EVALUACIÓN EDUCATIVA
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado
y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
La escuela se ha vuelto
el lugar considerado como único para triunfar en la vida ó en su defecto ser
derrotado. La sociedad en su conjunto inculca al niño ese vacío apoyando en
papeles como condición futura para acceder a una vida digna; una acreditación
formal que lejos de formar ciudadanos seguros ha ido formando inseguros, faltos
de confianza y al mismo tiempo los desacredita al momento de incursionar en la
estructura social.
Un maestro al cual se le
otorga un rol estratégico de uso y abuso al jerarquizar la evaluación al
manipular las calificaciones conforme a sus intereses y conveniencias y que da
validez a la memorización de los contenidos sin lograr el objetivo educacional
que realmente responda a la sociedad. Hemos dado por hecho que la demanda
educacional está satisfecha y cuando nos atrevemos a criticarla nos enfocamos a
criticar que se debe elevar la calidad, luego si no estamos satisfechos
arremetemos contra los contenidos ó bien, que los grupos de trabajo se
encuentran saturados por encima de 40 alumnos.
Son muchos los factores
que entran en juego y al final nos da como resultado un detrimento en la
calidad; podríamos hablar de deficiencias de los maestros, de la sociedad como
formadora de alumnos en el hábito de la lectura, falta de capacidad y actitud
del profesional, así como un buen apoyo familiar pero también sabemos que pocos
padres saben cómo apoyar a sus hijos. Todas estas variantes y muchas más se
conjugan en un aula de clase precisamente en ese justo momento se confrontan,
se dispersan y crean tendencias.
Es tiempo de revisar el
proyecto educativo nacional, es el momento de otorgarle una visión diferente y
reconocer que solo existe una falsa expectativa que ha rebasado a la propia
institución en donde su deficiencia o insuficiencia operativa lejos de resolver
el destino social como orientadora de la sociedad ha venido creando un niño
codificado, el cual no puede integrarse como crítico al no prepararlo en la
acción cotidiana de analizar en donde se demanda destreza, habilidades,
valores, utilidad social por lo tanto el poder de la educación ha caído en un
vacío, en el que se trata de engañar con conocimientos que no marcaran en su
futuro inmediato una diferencia y en donde las calificaciones no reflejaran más
que obtener un papel que en la mayoría de las veces, solo representa
satisfacción para sus padres.
Si de antemano sabemos, que lo que suceda en
un salón afecta a la sociedad, considero no debería ser tomado como celda de
castigo en esos casos en donde el maestro dentro de su irresponsabilidad y
vicios asegura “irla pasando” y le echa la culpa de todo al mundo que le ha
tocado vivir”. Volviéndose rutinario, monótono queriendo evaluar disciplinas,
controles y su estado anímico lo transmite en frustración, rebotándose el peor
enemigo que jamás un niño haya tenido presente, porque en ese momento este
sujeto está negociando la vida futura de ese ser, le está plantando conflictos
futuros, en el lugar que es su dominio, sin embargo ejerce el poder de imposición
y disciplina, negando toda autonomía e individualidad como seres que son.
Los niños son seres que
piensan y sienten a medida que los vamos llenando de responsabilidades van
iniciando el camino de sus frustraciones al potencializar sus limitaciones, van
perdiendo la espontaneidad al verse agredidos.
Cual si fuera una receta
de cocina pretendemos mediante el ejercicio de la autoridad determinar sus
vidas olvidando que estamos atados a un pasado semejante que nos generó
impotencia, al no poder participar en aquel momento en lo que nos afectaba.
Como padres reclamamos trabajo digno, salario justo, descanso, seguro social,
nivel de vida digno, derecho a la libertad, matrimonio, hijos, derecho a la
igualdad, religión y en la vida privada damos azotes, insultos, torturas,
limitaciones personales.
El maestro no queda
exento de este intercambio de emociones y sentimientos, en ratos enaltece
discursos con palabras, pero en los hechos adopta sus propios puntos de vista
pretendiendo que su saber sea la verdad y debe ser difundida como tal.
