AMOR A LA EDUCACIÓN
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado
y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
Alguien podría achacarme
que ya sabe educar puesto que en su momento le educaron perfectamente, y no lo
dudo, pero lo cierto es que no resulta posible educar igual que antaño, cosa de
hace 20, 30 o 40 años no se podía decir y hoy día sí. Y si nos fijamos en
algunas de las pautas que marcan esas diferencias educacionales deberíamos
comenzar por la propia familia, institución claramente distinta con respecto a
la de hace algunos años. Por lo pronto, nos encontramos con que trabaja él,
pero también ella. Y tras la familia están los medios de comunicación, que han
invadido nuestra sociedad, y no nos dicen todas las cosas buenas que nos gustaría
oír. Yo diría que el cambio social es tan importante, lo que se veía por la
calle hace 20 años no es igual a lo que se ve ahora.
El éxito escolar es la
capacidad que el profesor manifiesta para hacer que el niño piense, crezca
pensando, se desarrolle pensando y sea capaz de lograr autonomía en su
pensamiento. Cuando el niño lo logra, el profesor tiene éxito"
En esa escuela del trato
con los seres humanos, he observado a menudo este vicio, que en lugar de sacar
conocimientos de los demás, sólo intentamos hacer gala de los nuestros; y nos
esforzamos más en soltar nuestra mercancía que en adquirir una nueva. A la
juventud hoy se le adula, se le limita, se le seduce, se le tolera... pero no
se le exige, no se le ayuda, no se le responsabiliza... ya que, en el fondo, no
se le ama. Y esto es, en definitiva, lo que los jóvenes sospechan y, aunque no
se atrevan a declararlo, por ello proceden y actúan con este resultado.
Vivimos en una sociedad
poblada de simulaciones, es la sociedad del espectáculo, donde lo que se valora
es el brillo del dinero, la prestada caridad religiosa, el reflejo de la
ignorancia. La sociedad no valora lo que brota del alma es la sociedad de las
víctimas y las culpabilidades, y hemos logrado con esto maleducar a toda una
generación porque se dejan llevar por el brillo, el resplandor ajeno, es la
sociedad de la inteligencia perdida en lo mediático en donde los mensajes que
recibimos tanto en la calle como en la escuela no son para triunfar sino para
denigrar, no son para comprometerse sino para servirse de los demás y malograr
la vida entera.
Nadie atiende realmente
la formación para la vida, la preparación desde la ética, la moral, lo
cultural, como nadie atiende la búsqueda de la integración para el éxito y esto
ha ocasionado la desmotivación generalizada hacia la educación, la degeneración
social, la falta de verdaderos dirigentes sociales comprometidos. Los
estudiantes dejaron de lado las ideologías por el conformismo y el consumismo
desenfrenado. Las Universitarias leen revistas femeninas y los problemas
sociales los consideran ajenos a su contexto, lo que las lleva a desconfiar de
todo y de todos al considerar a la política como degradada en su acción, y la
misma valoración reciben los funcionarios públicos.
Por eso los jóvenes ya no
entran a estudiar sino acampar en los pasillos de las Universidades y esperan
el viernes por la noche para salir a la fiebre del viernes a tomar, la farra es
su consejera principal, prefieren la farra semanal que el lunes estresante de
una clase enfadosa ¿Por qué, ya desde la Secundaria, los jóvenes prefieren la
madrugada? Quizá porque es un tiempo vacío, libre de los convencionalismos de
una sociedad aburguesada, con la que no se identifican. Si acaban por
integrarse en ella, a edad más avanzada cada vez, lo harán en muchos casos sin
grandes ilusiones, con planteamientos que raramente incluyen a la sociedad
actual cargada de ambiciosos políticos.
Nada es por casualidad, sino por causalidad,
mas responde a que el sistema mexicano llego a la quiebra de su ideología
dejando mera mentira el discurso de estudiar para el bienestar, ya no es el
estado quien tiene el poder, ni el dinero, mucho menos es capaz de influir en
forma persuasiva, sabedores que el dinero, el poder, la influencia se logran en
las malas intenciones morales, es el intercambio anónimo de la corrupción “Pagó
tu campaña y me dejas los grandes negocios”, sinónimo de la degradación, es una
especie de desajuste social.
Sócrates, decía: "Sólo os pido una cosa:
que cuando mis hijos sean mayores, les importunéis y les exhortéis como he
hecho yo con vosotros. Y si veis que se preocupan más por las riquezas o por
cualquier otra cosa antes que por la virtud, o creen ser algo sin serlo,
reprochádselo como he hecho yo con vosotros y decidles que olvidan lo principal
y que se creen algo cuando no son nada. Si obráis así mis hijos y yo habremos
recibido de vosotros un pago justo".
Un pasaje central del
pensamiento de Sócrates, “Mayéutica” la cual era la causa primaria de su amor
por la pregunta como herramienta didáctica. En lugar de depositar conocimientos
en la mente pasiva del alumno, en lugar de transferir certezas sorprendentes,
reivindica la consciencia del que se sabe ignorante, pero no cretino.
"Puede que ninguno de los dos sepamos realmente nada que valga la pena,
pero él cree saber algo, y no lo sabe; mientras que yo tampoco sé nada, no creo
saber nada. Parece pues que al no creer saber lo que no sé, soy una pizca más
sabia".
¿Que nos falta, pues en
materia educativa? Nos falta personalización, motivación económica,
reconocimiento social, infraestructura, nos falta profesorado cualificado e
ilusionado, nos falta un proyecto que describa cómo debe ser la próxima
educación. Debemos enseñar a los niños a ser más críticos, a pensar más, a
investigar, en lugar de crear autómatas. El presupuesto, o el sindicato es la
excusa perfecta para abdicar de nuestros deberes y responsabilidades.
No es extraño que de
manera más habitual a cada paso los estudiantes se topen con esto y lo
descubran desde temprana edad en forma descarada y cínica y en lugar de esperar
a ser adultos decidan entrar de lleno desde temprana edad a perfeccionar el
cinismo social. Lo importante no es enseñar, lo importante es aprender. Lo
decisivo en la enseñanza es el alumno, no el profesor iluminado. Se trata, no
tanto de mejorar las cosas, como de intentar mejorar a las personas. La
educación es una convivencia culta, una auténtica simbiosis entre seres
humanos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario