COMPRAR
UNA MASCOTA PARA EL NIÑO
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Médico
Veterinario Zootecnista FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
Que levante la mano el papá o
mamá al que su hijo no le haya rogado, suplicado, pedido de mil maneras que le
compre una mascota, sea un perro, un gato, un conejo, una ardilla o un hámster.
Y aunque la respuesta en primera instancia contestamos molestos ¡No!, ¿estás
loco, como un animal en la casa? Al final se termina cediendo a esta petición.
Pero, ¿qué tan favorable es permitir al niño que cree lazos afectivos con un
animal? La tenencia de un animal puede ayudar al pequeño a socializar, expresar
sus emociones, formar su autoestima y carácter y aprender valores tan
indispensables como la responsabilidad, el cariño y la empatía.
Por otra parte, le permite comprender que no es otro más de sus juguetes, puesto que requiere cuidado y atención, por lo que es bueno aclarar las normas para que no pierda el impulso y termine cansándose y lo deje sin cuidados. Es importante complacer a los niños cuando solicitan una mascota, siempre y cuando los dos padres estén de acuerdo, puesto que este nuevo integrante cumple un papel fundamental en su desarrollo afectivo.
Si hay desacuerdo en alguno de
los progenitores es mejor no acceder. Se hace contraproducente tener una
mascota si los papás son sólo proveedores de todo lo que el niño pide. Si son
padres que cumplen una función educativa aprovecharán el momento para
desarrollar el sentido de la responsabilidad y hacer cumplir unas normas claras
preestablecidas, por ejemplo, que lo saque al parque, que tenga a mano las
fechas de vacunas, de su alimentación y de recoger sus excretas y depositarlas
en los sitios adecuados.
Así entenderá que no es sólo por
los tres primeros días, sino que las reglas permanecerán y deben cumplirse, “de
lo contrario asumir las consecuencias establecidas previamente y en las cuales
la autoridad de los padres prevalecerá” Las mascotas también pueden convertirse
en una herramienta para aquellos niños con problemas para relacionarse, puesto
que los animales son capaces de despertar en ellos sentimientos de alegría,
compasión y cariño. Con niños autistas se utilizan perros, delfines y caballos,
pueden ser un aporte en el desarrollo afectivo de aquellos infantes que manejan
ira, timidez o tienen problemas de afecto.
El animalito les permitirá
sentirse queridos. “El mejor de los amigos” - El perro es el “símbolo de
fidelidad” y la antiquísima relación del humano con él se entiende más como una
compensación de lo espiritual que por los trabajos que éstos realizan, ya que
brindan gran afecto, protección, nos relajan los nervios, nos producen profunda
alegría y hasta empatía, pues son seres con voz de creación expresiva… el
animal nos ofrece más seguridad y mayor incondicionalidad que ni el mejor de
nuestros amigos y así lo habrá sentido cualquier persona que haya tenido la
oportunidad de vivir con animales nobles como un ave, el caballo, el perro y
aún el gato.
Tener animalitos tiene sus
ventajas, por ejemplo: - Convertirse en confidentes y facilitar la expresión.
Los niños les hablan a sus mascotas, y le cuentan sus secretos, entonces papás,
estar atentos - Les dará lecciones a cerca de la vida: la reproducción, el
nacimiento, las enfermedades, los accidentes, la muerte y el duelo. - A preciar
y cuidar la naturaleza. - El respeto por el otro, en especial con los seres
vivos. - Estimular la actividad física, el hecho de sacar la mascota le exige
que se ejercite. - Desde otra perspectiva conocer la lealtad, el afecto y el
amor. -Una mascota ayuda a desarrollar destrezas sociales. - Controlar los
impulsos de agresividad e irritabilidad, sobre todo en los más pequeños -
Desarrollar la capacidad para asumir responsabilidades por su propia cuenta.
- Despertar el interés por las necesidades del
otro, al suministrarle agua, alimento y cuidado. - Seguir modelos como el de
los padres. Si observan un comportamiento favorable lo aplicarán con sus
mascotas. - Enseña al niño a dar amor, a tener cuidado y ser responsable con
los animales. Hacerle ver que la mascota no es un juguete sino un integrante
más de la familia y del que tiene que hacerse responsable. - Que comprenda que
requiere modificar ciertos hábitos y en caso de salir de vacaciones, dejarlo y
organizar con quién y cómo buscando su bienestar.
- Que esté pendiente de la salud
de la mascota, que incluye vacunas, desparasitación y cuidados en general. -
Que se tengan unas normas para educar el animal con parámetros adecuados y no
recurrir a castigarlo cuando no se le ha enseñado con constancia y dedicación.
- No auto-medicarlo cuando presente algún síntoma de enfermedad o malestar, que
en esos casos es mejor el veterinario. Un asunto de importancia.
- El 60 por ciento de las
enfermedades humanas transmisibles provienen de los animales, de ahí la
importancia de realizar un control exhaustivo de los procesos de la industria
alimentaria para analizar los riesgos y beneficios de todo producto que llega
al consumidor. Los problemas de salud pública, que van desde los provocados por
posibles parásitos o por procesos industriales, hacen esencial adoptar medidas
preventivas.
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