ODIO EDUCATIVO
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado
y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
La educación se debate
bajo el impulso corrompido del odio, del mediocre, que desea ser convertido en
virtuoso en una humanidad enfermiza y proclive al autoengaño, dispuesta a
aceptar sus falaces palabras engañosas, en la corrupción de los instintos.
Muchos maestros sufren demasiado y por eso se empeñan en hacer sufrir a los que
les rodean, por primera vez en la vida de este país se suceden una serie de
hechos notables, se descubre el hilo negro de que la mente de los jóvenes está
cambiando espectacularmente y utilizan capacidades mentales más avanzadas que
el ritmo de sus maestros.
También presentan altos
niveles de energía y poca capacidad de concentración y que asimismo están
concentrando su atención en temas que realmente les interesan, están igualmente
madurando a edades más tempranas y al
mismo tiempo, el sistema de valores que los padres manejan pasaron a segundo
término, que ahora la verdadera influencia les llega de sus compañeros y que
son los jóvenes quienes menos hablan con su familia de aquello que les preocupa
y ocupa, es decir para ellos la amistad es imprescindible.
Los adolescentes se
enfrentan a conflictos e incongruencias, pero la forma en que la familia
enfrenta estos problemas ocasiona el alejamiento, manifestándose en
alcoholismo, drogadicción, suicidio, problemas de comportamiento,
desconocimiento o no acato de normas sociales, llegando a la promiscuidad.
A los jóvenes se les
sigue viendo como mano de obra barata, como consumidores potenciales, se les
marcan modas, estilos de vida, música, debatiéndose entre conflictos que surgen
en el hogar y se transportan a la escuela en el cual los profesores se lamentan
de la pérdida del respeto hacia su autoridad, los maestros resaltan el logro académico
y olvidan las necesidades emocionales y esto se hace en forma impositiva
haciendo de la escuela una Institución burocrática, impersonal. Son los débiles
y resentidos quienes imponen su código de valores y sus leyes sobre la
colectividad, es una huida de la realidad provocada por la debilidad “Es el
platonismo para el pueblo” el idealismo vulgarizado”
Un idealismo escapista
que sale en defensa de los débiles y que mediante la educación les hacen creer
que serán fuertes, que triunfaran y elevaran su categoría al final de su
carrera, construyendo una profesión en la medida de su propia naturaleza
inferior, son sujetos incapaces de oponer resistencia a nada y se la pasan
juzgando, culpabilizando en una actitud ajena al desarrollo armónico, son
deformadores de la educación, falsificadores de ídolos de barro, fanáticos que son premiados con
calificaciones, que castigan desde el núcleo de su resentimiento a quienes
desean estudiar.
Cada año salen miles de estudiantes de las
escuelas normales para incorporase como maestros y su principal lamento es que
nadie les dijo como era esta profesión, en donde su falta de habilidad para
improvisar con creatividad, el no saber aplicar lo aprendido, sin la
experiencia necesaria, los cambios frecuentes del lugar de trabajo, el control
del grupo, mantener la disciplina, su falta de estrategias, además del miedo a
enfrentarse a los padres de familia y al niño, sin dejar de mencionar la
saturación de responsabilidades, en donde se les exige participar en
actividades extracurriculares por el mismo sueldo, les tocan los alumnos que
otras escuelas expulsaron. Todo esto lleva a un desgaste emocional y un mayor
deseo de abandonar la profesión, la falta de vocación, la frustración, el
aislamiento, sin dejar en el tintero que la SEP exige atender grupos numerosos
(40) cuando lo normal debería ser de 25 máximos.
Por otro lado la escuela
privada presenta mayor volumen de inconformidades; primero porque no existe
certidumbre laboral, las vacaciones se simula que se pagan y los hacen firmar
como pagadas, los dueños generalmente ven a la educación como negocio y no
cuentan con los conocimientos y el criterio para poner en práctica las
metodologías necesarias, muchos de los maestros de Secundaria y bachillerato no
dominan las asignaturas, los grupos están sobresaturados, las reglas internas
de los colegios casi siempre nacen del capricho de un familiar del dueño y no
de la planta docente y cuando esta situación se presenta la propia SEP se hace
la desentendida otorgándoles autonomía para hacer y deshacer debido a que
frecuentemente el dueño es influyente y hace valer su jerarquía “Don Dinero”.
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