domingo, 21 de abril de 2024

 

COLON

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

Ahora resulta que Cristóbal colon no se llamaba Cristóbal sino Pedro.- Al final de un túnel tan largo alumbra (y sorprende) la revelación de una genealogía coherente de Cristóbal Colón, resultado del minucioso trabajo historiográfico de Alfonso Enseñat de Villalonga en el que se revelan de forma documentada tanto su cuna como su trayectoria hasta los viajes que le llevaron al Descubrimiento de América.

En su nuevo libro, Cristóbal Colón. Orígenes, formación y primeros viajes (Ediciones Polifemo), Enseñat ha pretendido desbrozar, sistematizar y simplificar sus anteriores y prolijos trabajos de investigación y trazar con pulso firme y claro la verdadera historia del nauta. Que, para abrir boca, no era hijo de laneros, sino de comerciantes, y no fue bautizado como Cristóbal o Cristoforo, sino como Pedro. Pedro del linaje de los Scotto, adscritos al albergo Colonne. Familia que se llamaba Scotto porque procedía del Douglas de Escocia. De ahí, también, el verdadero aspecto físico de Colón: Era de ojos claros y pecoso -ilustra Enseñat-. También de pelo rubio, aunque encaneció pronto. Así lo describen sus coetáneos, Nada que ver con la iconografía tradicional, totalmente inventada. Las fuentes primigenias

Enseñat estima que a lo largo de todos estos años los historiadores han cometido dos pecados capitales que les han apartado de la verdad: el primero, los sucesivos y casi perennes intentos de «apropiación nacionalista» por el que han tratado de convertir (aun «con calzador») a Colón en gallego, catalán, mallorquín o portugués, y, el segundo, el progresivo apartamiento de las fuentes originales; esto es, de los testimonios de los coetáneos del nauta.

Así, el autor de esta teoría reivindica el valor extraordinario y la fidelidad a los hechos de la biografía del descubridor escrita por su hijo Hernando, la «Historia de las Indias» de Fray Bartolomé de las Casas y la Crónica» de Gonzalo Fernández de Oviedo. En el apasionante capítulo V de su nuevo libro, explica Enseñat por qué cambió su nombre de pila el almirante: primero porque fue ordenado clérigo menor y en esa ceremonia recibió otro nombre (el de Cristoforo).

También explica en qué sustenta que originariamente se llamara Pedro: primero lo acreditan los documentos correspondientes al linaje genovés Colonne (en los que Pietro aparece como primogénito de Domenico Scotto Colonne) y, después, porque Lucio Marineo Sículo, cronista de los Reyes Católicos, se refirió a él en sus escritos como Pedro Colón. Pero como en no pocas ocasiones se ha cuestionado el rigor de este personaje, hace constar también que el historiador portugués del siglo XVI Gaspar Fructuoso (tenido por sólido y fiable) relata que en Madeira el nauta era conocido como Pedro Colón.

Enseñat se ha visto obligado a «escarbar» minuciosamente en el Archivo di State di Génova, Archivo Histórico Nacional, Real Academia de la Historia y Biblioteca Nacional para aclarar los verdaderos orígenes familiares de Colón. Al desmontar la teoría genovista tradicional» que coloca la cuna de Colón en el seno de la familia de laneros Colombo de Quinto, el historiador hace notar que «los defensores de esas tesis encajaron a Colón allí donde encontraron una familia con apellido asimilable en la que el progenitor se llamaba Domenico y su primogénito Cristoforo. Como todo lo demás que se fue averiguando de la trayectoria de esos oscuros personajes no encajaba se determinó simplemente que los datos eran falsos». Por ejemplo, «las biografías de los hijos del lanero no pueden en ningún modo asimilarse a las de los hermanos de Colón Diego y Bartolomé».

La trayectoria de Colón, en opinión de Enseñat, acredita que de ninguna forma pudo ser el hijo de un humilde tejedor. Hernando Colón recoge en su relato biográfico que el propio descubridor manifestó que no era él el primer almirante de su familia, con lo que un testimonio de primerísima mano (el suyo propio) le aparta de la genealogía oficial. Enseñat aduce también que, nacido en el seno de los Colonne genoveses, trabajó después al servicio del pirata Vincenzo Colombo y en esa etapa de rapiña adoptó tal apellido (Colombo) para no ensuciar a sus auténticos allegados.

