de nuestro verdadero ser y elegimos una vida que se ajuste a las expectativas de los demás o de la sociedad, entonces, cuando miremos hacia atrás en nuestras vidas, podemos descubrir que nunca hemos vivido realmente para nosotros mismos. En esta era de sobrecarga informativa y omnipresencia de las redes sociales, nos dejamos influenciar fácilmente por opiniones externas y perdemos el rumbo.

Nos hemos acostumbrado a compararnos con los demás, a adaptarnos a ellos y a buscar su aprobación, descuidando a menudo nuestros verdaderos sentimientos y necesidades. Esta forma de medir nuestra autoestima puede llevarnos a reprimir nuestra verdadera esencia para cumplir con las expectativas ajenas. Espero que cada día uno más logre escapar de este encierro devastador de la mente, y se comprenda a sí mismo para que sea autentico, que logre transformar sus pensamientos en acciones para ser un mejor ser humano. El cambio no se logra de la noche a la mañana; requiere tiempo y paciencia.

Lo importante es actuar, reflexionar continuamente y adaptarse sobre la marcha. Los jóvenes, y los adultos hemos caído en una trampa peligrosa, ya que creemos que con solo hablar o repetir excelentes frases nos convertimos en grandilocuentes ante quien nos escucha, ignorando los sentimientos, y necesidades reales de las que carecemos. Somos muy exigentes con los demás, pero no con nosotros mismos, creemos que la verdad y las causas justas son las nuestras, y que además nos sacrificamos por los demás, pero rara vez nos paramos a escucharlos para comprendernos y comprenderlos. ¿Qué significa el sacrificio para alguien a quien se lo estan echando en cara a cada instante?

A menudo nos sentimos atraídos por grandes metas e ideales, pero descuidamos el momento presente, a nosotros mismos, y personas que amamos, y esos sentimientos sutiles y reales. Argumentamos ser generosos cuando en realidad lo hacemos a costa de los demás. Recurrimos a grandes conceptos para esconder nuestra ignorancia a los odios de los demás. Confrontamos los sentimientos de los demás para enmascarar nuestras deficiencias porque no confrontar los verdaderos sentimientos de los demás nos hace sentir incómodos o perdidos.

Para comprender los verdaderos sentimientos de las personas, necesitamos dejar de lado los prejuicios, y controles negativos con los que vivimos, y volver a las necesidades humanas más básicas y a las experiencias emocionales. Es romper con lo que siempre hemos creído como verdad absoluta. Ser uno mismo en sus sentimientos, ser moralmente noble para escapar de los deseos egoístas. Debemos aprender a prestar atención a los verdaderos sentimientos y necesidades de las personas. Debemos reflexionar ¿Qué tipo de sentimientos me provoca esa persona, en lugar de aceptarlo por el deseo?

Al mismo tiempo, también debemos reflexionar sobre nuestras propias vidas. ¿Estamos viviendo realmente para cumplir nuestros verdaderos deseos? ¿Me estoy sujetando a lo que los otros quieren que sea? ¿Mido mi éxito conforme el rasar de impusieron mis padres en mi cabeza? ¿Mido la felicidad a través de los ojos de los demás? 

Es tiempo de reflexionar sobre si nuestra vida ha sido secuestrada por los estándares de los demás. “Debo atreverme y cuestionarme para comprenderme, y respetarme atendiendo mis s propias necesidades, en lugar de perseguir ciegamente el reconocimiento de los demás. Debo mantener la capacidad de pensar de forma independiente, usar mi propia mente para juzgar y usar mis sentimientos para sentir, en lugar de seguir ciegamente a la multitud. Volviendo al centro de mis preguntas a responder ¿Qué quiero? ¿Cómo me siento? ¿Quién define el valor de mi vida?

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