Ante estos hechos el niño está en desventaja,
pero se siente engañado tanto por los padres, como por los maestros y la propia
sociedad al observar que nadie se conduce con respeto, que todos creen estar
por encima de la moral, los dueños de la verdad absoluta redondeando en la no
adquisición de conocimientos, agresión a su autoestima (fracaso), sentimiento
de vergüenza (desvalorización), aumento de inseguridad, deserción escolar.
El problema no es tan
sencillo al plantearse que los contenidos y las exigencias de la vida real
difieren y que al mismo tiempo la metodología, así como los horarios de
trabajo, distribución de materiales, método de estudio memorizanté, condiciones
ambientales, manifestación de las aulas, falta de atención personalizada, falta
de preparación del maestro, evaluación conforme a sentimientos o relación
maestro-alumno. Son los que orientan y definen las acciones y toma de
decisiones, tal cual si el alumno fuese simple mercancía que debe adaptarse a
la autoridad escolar olvidándonos de esas diferencias individuales que como
seres humanos nos hace ser único.
Los padres de familia y
los maestros actuales carecen de una base sólida de aprendizaje, esto ha
repercutido en las anomalías de su personalidad y conducta, creando en algunos
un fondo depresivo, una ausencia de estabilidad familiar y se puede deber a que nacieron en hogares
plagados de peleas, discusiones, con padres poco tolerantes a los derechos de
los hijos, falta de estima, privaciones, carencias afectivas, exigencias
escolares extremas, severidad en el castigo ante un bajo rendimiento, esto
conlleva a una imposibilidad de asumir una actitud positiva frente al aula, o
frente a la vida por lo tanto el fracaso escolar implica aspectos personales,
familiares, económicos, sociales culturales entre familia, profesor, sociedad y
alumno.
Para evaluar debemos
partir de la pregunta ¿Qué es normal y satisfactorio; y que es anormal e
insatisfactorio? Investigar también a cada niño desde sus rasgos personales,
sus intereses, limitaciones, influencias ambientales, coeficiente intelectual,
imitación conductual, emocional, su carácter, temperamento etc.
Al evaluar se intervienen
esfuerzos con la finalidad de conocer la capacidad de aprendizaje de los niños,
esto permite corregir sus desviaciones, valorar los intereses de los niños, su
posibilidad de aprender; es decir es una técnica para medir y explorar el nivel
de aprendizaje elevando de esta forma el rendimiento de su trabajo académico;
posteriormente se debe aprovechar esta información para buscar una entrevista
según los resultados obtenidos a fin de proponer adaptaciones ó reformas
validas que ofrezcan un sistema de superación para de esta forma integrar los
resultados con imparcialidad, lógicamente bajo la tutela del criterio del
profesor; es importante tener un marco de referencia ó mejor dicho un punto de
partida que nos permita conocer la magnitud de lo que logra asimilar.
Es importante que durante
este tipo de proceso se le motive dejando de lado las recriminaciones, estas
nunca deben hacerse frente al grupo mucho menos cuando exista un bajo
rendimiento, también es importante cultivar su confianza en sí mismo, alentar
la fe al esfuerzo personal: porque normalmente los profesores quieren sacar
agua de donde no hay y exigen a ciertos niños que vayan tan rápido como otros,
marcándoles metas alejadas de su realidad, de su habito para actuar, de su
habilidad, capacidad y actitud por lo que es deseable agruparlos por edad
cronológica, estatura, tener a la mano resultados de pruebas mentales en donde
ofrezcan rendimiento y promedio homogéneo; para ello tendríamos que partir
desde su primera instrucción (Jardín de niños), hacer a su ingreso un archivo
personal con la prueba de Lorenzo de Filho (test-ABC). Esto nos permitiría
conocer el grado de madurez, si es agresivo, turbulento, si busca la aceptación
de los demás, comprensión etc.
Sabríamos su aspecto físico, psíquico,
pedagógico, social es decir perfilaríamos su personalidad buscando en forma más
adecuada sus medidas correctivas: Esta ficha o expediente personal debe ser
acumulativa, esto es; al terminar el jardín de niños las recogerían sus padres
y sería entregada en la primaria donde se le inscribiera y así sucesivamente
hasta concluir profesional. Durante la vida siempre se hace necesario
aconsejar, orientar, sugerir, abatir situaciones deficitarias y la mejor forma
de lograrlo es partir de bases firmes controlando todo tipo de información.
