ACIDOSIS DIGESTIVA
EN VACAS LECHERAS
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Médico Veterinario
Zootecnista- FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
La acidosis bovina es una enfermedad caracterizada por
acidificación ruminal y trastornos metabólicos y digestivos. Este problema se
presenta con mayor frecuencia en vacas de alta producción durante la primavera
y el verano, cuando la alimentación es más intensiva.
La enfermedad se desarrolla debido a una gran acumulación de
ácido láctico en el rumen. Este problema se desencadena por una dieta
desequilibrada con un consumo excesivo de carbohidratos, que se fermentan
rápidamente. Con mayor frecuencia, la acidosis bovina se desarrolla debido a la
sobrealimentación con avena, centeno, cebada, papas, sandía y concentrados de
granos. Sin embargo, la dieta de los animales carece de forrajes gruesos como
heno y paja. Un cambio repentino a concentrados, ensilado acidificado o la
alimentación con ingredientes individuales suele ser un factor desencadenante.
Esto conlleva el desarrollo activo de microflora productora
de ácido láctico en los preestómagos. Su exceso provoca la destrucción de la
microflora normal. El proceso se desarrolla rápidamente, en el transcurso de
varias horas. La acidificación del ambiente ruminal provoca la alteración de
los preestómagos. Se produce un exceso de lactato, lo que conlleva: La presión
en el rumen aumenta. El metabolismo del agua y la sal se ve alterado. La sangre
se espesa, el cuerpo se deshidrata. En el hígado se producen fenómenos
distróficos. Los riñones y el bazo se ven afectados. El sistema nervioso y los
músculos sufren.
Si no se trata, la enfermedad puede provocar daños en la
mucosa del rumen, deshidratación y una acumulación de dióxido de carbono en el
rumen, que, al liberarse en la sangre, puede provocar parálisis.
Síntomas de acidosis en vacas: En su forma aguda, la
enfermedad comienza a manifestarse entre 6 y 12 horas después de la
alimentación. Las vacas rechazan la comida, se muestran apáticas y se mueven
poco. Los movimientos de la cicatriz se debilitan y pueden desaparecer por
completo (hipotonía/atonía). El animal rechina los dientes. Se percibe un
ligero temblor en los músculos.
Al palpar el abdomen, la cicatriz es densa e inflamada. Se
desarrolla taquicardia con respiración rápida. En la mayoría de los casos, se
observa diarrea, acompañada de deshidratación.
En las vacas lactantes, disminuyen tanto el volumen como la
calidad de la leche.
Sin tratamiento, la enfermedad suele provocar parálisis y la
muerte.
La forma crónica suele presentarse cuando la dieta del animal
está constantemente expuesta a alimentos que provocan acidificación ruminal. En
estos casos, la acidosis ruminal en las vacas puede durar varias semanas sin
reaparecer. La enfermedad se caracteriza por cojera debido a la inflamación de
los tejidos subcutáneos de las extremidades. Se forman úlceras en la zona del
casco. Puede desarrollarse hiperqueratosis/paraqueratosis en la cicatriz. Inflamación
crónica de la mucosa ruminal. La inmunidad disminuye. Se desarrolla mastitis. Podría
tratarse de un absceso hepático.
Diagnóstico: Uno de los signos claros de patología es la
disminución del pH ruminal a menos de 5,2. El pH sanguíneo también desciende a
menos de 7,35. Los niveles de ácido láctico en sangre pueden superar el nivel
normal (9-13 mg%) entre 3 y 4 veces. Este entorno afecta negativamente al
transporte de oxígeno. Por lo tanto, el análisis de sangre y contenido ruminal
en laboratorio es el primer paso.
Tratamiento de la acidosis en vacas: Se eliminan de la dieta
los alimentos que desencadenan la enfermedad. Si la enfermedad es aguda, se
requiere irrigación ruminal con una sonda especial. En casos graves, será
necesaria una rumenotomía (apertura y limpieza del rumen para eliminar la
materia tóxica). La inflamación ruminal puede requerir agentes
descongestionantes, laxantes y antiespumantes. Se utilizan medicamentos
estimulantes, como el Benzoato de sodio con cafeína al 20 %". Mejora el
metabolismo del agua y del nitrógeno, aumenta el intercambio de gases y
estimula la función cardíaca.
La tarea más importante es normalizar el pH del tracto
digestivo del animal enfermo. Para ello, recomendamos administrar bicarbonato
de sodio por vía oral e intravenosa.
Prevención: Para evitar patologías, es necesario elaborar
cuidadosamente planes de alimentación animal y ceñirse a la estructura de las
dietas que favorezcan una microflora ruminal óptima.

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