miércoles, 8 de abril de 2026

 


ACIDOSIS DIGESTIVA EN VACAS LECHERAS

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Médico Veterinario Zootecnista- FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

 

La acidosis bovina es una enfermedad caracterizada por acidificación ruminal y trastornos metabólicos y digestivos. Este problema se presenta con mayor frecuencia en vacas de alta producción durante la primavera y el verano, cuando la alimentación es más intensiva.

 

La enfermedad se desarrolla debido a una gran acumulación de ácido láctico en el rumen. Este problema se desencadena por una dieta desequilibrada con un consumo excesivo de carbohidratos, que se fermentan rápidamente. Con mayor frecuencia, la acidosis bovina se desarrolla debido a la sobrealimentación con avena, centeno, cebada, papas, sandía y concentrados de granos. Sin embargo, la dieta de los animales carece de forrajes gruesos como heno y paja. Un cambio repentino a concentrados, ensilado acidificado o la alimentación con ingredientes individuales suele ser un factor desencadenante.

 

Esto conlleva el desarrollo activo de microflora productora de ácido láctico en los preestómagos. Su exceso provoca la destrucción de la microflora normal. El proceso se desarrolla rápidamente, en el transcurso de varias horas. La acidificación del ambiente ruminal provoca la alteración de los preestómagos. Se produce un exceso de lactato, lo que conlleva: La presión en el rumen aumenta. El metabolismo del agua y la sal se ve alterado. La sangre se espesa, el cuerpo se deshidrata. En el hígado se producen fenómenos distróficos. Los riñones y el bazo se ven afectados. El sistema nervioso y los músculos sufren.

 

Si no se trata, la enfermedad puede provocar daños en la mucosa del rumen, deshidratación y una acumulación de dióxido de carbono en el rumen, que, al liberarse en la sangre, puede provocar parálisis.

 

Síntomas de acidosis en vacas: En su forma aguda, la enfermedad comienza a manifestarse entre 6 y 12 horas después de la alimentación. Las vacas rechazan la comida, se muestran apáticas y se mueven poco. Los movimientos de la cicatriz se debilitan y pueden desaparecer por completo (hipotonía/atonía). El animal rechina los dientes. Se percibe un ligero temblor en los músculos.

Al palpar el abdomen, la cicatriz es densa e inflamada. Se desarrolla taquicardia con respiración rápida. En la mayoría de los casos, se observa diarrea, acompañada de deshidratación.

En las vacas lactantes, disminuyen tanto el volumen como la calidad de la leche.

Sin tratamiento, la enfermedad suele provocar parálisis y la muerte.

 

La forma crónica suele presentarse cuando la dieta del animal está constantemente expuesta a alimentos que provocan acidificación ruminal. En estos casos, la acidosis ruminal en las vacas puede durar varias semanas sin reaparecer. La enfermedad se caracteriza por cojera debido a la inflamación de los tejidos subcutáneos de las extremidades. Se forman úlceras en la zona del casco. Puede desarrollarse hiperqueratosis/paraqueratosis en la cicatriz. Inflamación crónica de la mucosa ruminal. La inmunidad disminuye. Se desarrolla mastitis. Podría tratarse de un absceso hepático.

 

Diagnóstico: Uno de los signos claros de patología es la disminución del pH ruminal a menos de 5,2. El pH sanguíneo también desciende a menos de 7,35. Los niveles de ácido láctico en sangre pueden superar el nivel normal (9-13 mg%) entre 3 y 4 veces. Este entorno afecta negativamente al transporte de oxígeno. Por lo tanto, el análisis de sangre y contenido ruminal en laboratorio es el primer paso.

 

Tratamiento de la acidosis en vacas: Se eliminan de la dieta los alimentos que desencadenan la enfermedad. Si la enfermedad es aguda, se requiere irrigación ruminal con una sonda especial. En casos graves, será necesaria una rumenotomía (apertura y limpieza del rumen para eliminar la materia tóxica). La inflamación ruminal puede requerir agentes descongestionantes, laxantes y antiespumantes. Se utilizan medicamentos estimulantes, como el Benzoato de sodio con cafeína al 20 %". Mejora el metabolismo del agua y del nitrógeno, aumenta el intercambio de gases y estimula la función cardíaca.

 

La tarea más importante es normalizar el pH del tracto digestivo del animal enfermo. Para ello, recomendamos administrar bicarbonato de sodio por vía oral e intravenosa.

 

Prevención: Para evitar patologías, es necesario elaborar cuidadosamente planes de alimentación animal y ceñirse a la estructura de las dietas que favorezcan una microflora ruminal óptima.

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