ARETHA DE CIRENE
(ESCUELA DE LOS PLACERES)
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado
y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
Filosofa griega (siglo V a. C.) fue contemporánea de Sócrates e hija de Aristipo, fundador de la escuela filosófica de Cirene. Esta escuela cultivaba el hedonismo, y se convirtió en la precursora de la escuela epicúrea, pero al mismo tiempo inculcaba el desprecio por los excesos y el valor de los bienes espirituales sobre los materiales. Aretha misma enseñó en esta escuela durante 35 años, llegando a ser, según se dice, maestra de más de cien filósofos y autora de 40 libros. Entre sus alumnos se encontraba su propio hijo, Aristipo el Joven, a quien llamaban “el discípulo de la madre”.
Se conservan muy pocos testimonios sobre Aretha, pero se sabe con certeza que era respetada por sus contemporáneos. Incluso mil años después de su muerte, filósofos y escritores se interesaron por su legado; por ejemplo, Giovanni Boccaccio escribió sobre la diversidad y originalidad de sus obras. A principios del siglo XX, el sacerdote John Zahm escribió sobre Aretha en su libro “Mujeres en la Ciencia” - En su tumba se inscribió el epitafio que la proclamaba tan majestuosa como Grecia, poseedora de la belleza de Helena, la virtud de Penélope, la pluma de Aristipo, el alma de Sócrates y la lengua de Homero.
El hedonismo es una doctrina axiológica según la cual el placer es el bien supremo y el sentido de la vida, el único valor último. Aretha fue contemporánea de Sócrates y enseñó filosofía en la Escuela del Ática. Era hija de Aristipo, fundador de la Escuela de Filosofía de Cirene. A sido considerada una valiosa fuente de conocimiento, autora de 40 libros y profesora de más de 110 filósofos. El filósofo Diógenes Laercio escribe que Aristipo educó personalmente a su hija y le enseñó a despreciar todo exceso; cabe suponer que Aretha valoraba más los bienes espirituales que los materiales
ESCUELA CIRIENICA. Se les conoce como “Cirenaicos” Los cirenaicos afirmaban la incomparabilidad de los estados internos de las personas y la incomprensibilidad de lo que tienen en común: solo los nombres de las cosas son comunes. Solo el estado individual de una persona le es revelado. Sostenían que “La sensación que surge para nosotros no nos muestra nada más que a sí misma. Por lo tanto, solo la sensación, en verdad, es lo que se nos aparece. Y lo que es externo y capaz de causar sensación puede existir, pero no es lo que se nos aparece” – Otra posición: “Se evitan las sensaciones desagradables, se prefieren las placenteras; esto es natural y característico de los animales y los niños, así como de los sabios”
Ellos reconocían la participación de la mente y la reflexión. Exponían que el placer, y el dolor son suaves y agudos. Y que, la ausencia de un movimiento es inmovilidad, y no la del otro. Así, la escuela cirenaica reconocía únicamente el placer positivo, sin grados ni jerarquías. Afirmaban que solo existen los placeres corporales (placer sensual), también incluía entre los placeres una disposición amistosa, y un sentimiento de gratitud, respeto, orgullo por la patria, etc.
Tal vez, en la escuela de Cirene había una idea de placeres fuertes elementales y complejos (así Aristipo el hermano de Aretha de Cirene, enseña que el sentimiento se compone de muchas sensaciones, pero no posee un poder absoluto. Expone que los placeres son principalmente corporales, momentáneos y reales.
Aunque a veces se consideraba la felicidad como la totalidad de los placeres pasados y futuros, su acumulación no es el objetivo, pues con el tiempo el movimiento del alma se desvanece. Según el hermano de Aretha, el objetivo es vivir con placer, pero advertirá que buscar la felicidad en placeres continuos y de todo tipo es demasiado agotador y conduce al resultado opuesto. “Cuanto más sabia es una persona, más felicidad tiene en la vida” - Debido a la multitud de males, la felicidad es generalmente imposible, por lo que el sabio sólo evita los males y tiene tanto más éxito en esto cuanto menos selectivo sea en las fuentes del placer”
En la escuela Cirene también estudiaron sabios radicales como Teodoro, y Hegesias, quienes se declararon en favor de que se eliminaran las prohibiciones morales. En la escuela de Cirene, no solo se declaraba bueno el placer, sino que el bien perfecto en sí mismo, actuando como meta, es la vida con placer o simplemente placer; en consecuencia, todos los demás bienes, incluyendo el entendimiento y la virtud, son bienes en la medida en que sirven a esta meta. Según Teodoro, sacrificarse por la patria significa beneficiar a los locos. Y, Hegesias, sostenía que un sabio no hace nada por el bien de los demás, pues nadie lo merece.
Teodoro valoraba la libertad de expresión “parresia” y consideraba que el mundo entero era su patria, mientras que Hegesias expresaba indiferencia tanto hacia la libertad como hacia la patria. La peculiaridad de la enseñanza de Teodoro reside en el avance como límites no del placer y el dolor ( les asignó el papel de estados intermedios ), sino de una disposición de espíritu alegre y triste ; declaró que la inteligencia y la justicia eran bienes, y sus opuestos , males- - Teodoro, autor del libro “Sobre los dioses”, fue apodado “El ateo” por sus opiniones, mientras que Hegesias , autor del libro “Sobre el suicidio por abstinencia de alimentos” , fue apodado “El maestro de la muerte” por predicar el suicidio.
REFERENCIAS: Las obras de los cirenaicos no se han conservado; las principales fuentes son Diógenes Laercio (II 65). - 104)
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