LOS SUEÑOS, ¿AVISAN?
¿SON CORTINAS DE HUMO?
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y Maestría
en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
Hace poco reflexionaba en medio de la noche sobre nuestra auto conciencia. En medio de nuestros sueños a menudo construimos pensamientos raros, extraños, invisibles que no encontramos una razón para expresarlos al momento en que despertamos. Estos incomprensibles razonamientos son como un intricado laberinto por sus incongruencias pero que al final de ellos nos dejan dudas las cuales parecen estar destinadas a persuadirnos porque las consideramos que vienen de lo más profundo de nuestra alma.
No estan destinados a tranquilizar el alma sino hacernos palpitar como si viviéramos en otra esfera o mundo paralelo. A veces son tan reales que nos resulta imposible ignorarlos. Quizás existan estos mundos paralelos dentro de nuestra conciencia, y vivirlos dormidos se deban a la vagancia de nuestros genes adquiridos de nuestros ancestros. Despiertos somos otros, ya que aprendemos desde la infancia a que debemos encontrar una explicación aparentemente razonable para cada decisión que tomamos, para cada retirada que emprendemos.
Por eso creó que los sueños sean en realidad una forma ingeniosa de nuestro espíritu para engañarnos, para sacar de lo profundo lo que no hemos sido capaces de identificar como nuestra verdad más allá de lo humano, y aparecen para escaparse como bolas de humo mientras tratamos de darles explicación coherente “Simples cortinas de humo para ocultar mis verdaderos pensamientos” En muchas ocasiones tomamos decisiones con las que no estamos de acuerdo ya sea porque no las sentimos, no son honorables, dañamos a otros, tenemos miedo, etc.
Creó que son parte de nuestros defectos, o creemos que no existe otra opción. Tambien las noches a veces para mí cuando estoy solo, sin sueño me deja entrever una profunda sensación de soledad e incertidumbre. Esta es mi doble cara que opaca razón, me atrapa, y me hace sentir la nostalgia y vacío. Es aquí en donde me nace la pregunta ¿Por qué nos gusta tanto auto engañarnos, de que nos protegemos o acaso la verdad es tan insoportable? Nuestra vida está plagada de miedos, errores del pasado, y el que esté libre de pecado que tire la primera piedra.
Para ser autentico se requiere valor, soportar el sufrimiento por eso preferimos auto engañarnos por ser mucho más fácil, y a la vez nos permite escapar de las emociones negativas y mantener una fachada de calma. Pero irnos auto engañando con frecuencia nos llevara al camino sin salida en que llegaremos a reprimirnos en nuestras emociones más auténticas. Descuidar nuestras necesidades emocionales nos afectara en lo más profundo de nuestro ser ya que no seremos capaces a revelar nuestros verdaderos deseos y miedos. Cuando despiertas de un mal sueño la razón, y la emoción entran en conflicto, y en ese instante optamos por no creer, o reprimir el pensamiento.
Todos deseamos soñar con alegría, nadie con tristeza por eso cuando el sueño es malo de inmediato tratamos de borrarlo considerándolo falso. ¿Cuál es nuestro poder mental? Vemos nuestros propios reflejos en las historias de otras personas, sentimos emociones compartidas y, de este modo, obtenemos algún tipo de inspiración o sanación. Por eso me pregunto ¿Es esta realmente la única explicación? ¿cuáles son mis verdaderos sentimientos en el fondo? ¿Este sueño me alivia, o es solo un mal sueño? Sin duda analizar un mal requiere, valentía y honestidad. A menudo, tememos afrontar las verdades ocultas tras nuestros razonamientos, porque ello podría trastocar nuestras arraigadas percepciones de nosotros mismos.
Pero solo analizándolo y razonando, con valentía podremos conocernos verdaderamente, empezar a liberarnos de esas cadenas invisibles y vivir nuestra versión más auténtica. En muchos de los malos sueños despertamos ansiosos por la muerte de una persona a quien amamos, pero a la vez puede ser que sea nuestra propia muerte que nos llega estando dormidos. Nuestro miedo a la muerte proviene en gran medida de la ansiedad ante lo desconocido y la pérdida. Pero un miedo más profundo podría ser el temor a que nuestro potencial vital no se haya realizado plenamente.
Ese miedo proviene de no poder despedirnos de la persona amada, las palabras que nunca le dijimos y callamos, y las emociones que nunca le expresamos, es decir nos vamos dejando asuntos pendientes. El amor es una de las emociones más preciosas de la vida, sin embargo, es lo que más limitamos por miedo, y lo vamos dejando hasta el final de nuestra vida o de la otra persona. Si la persona muere antes que nosotros nos quedara una pesada carga emocional negativa. Por ello debemos expresar nuestro amor sin temor a que nos consideren débiles, sin miedo al rechazo, ya que con ello ganamos o perdemos la oportunidad y no nos quedan dudas.
A veces, por diversas razones, permitimos que nuestra alma permanezca dormida, perdiéndose así los momentos felices y los momentos amargos de la vida. Los sueños nos pueden llevar a cuestionarnos el sentido de nuestra vida, cuando sentimos nuestra propia insignificancia. Al reflexionar sobre nuestras historias nos brinda un espacio seguro donde podemos experimentar emociones y reflexionar sobre la vida a través de las experiencias de otros, acercándonos así gradualmente a los miedos y deseos más profundos de nuestro ser.
Esas tramas y personajes, aparentemente ficticios que aparecen en los sueños, a menudo encierran emociones. Quien no ha experimentado un mal sueño, quiere decir que no ha vivido nunca. Estamos demasiado acostumbrados a encontrar todo tipo de razones para nuestras acciones u omisiones. Estas razones parecen razonables, pero en realidad, son una falta de valentía para perseguir nuestros deseos más profundos. Un sueño, es parte de nuestras emociones, y su función es recordarnos los peligros potenciales a los que debemos enfrentarnos, he intentar eliminarlos. Lo importante es aprender a convivir con los sueños, reconocer su existencia, comprender sus raíces, en lugar de dejarse controlar por él.
Esto implica examinar nuestras emociones negativas internas, como la inquietud, la ansiedad, la ira y los celos, en lugar de reprimirlas o evadirlas. Se trata de comprender su origen y qué nos quieren comunicar. Cuando dejamos de temer enfrentar estas sombras, su poder sobre nosotros se debilita. “Solo comprendiendo la causa podremos tratarla eficazmente” Cuando los afrontamos, tenemos la oportunidad de aprender de ellos y volvernos más fuertes y completos. Cuando comprendemos que la vida es finita y que cada instante se vuelve precioso, valoramos más el tiempo y perseguimos nuestras metas y valores con mayor ahínco.
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