ENFERMEDADES
DE LOS GATOS A HUMANOS
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Médico
Veterinario Zootecnista FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
Los gatos son increíblemente lindos y divertidos. Nos levantan el ánimo, nos aburren, alivian la depresión e incluso ayudan a bajar la presión arterial. Pero, como cualquier organismo vivo, los ronroneos se enferman y pueden ser portadores de patógenos que pueden transmitirse a los humanos. Los agentes causantes de estas enfermedades son pequeños organismos unicelulares: las bacterias. Algunas de ellas viven constantemente en la piel y las membranas mucosas de animales domésticos y humanos sin causar daño (en la cavidad bucal, el tracto respiratorio y los intestinos). Esta es la llamada flora residente, que ayuda a digerir los alimentos, sintetizar vitaminas y fortalecer el sistema inmunitario.
Otras bacterias, al penetrar en
el organismo, causan enfermedades, por lo que se denominan patógenas. También
existen microbios oportunistas. Pueden vivir en el organismo sin causar daño, y
cuando la inmunidad disminuye, se activan y se convierten en una fuente de
infección.
Enfermedades infecciosas bacterianas
de los gatos que son peligrosas para los humanos. – Felinosis: Otros nombres:
enfermedad por arañazo de gato, linforreticulosis benigna. Causada por
Bartonella henselae, que suele encontrarse en la sangre y la cavidad bucal de
los gatos sin causar enfermedad. La bacteria se transmite a los humanos a
través de mordeduras y arañazos.
La zona de la lesión se
enrojece, se inflama y duele. Pueden aparecer nódulos purulentos y úlceras.
Luego, los ganglios linfáticos más cercanos se inflaman y aparecen síntomas de
malestar general: letargo, fiebre alta, sudoración y dolor de cabeza. Tratamiento: ciclo de antibióticos,
tratamiento local de las heridas.
Leptospirosis: El patógeno es la
Leptospira, una bacteria alargada y espiral que puede desplazarse. Una persona
se infecta por contacto con un animal enfermo y sus fluidos biológicos (orina,
heces, secreciones oculares, nasales, saliva), especialmente si presenta cortes
o abrasiones en las manos. Afecta principalmente los capilares, los músculos y
la piel.
Síntomas: aumento de
temperatura; ganglios linfáticos agrandados; dolor en los músculos de la
pantorrilla y del muslo, a veces en la espalda baja, hemorragias musculares;
hinchazón de la cara; enrojecimiento de los ojos; daño hepático que causa
coloración amarillenta de la piel. Problemas del ritmo cardíaco. Para el
tratamiento se utiliza una vacuna contra la leptospirosis, medicamentos que
reducen la intoxicación y apoyan la función hepática.
Salmonelosis: Infección
intestinal aguda causada por bacterias del género Salmonella. La infección se
produce por contacto con las manos sucias tras limpiar su bandeja sanitaria con
una mascota enferma. Clínica: fiebre de
38-39 grados C, debilidad, calambres abdominales, diarrea intensa (heces
líquidas, con sangre y moco, a veces verdosas debido a la bilis). La
deshidratación aumenta rápidamente: el volumen de orina disminuye y aparece
sequedad bucal. Una vez confirmado el diagnóstico, se prescriben antibióticos,
medicamentos para restablecer la función intestinal, dieta y régimen de
bebida.
Infecciones virales: Los virus
son partículas diminutas compuestas de material genético (ADN, ARN) y una
envoltura proteica. Se reproducen únicamente dentro de las células huésped,
utilizando sus recursos. La mayoría de las infecciones virales son específicas
de cada especie, es decir, no se transmiten de gatos a humanos. Analicemos una,
la más peligrosa.
Rabia: El agente causal es el
virus de la rabia, que afecta al sistema nervioso central. Penetra al cuerpo
con la saliva del portador, por ejemplo, a través de una mordedura. La rabia es
muy peligrosa y puede causar la muerte en pocas horas.
Signos: picazón en la zona de la
picadura, mayor sensibilidad al agua y a la luz, comportamiento deprimido o
agresivo, espasmos musculares, inclinación de la cabeza, pérdida de
coordinación, alucinaciones. A toda persona mordida por un animal desconocido
se le administra un suero antirrábico. No existe un tratamiento específico para
la rabia.
Otros tipos de enfermedades: Tiña.
Esta es una infección fúngica que se puede contraer al acariciar a un animal o
a través de artículos de aseo (juguetes, peines, cuencos, camas). Las esporas
fúngicas, al entrar en contacto con la piel, comienzan a proliferar
activamente. Se forman manchas redondas y características que pican. Pueden
descamarse y cubrirse de costras. Tras identificar el tipo de hongo, se
prescribe un tratamiento local con ungüentos, geles y cremas. Si hay muchos
focos, se prescriben medicamentos antimicóticos orales. También se tratan la tiña
en perros y gatos.
Toxoplasmosis. Causada por el
parásito intracelular Toxoplasma gondii, del cual los humanos son huéspedes
intermediarios. Generalmente, el sistema inmunitario reacciona ante el
toxoplasma y se produce la recuperación. Sin embargo, las personas con
inmunidad debilitada, los niños y las mujeres embarazadas pueden experimentar
dolor muscular y articular, dolor de cabeza, fiebre, debilidad y sarpullido.
Esta patología se trata con medicamentos antiparasitarios especiales.
Toxicaríais: Causada por gusanos
intestinales, similares a las ascárides (helmintos humanos). La infección se
produce por contacto directo con heces de gato, por ejemplo, cuando una persona
limpia la caja de arena y no se lava las manos. Las larvas de Toxocara no pueden
crecer ni reproducirse en el intestino humano, pero pueden vivir allí durante
varios años. En ocasiones, migran a los pulmones y al hígado, causando
inflamación. Síntomas: sarpullido, tos prolongada y ligero aumento de la
temperatura.
Evite el contacto con animales
desconocidos, especialmente si están visiblemente enfermos o se comportan de
manera agresiva; Observe las normas de higiene personal: lávese las manos con
jabón después de manipular a su mascota, limpiar la caja de arena, trate de no
tocarse a sí mismo, a otras personas o sus objetos personales con las manos
sucias; Fortalece tu sistema inmunológico: la buena salud reduce el riesgo de
contraer enfermedades virales, bacterianas, fúngicas y parasitarias; Realice
pruebas periódicamente, incluso para detectar la presencia de huevos de
helmintos. En cuanto a las mascotas, asegúrese de vacunarlas anualmente, desparasitarlas,
no dejarlas vagar libremente ni interactuar con animales sin hogar.
Proporcióneles una nutrición adecuada. Si presenta síntomas (vómitos , malestar
general), contacte con una clínica veterinaria.
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