COMPRAR EL AMOR Y
CON DINERO
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y Maestría
en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
Vivir en un matrimonio sin amor puede tener graves consecuencias psicológicas. La cuestión de si el amor se puede comprar es a menudo controvertida porque afecta a aspectos emocionales profundos de las relaciones humanas. Algunas personas creen que se puede comprar el amor de otra persona. Otras creen que hay que ganar mucho dinero, comprar regalos caros, llevar a la persona a lugares exclusivos, y tratar de cumplir cualquier deseo de la persona para atraerla y lo amé ¿todo esto generará sentimientos y emociones verdaderas? ¿Te convertirá en una persona valiosa y querida para alguien? La cuestión de si el amor se puede comprar es a menudo controvertida porque afecta a aspectos emocionales profundos de las relaciones humanas.
Aunque puedes regalarle a una persona cosas lujosas, brindarle comodidad e incluso crear la apariencia de cercanía, el amor verdadero permanece más allá de las dimensiones materiales. Pero ¿por qué es así? En primer lugar, el amor es más que un intercambio de regalos o apoyo material. Requiere una conexión emocional, apoyo, confianza y respeto mutuo que el dinero no puede comprar. Quienes buscan una relación sincera, en su mayoría, valoran la atención, la comprensión y la cercanía que no se pueden comprar. No niego que el dinero puede ayudar a crear un entorno propicio para que el amor prospere, por ejemplo, apoyando un pasatiempo o brindando oportunidades para pasar tiempo juntos.
Sin embargo, no pueden garantizar que surjan sentimientos profundos. A veces, el dinero o los regalos pueden atraer a las personas y crear la ilusión de amor, pero a menudo este sentimiento es efímero. En tales casos, la relación puede basarse en beneficios, no en sentimientos genuinos. Los vínculos entre personas basados únicamente en lo material suelen ser más débiles y menos resistentes a las dificultades. El amor verdadero exige entrega mutua y esfuerzo emocional. Se basa en la honestidad, el apoyo y en lo que cada persona puede dar de sí misma, no en lo que le puedan comprar. La inversión emocional en el amor se llama tiempo de calidad compartido, el apoyo y la capacidad de permanecer juntos a pesar de las dificultades. “El amor, no se compra”
El amor solo se gana construyendo relaciones sinceras y de confianza donde las personas se valoren por sus cualidades personales, no por sus bienes materiales. Mucha gente cree que el dinero no puede comprar la felicidad, pero cada vez más investigaciones muestran que existen vínculos fuertes y multifacéticos entre las finanzas y el bienestar psicológico. Existe un vínculo entre la pobreza, y las enfermedades mentales. Por ejemplo, en la pérdida del empleo, la falta de entrada de dinero al hogar, aumentan el riesgo de depresión y trastornos de ansiedad. Incluso llevan algunas personas al suicidio, a tomar depresivos, mala salud mental.
Los problemas de los padres que están muy necesitados económicamente llevan a sus hijos a estados depresivos. Quienes crecen en familias pobres tienen tres veces más probabilidades de sufrir depresión y ansiedad. La pobreza sensibiliza en sistema nervioso dando reacciones fisiológicas como el aumento de los niveles de cortisol, la presión arterial y la frecuencia cardíaca, se desencadenan incluso cuando no existe una gran amenaza. Una niña en un hogar de pobreza crece estresada, y es difícil para ella recuperarse cuando llega a su edad adulta, en su mente no hay espacio para la paz, ni felicidad, sin embargo, si consigue un ingreso alto en su vida adulta, no significa que sea feliz. Esta chica siempre andara en busca de su felicidad y la vera en su camino como conseguir aumentar su estado financiero, y cuidar su bienestar emocional.
Y conforme finanzas personales aumenten su estado de felicidad disminuirá ¿Cuánto dinero necesitara para ser feliz? ¿Y, su insatisfacción vital en el amor? Sabemos que existe un umbral para lo material y otro para el amor por lo que la felicidad es diferente (Subjetiva) Para algunos, es una sensación de sentido en la vida, mientras que, para otros, es el bienestar psicológico basado en un predominio de emociones positivas llamadas amor.
Pero para una persona que viene de la pobreza, lo que le importa no es su sueldo, sino lo que ganan sus compañeros de trabajo, sus amigos, y para estar satisfechos con su vida no necesitan el amor, sino ganar más que ellos, eso es lo que le genera motivos de vida ¿Por qué nos importa tanto lo que gana una persona antes de enamorarnos, o fingir hacerlo? ¿Podríamos pensar que la felicidad, no está en el amor sino en los ingresos de las personas? Pasamos comparándonos con los demás en ingresos por lo que estamos menos satisfechos con nuestra vida. Las personas se centran en el nivel de vida de quienes las rodean.
Si no pueden mantenerlo, experimentan una sensación de privación relativa, insatisfacción con su pareja por no cubrir sus necesidades de acuerdo a lo que observa en las personas cercanas. Muchas parejas pierden su relación por la necesidad de comprar cosas caras, eso es lo que les atormenta en su mente. Compararse con otras personas nos lleva al camino insaciable de los consumidores sin necesidades, a vernos con menos dinero, y sentirnos frustrados con quien compartimos la vida en pareja.
Esto afecta su comportamiento como consumidores: compran cosas carísimas no por placer, sino para mantener su estatus. Los niveles de felicidad probablemente dependen de la fuente del dinero, y no del amor. Una mujer que se casa para salir de su situación precaria de dinero, no será feliz por muy buena persona que ella sea. Son personas que desde infantes van generando esta idea, y en su interior profundo expresan que “No se casan por estar enamoradas, que el amor llegara con el tiempo” la gran mayoría de las personas no se atreven a negociar con su conciencia moral cuando de obtener dinero se trata.
Prefieren justificar con dichos como “El que no tranza, no avanza” la mujer que se casa sin amor, y lo hace por la necesidad arraigada en su mente desde su infancia en su cabeza cuando de novia, o cuando se casa que, si apareciera alguien mejor que su novio, o su marido, se iría a inmediatamente” ¿Anda de novia, o se casó por amor? Muchas veces no hay amor, sino que buscan quedar embarazadas porque tienen miedo a la vida y sus necesidades. Una persona que se casa para salir de su necesidad económica, sin amor puede experimentar diversos traumas psicológicos. Algunos de estos incluyen sentimientos de soledad, pérdida de autoestima y una sensación de engaño o traición.
Vivirá el infierno de la depresión, ansiedad, problemas de comportamiento agresivo hacia su pareja. Hay muchas razones diferentes por las que las personas se casan, y a menudo esperan que con el tiempo se acostumbrarán el uno al otro, siguiendo el dicho “¡Con el tiempo, el amor llega! Las personas que no se aman, no se amaran, incluso con el tiempo se engañaran. Se arrepentirán, dirán que han desperdiciado su vida. Llega ese momento en que viven juntos por inercia, se encierra en sí misma y prefiere estar sola consigo misma.
Algunas personas dicen que tienen miedo de destruir a su familia, lo que plantea la pregunta: ¿cómo se puede destruir algo que no existe? La familia no es solo una vida compartida y el apoyo económico. Muchos no quieren tener en cuenta que el amor entre los cónyuges es la base de la felicidad familiar. Sin amor, la paciencia y el respeto por sí solos no te llevarán lejos. Otras piensan en su vejez. Los motivos son diversos, y entre ellos se casa por egoísmo: elige vivir con alguien que no ama, privándose a sí misma y a su pareja, quien también pierde la oportunidad de encontrar a alguien que la ame.
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