domingo, 21 de abril de 2024

 

PARTE DOS FORMA DE PENSAR PERSONAL SOBRE LA EDUCACIÓN

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

La sociedad no valora lo que brota del alma es la sociedad de las víctimas y las culpabilidades, y hemos logrado con esto maleducar a toda una generación porque se dejan llevar por el brillo, el resplandor ajeno, es la sociedad de la inteligencia perdida en lo mediático en donde los mensajes que recibimos tanto en la calle como en la escuela no son para triunfar sino para denigrar no son para comprometerse sino para servirse de los demás y malograr la vida entera.

Nadie atiende realmente la formación para la vida, la preparación desde la ética, la moral, lo cultural, como nadie atiende la búsqueda de la integración para el éxito y esto ha ocasionado la desmotivación generalizada hacia la educación, la degeneración social, la falta de verdaderos dirigentes sociales comprometidos. Los estudiantes dejaron de lado las ideologías por el libro del conformismo y el consumismo desenfrenado. Las Universitarias leen revistas femeninas y los problemas sociales los consideran ajenos a su contexto, lo que las lleva a desconfiar de todo y de todos al considerar a la política como degrada, lo mismo a los funcionarios públicos.

 Por eso los jóvenes ya no entran a estudiar sino acampar en los pasillos de las Universidades y esperan el viernes por la noche para salir a la fiebre del viernes a tomar, la farra es su consejera principal, prefieren la farra semanal que el lunes estresante de una clase enfadosa ¿Por qué, ya desde la Secundaria, los jóvenes prefieren la madrugada? Quizá porque es un tiempo vacío, libre de los convencionalismos de una sociedad aburguesada, con la que no se identifican.

Si acaban por integrarse en ella, a edad más avanzada cada vez, lo harán en muchos casos sin grandes ilusiones, con planteamientos que raramente incluyen a la sociedad actual cargada de ambiciosos políticos.

Nada es por casualidad, sino por causalidad, mas responde a que el sistema mexicano llego a la quiebra de su ideología dejando mera mentira el discurso de estudiar para el bienestar, ya no es el estado quien tiene el poder, ni el dinero, mucho menos es capaz de influir en forma persuasiva, sabedores que el dinero, el poder, la influencia se logran en las malas intenciones morales, es el intercambio anónimo de la corrupción, sinónimo de la degradación, es una especie de desajuste social.

Sócrates: "Sólo os pido una cosa: que cuando mis hijos sean mayores, les importunéis y les exhortéis como he hecho yo con vosotros. Y si veis que se preocupan más por las riquezas o por cualquier otra cosa antes que por la virtud, o creen ser algo sin serlo, reprochádselo como he hecho yo con vosotros y decidles que olvidan lo principal y que se creen algo cuando no son nada.

Si obráis así mis hijos y yo habremos recibido de vosotros un pago justo". Un pasaje central del pensamiento de Sócrates, la causa primaria de su amor por la pregunta como herramienta didáctica. En lugar de depositar conocimientos en la mente pasiva del alumno, en lugar de transferir certezas sorprendentes, reivindica la consciencia del que se sabe ignorante, pero no cretino. "Puede que ninguno de los dos sepamos realmente nada que valga la pena, pero él cree saber algo, y no lo sabe; mientras que yo tampoco sé nada, no creo saber nada. Parece pues que al no creer saber lo que no sé, soy una pizca más sabia".

¿Que nos falta?  "Si hoy naciera Juan Amos Comenio, ¿nuestra educación le permitiría ser Comenio? La forma en la que evaluamos y enseñamos no facilita el proceso de aprendizaje. Nos falta personalización, profesorado cualificado e ilusionado, nos falla un proyecto que describa cómo debe ser la próxima educación. Debemos enseñar a los niños a ser más críticos, a pensar más, a investigar, en lugar de crear autómatas. El presupuesto, o el sindicato es la excusa perfecta para abdicar de nuestros deberes y responsabilidades". No es extraño que de manera más habitual a cada paso los estudiantes se topen con esto y lo descubran desde temprana edad en forma descarada y cínica y en lugar de esperar a ser adultos decidan entrar de lleno desde temprana edad.

Lo importante no es enseñar, lo importante es aprender. Lo decisivo en la enseñanza es el alumno, no el profesor iluminado. De ahí que las técnicas pedagógicas no sean el factor clave de la educación. Se trata, no tanto de mejorar las cosas, como de intentar mejorar a las personas. La burocracia y la tecnocracia no bastan para lograr la excelencia educativa. La educación no es un montaje constructivista: es una convivencia culta, una auténtica simbiosis entre seres humanos.

La sociedad exige no solo que los niños vayan a la escuela para quitárselos de encima, sino que además se garantice que aprendan para desempeñarse y participar en la humanidad con alto grado de competitividad.

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