jueves, 9 de abril de 2026

 

CICATRIZAR HERIDAS

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

Dar bondad cambia nuestro estado interior - Nos recuerda que incluso en los días más ordinarios, todavía tenemos la capacidad de calentar las almas. El tiempo no arregla todo automáticamente. Mucho dolor sin tratar, solo reprimido, siempre ocupara nuestro espacio interior. Perdonar y dejar ir no es olvidar, sino dejarte para ser consumido por viejas emociones. El perdón comienza con la aceptación de ti mismo.

Sólo deteniendo la autoestima, el remordimiento y las acusaciones internas, y dejando de usar estándares del pasado para castigar al yo presente, la energía interior fluye de nuevo y tendrá el poder de entender a los demás. Una grieta amorosa no cicatriza evitándola, se hace necesaria una conversación honesta. Es una manera importante de liberar emociones acumuladas. El perdón quita las relaciones de la rivalidad y te pone de nuevo en tu lugar. ¿Por qué sufrimos? Por nuestras perdidas hasta no saber en dónde estamos, por nuestros planes, preocupaciones, y expectativas.

Queremos reparar, pero no sabemos cómo hacerlo, deseamos ser de nuevo apreciados, pero no sucede, y esa parte negativa la atraemos a la conciencia, y desde allí, ella se encargará de hacerlos presente en la mente. Para no ofender “Concéntrate en acción, para escuchar, haz espacio antes de responder. Pon tu espíritu aquí, la vida no es una herramienta para el futuro, sino un ser que vive el presente. Todos perdemos en la vida, eso es inevitable, y no podemos ignorarlo como no podemos evitar que se acumule la tristeza y nos atrape en nuestros momentos de silencio.

En la vida, no se trata de olvidar para que se elimine por si solo con el trascurrir del tiempo, que la herida cicatrice, sino de aprender a vivir con ella, dejando su espacio. Si la persona ha muerto, tiene sentido crearle un espacio por el aprecio que le teníamos, es respeto por su memoria. Estas acciones no sólo conmemoran su presencia, sino que también permite que volvamos hablar con nuestras emociones con ella.

Es reconocer la tristeza y vacío que ha dejado en nuestra alma. Las lágrimas nos recuerdan que una vez la amamos, y las sonrisas nos recuerda que todavía podemos ser nutridos por el amor en el momento presente. Son estas pérdidas y recuerdos los que hacen que nuestras emociones sean más profundas y nos permiten sentir el grosor del amor y el calor sin importar en qué situación estemos. Por ejemplo: El día que murió mi madre estuve a punto de derrumbarme, pero debía normalizar mi estado de ánimo.

La siguiente noche me quede despierto, y durante toda esa semana no toque la computadora. Me dije “No puedes seguir así, pero sentía que nada me motivaba, pero a la vez necesitaba encontrar mi equilibrio emocional y para ello necesitaba desconectarme “Encontrar mi paz interior”

Admito que es importante para mí estar en todas partes y alcanzar mis metas. Pero a menudo mis evaluaciones y logros reflejan un imperfeccionismo con el que lucho. A veces, realmente me estorba. Ahora entiendo que a veces es mejor hacer algo bien que a la perfección. Aun así, jamás aceptaré hacer algo a medias. Trato de que nunca pierda el respeto por mí mismo, aunque muchas de las cosas me cuestan trabajo aceptarlas. En cuanto a estudiar una carrera universitaria, mi idea es que no todos necesiten una educación superior, pero sin duda necesitan estudiar. Además, creo que cualquier etapa de la vida puede ser beneficiosa si se aborda correctamente. En la vida poco a poco vas recopilando información que te será útil en el futuro.

Aprender a ser organizado, gestionar, delegar son habilidades importantes. Veo que el mayor conflicto en las personas es delegar, no confían en los demás. Yo, viví este proceso de igual forma, me gustaba estar al pendiente de todo, y creía que para mí todo era más fácil e entendible que para los demás. Pero luego me di cuenta de que eso no funcionaba y que necesitaba confiar en los demás. Me llegó ese momento en que reflexione “Quiero dar, y ayudar porque sé que, pase lo que pase, siempre me será recompensado”

En la universidad aprendí que es importante valorar a las personas, y comunicarse. Las personas son el recurso más valioso que tenemos. Cada etapa de mi vida está asociada con algún tipo de superación. Si no lo experimento, me aburro, y lo abandono. He tenido momentos así. Dejé muchas cosas porque ya había aprendido todo lo que me interesaba en ese momento. Ya no había nuevos retos y había probado todo lo interesante. Empecé a pensar que ya no crecía y me aburría. Para mí es importante superarme y demostrarme a mí mismo que puedo hacerlo. Ese momento siempre me motiva.

Me dediqué a la enseñanza porque descubrí que había llegado el momento de invertir en las personas, y eso es mucho más gratificante, porque si ayudas a las personas a crecer, eso me da alegría, satisfacción, razón de ser. No me gusta juzgar a los demás, y parte de mi vida la he dedicado a ello intentándolo sobre todo cuando la escuchas y te sientas a pensar ¿Por qué esa persona no hizo eso? Es obvio. Yo sin duda lo habría hecho muy diferente, pero no debo olvidar que esa persona es diferente.

 Si ella lo hizo sin pensarlo, yo no estoy en su lugar. Cuando comencé a escribir me di cuenta que en mies artículos justificaba todo, incluso me atrevía a dar consejos como si con ellos interiorizara en la cabeza de las personas, pero me di cuenta que no soy el defender del mundo, y que conmigo o sin mí la tierra seguirá girando por ello debo dedicarme a intentar enseñarme a mí mismo, y no juzgar sino dejarlos que se juzguen a sí mismos. Si alguien no puede hacer algo, trato de entenderlo, y si lo hace mal pienso “No pudo, le falta experiencia, es descuidado” Eso significa que debe haber una razón, que es bueno en otra cosa. Siempre quiero seguir aprendiendo para sentirme útil, aunque siento que ya no avanzo igual como cuando en mi juventud, por eso hago lo que me interesa para hacerlo con entusiasmo.

Si todo sale bien, sabré que lo logré. No tengo ningún objetivo de presumir de mis habilidades, como cuando era joven y deseaba practicar béisbol para presumir mis habilidades. De ello aprendí que cuanto más practicaba, más creía en mí, y cuanto más creía en mi más lograba triunfar en los juegos. Antes me desgastaba mucho advirtiéndole a mis amigos “Eso, no va a funcionar” y les explicaba por qué para que funcionara. ¿A qué se debía?

La naturaleza me doto de una mente muy crítica, tanto que me anticipa a los acontecimientos, no digo que lo vea todo, pero a veces veo acontecimientos a largo plazo o corto que muchas personas no ven. De joven creí que esta mente critica me haría ganar mucho dinero, pero en realidad me ayudo a resolver mis propios problemas, y no meterme a donde no me llaman. No puedo decir que tenga muchos traumas emocionales. Todo en mi vida está bien. Pero, por ejemplo, soy de los que una simple novela sentimental en la pantalla es capaz de hacerme llorar en cualquier momento. Odio llorar en público, pero me ha sucedido, y estoy consciente que necesito hacerlo para desahogar el alma.

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