jueves, 16 de abril de 2026

 

ENFERMEDADES DE LOS GATOS A HUMANOS

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Médico Veterinario Zootecnista FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

Los gatos son increíblemente lindos y divertidos. Nos levantan el ánimo, nos aburren, alivian la depresión e incluso ayudan a bajar la presión arterial. Pero, como cualquier organismo vivo, los ronroneos se enferman y pueden ser portadores de patógenos que pueden transmitirse a los humanos.  Los agentes causantes de estas enfermedades son pequeños organismos unicelulares: las bacterias. Algunas de ellas viven constantemente en la piel y las membranas mucosas de animales domésticos y humanos sin causar daño (en la cavidad bucal, el tracto respiratorio y los intestinos). Esta es la llamada flora residente, que ayuda a digerir los alimentos, sintetizar vitaminas y fortalecer el sistema inmunitario.

Otras bacterias, al penetrar en el organismo, causan enfermedades, por lo que se denominan patógenas. También existen microbios oportunistas. Pueden vivir en el organismo sin causar daño, y cuando la inmunidad disminuye, se activan y se convierten en una fuente de infección.

Enfermedades infecciosas bacterianas de los gatos que son peligrosas para los humanos. – Felinosis: Otros nombres: enfermedad por arañazo de gato, linforreticulosis benigna. Causada por Bartonella henselae, que suele encontrarse en la sangre y la cavidad bucal de los gatos sin causar enfermedad. La bacteria se transmite a los humanos a través de mordeduras y arañazos.

La zona de la lesión se enrojece, se inflama y duele. Pueden aparecer nódulos purulentos y úlceras. Luego, los ganglios linfáticos más cercanos se inflaman y aparecen síntomas de malestar general: letargo, fiebre alta, sudoración y dolor de cabeza.  Tratamiento: ciclo de antibióticos, tratamiento local de las heridas.

Leptospirosis: El patógeno es la Leptospira, una bacteria alargada y espiral que puede desplazarse. Una persona se infecta por contacto con un animal enfermo y sus fluidos biológicos (orina, heces, secreciones oculares, nasales, saliva), especialmente si presenta cortes o abrasiones en las manos. Afecta principalmente los capilares, los músculos y la piel.

Síntomas: aumento de temperatura; ganglios linfáticos agrandados; dolor en los músculos de la pantorrilla y del muslo, a veces en la espalda baja, hemorragias musculares; hinchazón de la cara; enrojecimiento de los ojos; daño hepático que causa coloración amarillenta de la piel. Problemas del ritmo cardíaco. Para el tratamiento se utiliza una vacuna contra la leptospirosis, medicamentos que reducen la intoxicación y apoyan la función hepática.

Salmonelosis: Infección intestinal aguda causada por bacterias del género Salmonella. La infección se produce por contacto con las manos sucias tras limpiar su bandeja sanitaria con una mascota enferma.  Clínica: fiebre de 38-39 grados C, debilidad, calambres abdominales, diarrea intensa (heces líquidas, con sangre y moco, a veces verdosas debido a la bilis). La deshidratación aumenta rápidamente: el volumen de orina disminuye y aparece sequedad bucal. Una vez confirmado el diagnóstico, se prescriben antibióticos, medicamentos para restablecer la función intestinal, dieta y régimen de bebida. 

Infecciones virales: Los virus son partículas diminutas compuestas de material genético (ADN, ARN) y una envoltura proteica. Se reproducen únicamente dentro de las células huésped, utilizando sus recursos. La mayoría de las infecciones virales son específicas de cada especie, es decir, no se transmiten de gatos a humanos. Analicemos una, la más peligrosa.

Rabia: El agente causal es el virus de la rabia, que afecta al sistema nervioso central. Penetra al cuerpo con la saliva del portador, por ejemplo, a través de una mordedura. La rabia es muy peligrosa y puede causar la muerte en pocas horas.

Signos: picazón en la zona de la picadura, mayor sensibilidad al agua y a la luz, comportamiento deprimido o agresivo, espasmos musculares, inclinación de la cabeza, pérdida de coordinación, alucinaciones. A toda persona mordida por un animal desconocido se le administra un suero antirrábico. No existe un tratamiento específico para la rabia.

Otros tipos de enfermedades: Tiña. Esta es una infección fúngica que se puede contraer al acariciar a un animal o a través de artículos de aseo (juguetes, peines, cuencos, camas). Las esporas fúngicas, al entrar en contacto con la piel, comienzan a proliferar activamente. Se forman manchas redondas y características que pican. Pueden descamarse y cubrirse de costras. Tras identificar el tipo de hongo, se prescribe un tratamiento local con ungüentos, geles y cremas. Si hay muchos focos, se prescriben medicamentos antimicóticos orales. También se tratan la tiña en perros y gatos.

Toxoplasmosis. Causada por el parásito intracelular Toxoplasma gondii, del cual los humanos son huéspedes intermediarios. Generalmente, el sistema inmunitario reacciona ante el toxoplasma y se produce la recuperación. Sin embargo, las personas con inmunidad debilitada, los niños y las mujeres embarazadas pueden experimentar dolor muscular y articular, dolor de cabeza, fiebre, debilidad y sarpullido. Esta patología se trata con medicamentos antiparasitarios especiales.

Toxicaríais: Causada por gusanos intestinales, similares a las ascárides (helmintos humanos). La infección se produce por contacto directo con heces de gato, por ejemplo, cuando una persona limpia la caja de arena y no se lava las manos. Las larvas de Toxocara no pueden crecer ni reproducirse en el intestino humano, pero pueden vivir allí durante varios años. En ocasiones, migran a los pulmones y al hígado, causando inflamación. Síntomas: sarpullido, tos prolongada y ligero aumento de la temperatura.

Evite el contacto con animales desconocidos, especialmente si están visiblemente enfermos o se comportan de manera agresiva; Observe las normas de higiene personal: lávese las manos con jabón después de manipular a su mascota, limpiar la caja de arena, trate de no tocarse a sí mismo, a otras personas o sus objetos personales con las manos sucias; Fortalece tu sistema inmunológico: la buena salud reduce el riesgo de contraer enfermedades virales, bacterianas, fúngicas y parasitarias; Realice pruebas periódicamente, incluso para detectar la presencia de huevos de helmintos. En cuanto a las mascotas, asegúrese de vacunarlas anualmente, desparasitarlas, no dejarlas vagar libremente ni interactuar con animales sin hogar. Proporcióneles una nutrición adecuada. Si presenta síntomas (vómitos , malestar general), contacte con una clínica veterinaria.

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