Sabemos que lo que sucede en un salón de
clases afecta a toda una sociedad porque ahí se enfrentan todos los errores,
defectos, deficiencias de los vicios humanos; la escuela va conformando una
identidad conjuntamente con la familia y los grupos de participación colectiva
en donde el niño se desenvuelve bajo esta condición, es por ello que se debe
defender la condición del individuo en su desarrollo individual y social.
Podemos creer o afirmar
que la sociedad construye circunstanciada en grupos, misma que mediante
instituciones busca el consenso tratando de superar los obstáculos y sus
limitaciones en un mundo rutinario, monótono, causado por disciplinas y
controles que dejan de lado la autonomía personal generando injusticias,
egoísmos, vanidad, desigualdad, intolerancia, en un espacio llamado salón de
clases.
En donde mediante el otorgamiento de
calificaciones se negocia el futuro del individuo; un individuo que no puede
alejarse de sus preocupaciones más inmediatas y que es sometido a disciplinas,
reglamentos, horarios, uniformes, en fin que se siente privado de su libertad y
en donde la mayoría de las ocasiones no le ofrecen soluciones que satisfagan
sus necesidades más apremiantes, por ello la educación y sus reglas las va
aceptando en pautas ya que de antemano sabemos que el niño es un ser que
piensa, siente y en la medida que va avanzando lo vamos llenando de
responsabilidades que desembocan en conductas indeseables, esas conductas
nocivas requieren mayor atención ya que ofrecen dolores de cabeza por la
manipulación que se hace de las mismas en ocasiones por parte de compañeros de
grupo, he incluso por los mismos maestros que no están capacitados para
entender ó atender las reglas sociales.
El proceso de evaluación
dará siempre origen a polémicas, críticas, a intervención de factores
ambientales, factores personales, situaciones que conducen a un juicio. Toda
prueba que se aplica ofrece un componente necesario y útil de investigación que
nos permite seguir investigando los avances, pero también es necesario el saber
que los jóvenes ven la vida desde su particular punto de vista por lo que no
debemos pretender que piensen y actúen como nosotros, sabemos que su
razonamiento presenta dilemas muy diferentes así es que reaccionan en forma distinta
a los adultos.
Y cuando son sometidos al
estrés contestan de acuerdo a su edad, naturaleza humana, habilidad para
reaccionar, identificar respuestas, estimular el aplicarse buscando su
solución, aunque también no hay que destacar el coeficiente intelectual del
individuo, su ambiente familiar o inmediato, porque una mala combinación de
todos estos factores va afectar su rendimiento , va asumir una conducta
apática, por lo tanto no va a garantizar que conteste en forma adecuada con
razonamiento de acuerdo a su capacidad intelectual.
El maestro forma parte de
la humanidad, es un individuo con los mismos defectos que cualesquier ser
humano, por lo tanto siempre está observando lo que puede obtener del grupo
social en el que se desenvuelve, lo mismo observa lo que puede aportar, así
como sus compromisos grupales, sociales, personales, por lo tanto es capaz de
percibir, comprender el grado de aceptación que mantiene en una sociedad y va
actuando ante cualquier situación. Cuando sus problemas son de índole familiar
asume un rol diferente cual si fuera otra persona muy ajena a lo que acontece,
su experiencia laboral lo hace utilizar recursos como habilidad para resolver
en forma sensata superando sus trances difíciles, busca de esta forma una
comprensión al igual que cualquier ser humano, esto es causa- efecto social.
Cuando castiga a sus
alumnos lo hace tratando de modificar conductas, pero no debemos olvidar que
siempre que se castigue el niño debe saber por qué se le castiga ya que es
común el recoger exámenes cuando se sorprende alguien con acordeones, es
importante que sean ellos mismos los que califiquen la falta, que sean al igual
ellos los que corrijan sus exámenes para que se den cuenta en lo que andan
fallos, al mismo tiempo esto refuerza el aprendizaje y afianza el conocimiento,
sabemos de antemano que los adultos nos la pasamos dándonos elogios mutuos y
expresiones de afecto que la mayoría de las ocasiones no son sinceras lo mismo
pasa cuando a un niño lo dejamos copiar y posteriormente elogiamos una buena
nota.
