ESPERANZA DE VIDA
LARRAÑAGA TORRÓTEGUI RAMÓN
ANTONIO
Diplomado Y Maestría en
desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
La esperanza de vida al nacer es
una estimación del promedio de años que viviría un grupo de personas nacidas el
mismo año si los movimientos en la tasa de mortalidad de la región evaluada se
mantuvieran constantes. Es uno de los indicadores de la calidad de vida más
comunes, aunque resulta difícil de medir. El incremento de la esperanza de vida
ha sufrido un enorme incremento en los dos últimos siglos merced principalmente
a los avances médicos y el control de la mortalidad infantil. Pese a todo, está
muy extendida la creencia errónea de que la esperanza de vida al nacer
corresponde con la edad de senectud: por ejemplo, se oye muchas veces que, en
la prehistoria, los seres humanos eran ancianos a la edad de 30 o 40 años.
Esto es totalmente falso. Una
esperanza de vida de 40 años puede significar, por ejemplo, simplificando
muchísimo, que la mitad de la población muere al nacer o en su primer año de
vida (cosa bastante razonable en la prehistoria) y la otra mitad a los 80 años
de edad. Por ejemplo, la esperanza media de vida en la Edad Media era de unos
35 años. La mortalidad infantil era brutal, ya que las vacunas, antibióticos,
inmunoglobulinas etc. No existían y la medicina se encontraba todavía en sus
comienzos.
La realidad es que si una
persona alcanzaba a vivir de 20 a 40 años era mucho. Esperanza de vida de en
los países de primer mundo es muy superior a México. Los mexicanos viven en
promedio 80 años, en España en 82 años, mientras que en Japón, Suiza,
Australia, Italia e Islandia andan en los 85 años. Las mujeres mexicanas en 83
años, superadas por las de los países antes mencionados y los hombres mexicanos
en 75 años. Esa es la vida promedio. Lo que se puede observar es que existen
mayor número de mujeres viudas y eso tiene que ver con las jubilaciones de sus
esposos.
Las causas de muerte de manera
descendente es problema cardiaco, diabetes, cáncer (En ambos géneros se les presenta
a las mujeres en su mayoría en senos y a los hombres en pulmones) ¿Por qué las
mujeres viven más que los hombres? Las mujeres tienen una esperanza de vida, a
cualquier edad, más elevada que los hombres. Las diferencias se manifiestan
incluso desde el útero, en donde un feto masculino tiene mayores probabilidades
de no llegar a término. Se calcula que se conciben 124 fetos masculinos por
cada 100 fetos femeninos. Esta diferencia queda reducida al nacer en 105 recién
nacidos niño, frente a 100 niñas.
En el caso de los partos prematuros, los bebés
de tamaño extremadamente pequeño (aquellos que nacen por debajo de los 900
gramos) tienen mayor probabilidad de supervivencia si son niña que si son niño.
Si nos situamos en el otro extremo del periodo de vida, hasta un 90% de
aquellas personas que alcanzan los 110 años de edad son mujeres. Y si nos vamos
por encima de los 120 años, sólo una persona logró alcanzar los 122 años y, fue
una mujer la francesa Jeanne Calment. Desde que existen los registros de población,
allá por el año 1500, las cifras indican que las mujeres viven entre cinco y 10
años más que los hombres. Incluso cuando dar a luz suponía todo un riesgo por
las malas condiciones higiénicas y sanitarias, la longevidad femenina era
superior, como demuestran los registros de 1751 que se conservan en Suecia.
Y no sólo sucede en los seres
humanos; también en la mayoría de las especies de mamíferos son las hembras las
que tienen una longevidad superior a los hombres. Los hombres tienen más
probabilidades que las mujeres de sufrir una muerte prematura, y de hecho su
esperanza de vida es menor. Existe una diferencia persistente en la longevidad
que se ha reducido, pero que todavía priva a los hombres de cinco años de vida
respecto a las mujeres. Los índices de mortalidad por enfermedad son mayores en
los hombres y las explicaciones que se dan son en relación al estilo de vida,
se dice que los hombres son más proclives a la insalubridad mientras que las
mujeres son higiénicas, lo que sí se puede observar que también aplica un
factor biológico.
Los hombres mueren primero desde
el embarazo, a edad más temprana y en la madurez, las causas son variadas,
desde el cáncer de pulmón a la gripe, pasando por la neumonía, las enfermedades
hepáticas crónicas, la diabetes y el sida. Una notable excepción es el
Alzheimer: mueren más mujeres que hombres a consecuencia de esta enfermedad. La
cardiopatía encabeza la lista en ambos sexos.
Sin embargo, la enfermedad pasa una factura
desproporcionada en los hombres, en La cardiopatía coronaria tiene un impacto
devastador en los hombres, sobre todo en varones que están en la flor de la
vida. El cáncer también afecta a los hombres de manera desproporcionada: a una
de cada tres mujeres en algún momento de su vida, y a uno de cada dos hombres.
En parte es una consecuencia del hecho de que haya más fumadores, y
posiblemente de exposiciones laborales. La vulnerabilidad masculina parece
iniciarse bastante pronto.
Se conciben más fetos varones,
pero el riesgo de que sean mortinatos o de aborto espontáneo es mayor. Incluso
de bebés, la mortalidad es superior entre los niños recién nacidos y los
prematuros. De niños, los varones presentan un mayor riesgo de sufrir
discapacidades del desarrollo y autismo. Los niños y los hombres tienen más posibilidades
de ser daltónicos, los índices de pérdida de audición son más elevados, y se
cree que tienen un sistema inmunológico más débil que las mujeres. Puede que
también se recuperen más lentamente de las enfermedades.
Cuando una mujer y un hombre se enferman de lo
mismo la posibilidad de que el hombre muera es mayor. Destacan las fracturas de
cadera, por ejemplo. Las mujeres parecen más proclives a la recuperación,
mientras que los hombres tienen más posibilidades de morir después. ¿Por qué se
producen más abortos naturales de fetos varones?; ¿por qué la determinación del
sexo del feto hace que el varón sea más vulnerable?; ¿por qué la función
pulmonar de un niño es menos madura después de nacer?; ¿y qué es esta
propensión a correr riesgos? Las razones de la mayor longevidad femenina y el
contraste con la vulnerabilidad masculina no están del todo claras. Existen
diversas teorías que tratan de explicar esta diferente longevidad de los sexos.
Son muchos los que centran sus sospechas en factores sanitarios. Los hombres
han ocupado tradicionalmente puestos en la sociedad que los han situado en
posiciones más expuestas a daños no intencionados (accidentes) o intencionados
(violencia o guerras). Los científicos apuntan varias posibilidades:
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