¡ACEPTAR O NO LAS
ESTRATEGIAS DE GUERRA POLITICA!
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN
ANTONIO
Diplomado y Maestría en
Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
Las estrategias que aportan
éxito en la guerra política, sean aceptables o inaceptables, se basan en la
psicología humana: siempre relevantes y sin cambios en el tiempo, y las mayores
derrotas son muy instructivas como evidencia de la estupidez y las limitaciones
humanas, que pueden manifestarse en cualquier campo. El ideal estratégico de la
guerra política, es designar un candidato honesto, sin manchas, digno,
emocionalmente estable, equilibrado en su vida social y moral, capaz de caminar
sin ser cuestionado, exhibido, en busca de la victoria por su mérito humano. En
esta forma los cuestionamientos y daños son mínimos.
Ello genera aceptación
diaria conforme transcurre el tiempo de campaña. La educación en México, nos
enseña, que quienes siendo cínicos y arrebatan a los honestos su lugar no
merecen ser tratados como humanos. Pero a la vez, arrastramos una herencia
maldita de un pasado turbulento, algo de lo que no hemos sido capaces en
deshacernos y los cínicos agrupados en pandillas de intereses le apuestan en
que el pueblo olvida rápidamente, como un mal sueño.
Aplicar el arte de la guerra
en la vida social, seleccionando a las personas por méritos nos dirán los
partidarios de este punto de vista, significaría detener el progreso, fomentar
el desarrollo de conflictos, promover la lucha y la discordia entre las
personas. ¿No hay ya suficiente agresión en las calles, como para incentivar el
desgaste psicológico? Este argumento de seleccionar a las personas por méritos
me parece muy convincente, incluso tentador, pero de ningún modo será aceptado
por los grupos de intereses personales.
En la sociedad humana
siempre habrá alguien más agresivo que tú y yo, que encontrará la manera de
lograr su objetivo, de conseguir lo que quiere, pase lo que pase. Por lo que se
apoderar de los puestos dirigentes para accesar a los beneficios del poder en
forma insana. Podríamos cuestionar ¿Y cómo nos protegemos de ellos? ¿Quién
podrá defendernos de esos tipos? Las instituciones políticas conocidas como
partidos políticos muy pronto desaparecerán en el olvido si no logramos
recuperarlas, si nos vemos obligados a retirarnos hacia aquellos que son más
fuertes y mejores en la guerra destructiva de honra, dignidad.
De hecho, si somos
pacifistas frente a esos, esto conducirá a una tragedia mayor que la que ya se
padece. Pongo el ejemplo de Mahatma Gandhi, que predicaba la resistencia
pacífica como un arma poderosa, más tarde tuvo un objetivo simple: liberar a la
India de la colonización británica. Pero los británicos eran inteligentes y
Gandhi se dio cuenta de que, si se va a utilizar la resistencia en una
situación así, ésta debe ser muy flexible, estratégica, bien pensada y
planificada con gran ingenio. Recurrió a una estratagema militar y calificó la
no resistencia como una nueva forma de luchar.
Para implementar un
principio, de paz y pacifismo, debes estar dispuesto a luchar por él, a ir a la
batalla para lograr tu objetivo. No basta con ser amable, bueno y tener
sentimientos cálidos por tu ideal. En el momento en que decides, en el momento
en que te preparas para ganar, entras en el ámbito de la estrategia. La guerra
política, y la forma en que se libra tienen una lógica inexorable, si quieres
algo o luchas por algo, debes estar dispuesto a luchar por ello. Seguramente
habrá quienes te dirán que luchar contra los partidos políticos y la gente en
la actualidad que los dirige son temas que no te interesan, especialmente
aquellos que están conectados con el gobierno y la mafia sea esta de cualquier
tipo que desea dirigir desde ese espacio de poder sus intereses personales y
que el solo mencionarlos se vuelven agresivos en tu contra.
Podrás justificar que ser estar
con ellos es un asunto de castas, y que por ello dominan todos los campos, o
dirás que son cortesanos a la orden de una sola persona y que solo reciben
órdenes, que la gente no está preparada para una rebelión ni siquiera pacífica.
Durante la era del colonialismo, se desarrolló este principio: criollos,
mestizos, y los nativos de las colonias fueron llamados a servir en el ejército
del rey. Los que lograron avanzar en rango la gente española los considero
peligrosos por lo que los mantuvieron a raya en cargos de menor jerarquia.
Pocos fueron los elegidos que decidieron seguirles el juego a los déspotas,
agresivos para ir diseñando su estrategia de llegar al poder.
Fueron años y generaciones
quienes se ocuparon de poner ideas en acción, y poco a poco se fueron
difundiendo en ese malestar hasta que se desato la guerra de Independencia.
Dominar el arte de la estrategia, en última instancia, sólo hará que tu vida
sea más tranquila, más pacífica y más fructífera, porque sabrás cuáles son las
reglas del juego y podrás obtener victorias sin recurrir a la violencia.
Ignorar esto te llevará inevitablemente a una vida de interminables errores y
fracasos.
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