Estarnos engañando y
falsificando su conducta, los niños más inteligentes que siempre están
ofreciendo mayor rendimiento no tienden a este tipo de conductas, ni tampoco es
algo que vaya ligado con el sexo, ambos presentan la misma frecuencia en tratar
de hacer trampas, otro aspecto que presenta relevancia en ello es que se ha
encontrado que los niños de con niveles socioeconómicos más altos son los que
menos engañan, es más frecuente en los hogares que presentan desajustes
emocionales, algunos niños aprenden de sus compañeros que los ven copiando.
El ser honrado en un
examen no representa constancia, está siempre variara en función al medio
ambiente en donde se desenvuelva, no debemos olvidar el castigo físico por
parte de los padres, está relacionado con el miedo, entre menos sea castigado
el niño ira adquiriendo mayor madurez; debemos reconocer que el castigo
representa una presión muy fuerte para ellos y tiene mucho que ver con la
honestidad del que aplica el examen, más bien yo pienso que el niño hay que
evaluarlo antes que juzgarlo.
Para el que viole una
regla primero debe entenderla y a su corta edad estas reglas han sido diseñadas
por adultos que en la mayoría de las
ocasiones el no las entiende y además no se le ofrece la oportunidad de
discutirlas, por ellos cada maestro primero debe evaluar sus propios juicios y
de allí partir a evaluar los juicios ajenos, ya que existe incongruencia entre
las palabras y las acciones ofreciendo un efecto perjudicial más que benéfico
por esto hay que evitar tantas contradicciones creando un estado afectivo en
ellos que los lleve a un sentimiento de éxito, de felicidad y no de culpa,
debemos compartir el estado emocional (empatía).
Depende mucho de la
capacidad del maestro para ayudar puesto que se requiere que el mismo tenga
cubiertas sus propias necesidades, que este satisfecho con su vida, solo en
esta forma estará en condiciones de reconocer las necesidades de los demás,
hemos visto pues que la evaluación está súper-relacionada con todo tipo de
factores(cognitivos, conductuales, afectivos), por lo que el profesor debe
intentar influir ayudando a sus alumnos, asumiendo una actitud integra, basado
en la sinceridad, en donde se encuentre convencido de lo que quiere y lo que
busca, que este plenamente convencido de sus principios, de su realidad, su
autorrealización, que no solo asista a cursos que nunca lleva a cabo cuando
regresa al aula, es decir, no crear triunfos efímeros mediante escalafón más
que estuche y atienda a su propio menester reconociendo que el destino de un
alumno es parte del destino que él le da y que esos exámenes planteen expectativas
moderadas otro rogando libertad personal a los alumnos.
El problema de la
acreditación inicia desde que se elabora el programa, el propiciar aprendizajes
críticos ó analíticos no se darán a partir de exámenes demasiados sencillos ó
si se pretende que los alumnos se la pasen memorizando datos y fechas que las
dicen de recitación.
Hay que intentar siempre
vincular lo que se enseña con lo que se hace en la vida diaria, que establezca
relaciones para que pueda emitir juicios y desde el primer día de clases se les
debe exponer cual va a ser el criterio de evaluación durante el curso. Sabemos
que en la calificación se manejan escalas y números que adjudican un valor y
aquí es donde se da una injusticia al pretender que el alumno tome un valor de
esta escala, al tiempo que el docente asume el papel de juez dictaminando éxito
ó fracaso, gratificando ó castigando, apegado a una norma de conducta, es una
forma muy particular de ofrecer calificaciones en donde casi se olvida por
completo el contenido, por otro lado el padre del niño lo envía a la escuela en
busca de un resultado y pretende entender la calificación como una lógica
resultante de la acción de su hijo siga acreditando.
No será motivo de llamada
de atención por el contrario vendrán los premios y elogios, pretendiendo que el
alumno lleva un rumbo correcto una que la calificación no representa la
verdadera cara del aprendizaje, no tiene un criterio inductivo-deductivo, y
solo le vamos subiendo al niño participaciones en el grupo, discursos,
palabras, hechos, actitudes, tareas, sin una integración práctica, sin
sentimientos.