Tan complejo es el auténtico linaje colombino que sólo Enseñat ha tenido la paciencia de tratar de desmadejarlo, mientras otros estudiosos, desalentados o movidos por prejuicios, se enfrascaban en el estudio de las cartas manuscritas del descubridor para intentar acotar sus orígenes en virtud de rasgos lingüísticos relevantes: el principal empeño ha sido el de hallar catalanismos, para afianzar las teorías que asignan esa cuna (Cataluña) al nauta. Aduce ahora Alfonso Enseñat que esas pretensiones «no se han se han saldado con datos concluyentes, y ni siquiera con indicios sólidos. Los catalanismos aparecen en esos escritos en una proporción normal, pues el catalán era idioma fuerte e influyente en navegación».

Hace Enseñat Villalonga la inmensa aportación historiográfica de describir y documentar los viajes de Colón antes del Descubrimiento, como pirata y corsario, por todo el Mediterráneo, el Atlántico norte, la cosa africana y los archipiélagos atlánticos de las Azores, Madeira, Canarias y Cabo Verde. Peripecias del navegante de ojos garzos y pelo rubio que encaneció muy joven. De Pedro Scotto o Cristóbal Colón.

Todo lo que un arqueólogo puede saber a partir de un diente ¿Qué sabemos de los marineros que acompañaron a Cristóbal Colón en sus viajes? Lo que dicen los libros de historia, que no es mucho. Para ello la arqueología hoy en día puede hacer hablar a los muertos tan sólo con tener un diente. A partir de ese diente se puede decir hasta qué comían de pequeños. Investigadores de la Universidad de Wisconsin-Madison, están analizando la historia de vida de los compañeros de viaje de Cristóbal Colón que fallecieron en la española y fueron enterrados allí durante su segundo viaje a América, en 1493-94.

 Lo que hacen los científicos es estudiar el esmalte de los dientes, a partir de él se puede inferir casi toda la vida de un individuo. En este caso se realizó el análisis a tres personas que fueron excavadas hace 20 años de unas tumbas de La Isabela, el primer pueblo fundado en América.  Esa colonia duró apenas cinco años, pero estaba muy bien organizado. Fue el único pueblo americano donde Colón vivió.

  El estudio que realizaron T. Douglas Price y colegas, no se centra en la arqueología del lugar, sino en los individuos en sí. Aquellos que viajaron con Colón y vivieron con él allí, y que murieron en esas extrañas costas.  Para ello, como decíamos, se valen del estudio del esmalte dental. Más exactamente un análisis isotópico, se analizan tres elementos: carbono, oxígeno y estroncio. La proporción de isótopos de carbono aportan evidencias sobre la dieta de la persona cuando sus dientes de adulto emergieron.

 Por ejemplo, la gente que come maíz, al contrario que quienes comen trigo o arroz, tienen proporciones diferentes de isótopos de carbono grabados en su esmalte dental. Mucho carbono, dicen los investigadores, significa que estuvo consumiendo comidas tropicales como el maíz, que en aquellos tiempos sólo se encontraba en América.

También se puede saber qué tanta agua consumía el individuo al estudiar sus isótopos de oxígeno presentes en el esmalte dental. La composición de los isótopos de oxígeno también puede hablar sobre la latitud en la que el individuo se movía, ya que varía de norte a sur, y también de acuerdo a la proximidad del océano. El estroncio penetra en el cuerpo a través de la cadena de alimentos como nutrientes provenientes del suelo y presentes también en el agua, plantas y animales.

Este elemento puede decir mucho sobre el individuo, ya que hasta se puede saber dónde vivía y qué comía cuando era pequeño, analizando las proporciones. Esto se sabe gracias a que se conocen los niveles de isótopos de los suelos de todo el mundo. Gracias a esto pudieron saber cuáles de los individuos descubiertos eran españoles, cuales originarios de América, y también descubrieron africanos, que se cree podrían haber sido esclavos personales de Colón.

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