Por ello sostengo que el fracaso escolar tiene
implicaciones personales, familiares, escolares, culturales, económicas,
sociales desaprovechándose el recurso intelectual del que muchos traen, también
entran factores alumno-maestro, problemas y el método de interpretación que se
le da, el equipo con el que se trabaja, instalaciones; hay factores endógenos
como deficiencias físicas, sensoriales,(hipoacusia, miopía, defecto auditivo ó
visual)psicomotores, (orientación espacial, dislexia, dislalia, disortografía,
dificultad para estructurar el habla)
Enfermedades crónicas,
fatiga del niño en atención en clase, tartamudez, estrabismo, escasa estatura,
obesidad, no duerme el número de horas, alimentación deficiente, bajo nivel de
azúcar, somnolencia, desatención personal, desajuste entre edad mental y
cronológica, ausencia de una base sólida de aprendizaje en cursos anteriores,
fondo depresivo, situaciones traumáticas, excesiva dependencia de los adultos,
bloqueo emocional (inhibición, hiperactividad).
También podemos encontrar
factores que afectan al niño como es el caso de falta de estabilidad familiar,
abandono por parte de algunos de los padres, peleas, discusiones, trastorno de
la personalidad en uno de los padres, padres poco tolerantes a los derechos de
los hijos, falta de estima y aceptación paterna, exigencia escolar extrema,
severidad ante el bajo rendimiento, incluso no hay que descuidar la rivalidad
entre hermanos ó la sobreprotección de alguno de ellos y el abandono del otro,
por todo esto podemos darnos cuenta que no es tan sencillo evaluar y además
sabemos que el sistema escolar no toma en cuenta las individualidades, también
que los programas son demasiados extensos, por ello se provoca mucha deserción,
reprobación bajo aprendizaje que es tapado de forma sistemática por los mismo
maestros al otorgar el pase a todo tipo de niño.
La educación lejos de
hacerla critica nos la llevamos al ramo laboral y no logra romper la dinámica
frustrante al no existir empleos que garanticen los años pasados en las aulas
hay maestros incluso que no tienen empacho en manipular las calificaciones en
la búsqueda de interés personales que condicionan al alumno “Si haces esto te
pongo esta calificación”.
Y normalmente este tipo
de maestros elaboran test encasillados que no tienen ninguna precisión y son
engañosos, ilógicos, dedicados a estar reprobando, también hay que reconocer
que existen profesores muy tradicionalistas, otros muy creativos y muchos más que
abiertamente no les interesa en lo más mínimo sus alumnos y más que beneficiar
perjudican en su auto imagen a los alumnos, cada día la educación disminuye su
calidad por sus recursos humanos, la mayoría de maestros inician su año escolar
con entusiasmo y a la mitad se desmoronan por lo que al final cuando llega la
hora de establecer juicios no se le da el verdadero valor a la evaluación.
Esto provoca rebeldía, descontento,
animadversión, frustración, mala apreciación, pésima observación, errores
fracasos, en esos niños que desean ser amados, que desean contar con la
aprobación de sus padres y maestros, que ven a la sociedad como malvada,
infame, antisocial por no dejarlos jugar, encuentran un mundo de ideas
condicionados en donde se les exige que le den las responsabilidades.
Esto lleva a la
inhibición de esos niños, a un mundo hostil, en donde se vuelve defensivo,
ofensivo, culpable, ansioso, ineficaz, nervioso, inactivo, desdichado, y además
sus padres lo perturbaran durante todas las vacaciones teniendo que aceptar que
el haber reprobado lo convierte en un niño perverso.
Podemos observar que
nuestra sociedad es una sociedad neurótica en donde todos estamos más o menos
perturbados emocionalmente y además nos debemos a la tarea de ir contagiando a
las futuras generaciones en nuestras desdichas. La evaluación por lo tanto a
creado ideas ilógicas por el mal manejo que se le da y lo único que sigue
ocasionando es machacarle al niño que es un adulto imperfecto, haciéndolo
sentirse odioso, incapaz, desdichado y temeroso., mientras que el maestro la
utiliza para otorgar calificaciones, señalar errores, corregir desviaciones,
por disposición oficial, para demostrar de esta forma su desempeño. Para
informar a los padres, pero en realidad su conformidad deja mucho que desear.
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