lunes, 29 de abril de 2024

 

TEMPLARIOS

LARRAÑAGA TORRÓTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado Y Maestría en desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

Después de leer este libro “Hechiceros y magos célebres, de Éliphas Lévi” me permito redactar lo siguiente: Esta es la versión de Eliphas Levi, el famoso ocultista francés nacido en París el 8 de febrero de 1810, quien una vez consagrado al sacerdocio, se dedicó a adentrarse en lo oculto, adquiriendo gran conocimiento. Conviene reflexionar acerca de esta información, pues de lo que no hay duda son de las acusaciones a los templarios, incluyendo la iniciación y las misteriosas ceremonias a las que sólo unos cuantos tenían acceso. Los templarios fueron monjes guerreros que peleaban por la fe cristiana, durante la época de las cruzadas, sin embargo, un segundo objetivo era perseguido por sólo unos cuantos que se encontraban en la cima del poder. Se escribe sobre el inicio de los templarios con Hugo de Payns a la cabeza del grupo y de 9 guerreros, que llegaron a Jerusalén con la consigna pública de proteger a los peregrinos que viajaban a tierra santa, más la versión más popular es que dichos monjes guerreros se les había asignado una vivienda cerca del templo de Salomón, pues bien, en ese tiempo el templo de Salomón ya no existía sino simplemente el terreno, y aún más, el fin secreto de los primeros templarios (que antes de ser conocidos así, se hicieron llamar "Los pobres soldados de Cristo"), era la reconstrucción del templo de Salomón. 

Esta reconstrucción, formalmente predicha por los místicos judaizantes, había llegado a ser el deseo secreto de los patriarcas de Oriente. El templo de Salomó, reconstituido y consagrado al culto católico, se convertía en la metrópoli del universo; Oriente dominaba a Occidente y los patriarcas de Constantinopla se apoderaban del papado. Más acerca de la misión secreta de los templarios, es que habían sacado los modelos de la biblia de los masones guerreros de Zorobabel, quienes laboraban con la espada en una mano y la paleta constructora en la otra y de aquí que la espada y la paleta se convirtieran en las insignias de los templarios. Hugo de Payns al fundar la orden de los templarios, sirviendo a los patriarcas de Constantinopla, éste tenía otro fin, pues existía en Oriente una secta de cristianos Joanita que pretendía ser la única iniciada en los verdaderos misterios de la religión del Salvador. Más la versión que manejaban quitaba muchas de las bases milagrosas acerca de la concepción de Jesús. "Sostenían que los hechos que se cuentan en los Evangelios no son otra cosa de alegorías, de las que San Juan da la clave cuando dice: “Podría llenarse el mundo de escritos sobre las palabras y los actos de Jesucristo”; palabras que, según ellos, serían una exageración ridícula si no se tratase de una alegoría y de una leyenda que puede saciarse y prolongarse hasta el infinito. 

Hugo de Payns, el fundador de los templarios quien según Eliphas Levi estaba conectado con el joanismo, habiendo sido iniciado por Tescleto. "Los grandes pontífices de esta secta tomaban el título de Cristo, y pretendían que se sucedían desde San Juan sin interrupción en la transmisión de poderes. El que se engalanaba en la época de la fundación de la orden templaría con estos privilegios extraordinarios se llamaba Tescleto". Se dice que Tescleto inició a Hugo de Payns, el fundador de los templarios, en los misterios y las esperanzas de su iglesia, seduciéndolo con la idea del soberano sacerdocio y la suprema realeza, designándolo por último como sucesor, siendo él a su vez el líder de los futuros templarios. 

De esta manera, en su origen, la orden de los templarios tenía la sombra de la conspiración contra el poder de los reyes y el clero mismo. Los templarios, para el exterior, eran los leales sirvientes de la fe cristiana, más en los altos círculos de poder, los líderes eran los que dirigían la verdadera dirección del movimiento. Los planes de los templarios incluían la dominación universal para poseer un mundo en equilibrio con ellos como árbitros de los dueños del mundo. "Adquirir influencia y riqueza, luego intrigar y cuando se necesitase combatir para establecer el dogma joanita, era el fin y los medios propuestos a los hermanos iniciados. Vean, se les decía, al papado y las monarquías rivales andar en regateos hoy, y comprarse, corromperse, y quizá mañana destruirse mutuamente. Todo esto será la herencia del temple, en breve el mundo nos pedirá soberanos y pontífices. 

El Joanismo que se practicaba en las reuniones secretas de los líderes templarios, era la cábala de los gnósticos, "muy pronto degenerada en un panteísmo místico, llevado hasta la idolatría de la naturaleza y el odio de todo dogma revelado." Más el culto oculto que practicaban los templarios fue evolucionando por la necesidad de conquistar más partidarios para su causa, sosteniendo las rencillas de los cultos caídos y las esperanzas de los cultos nuevos, prometiendo un nuevo mundo, que establecería la libertad de conciencia y una nueva ortodoxia que sería la síntesis de todas las creencias perseguidas. Y tal evolución, dentro de la orden de los templarios, se fue transfigurando hasta caer en el simbolismo de panteístico de los grandes maestros de magia negra. También fue de esta manera como adoraron al ídolo Baphomet. La ambición de los templarios, desde el principio estuvo ligado a un sueño irrealizable. 

A esto se le sumaba la falta de instrucción, puesto que, los templarios sólo eran hábiles con la espada. Los Templarios siguieron con precisión el plan que se habían trazado, y la estrategia general que se había establecido en su origen que era la de obtener una enorme riqueza que les permitiera comprar el mundo. En 1312, poseían solamente en Europa más de nueve mil señoríos. La riqueza fue su escollo; se hicieron insolentes y dejaron ver su desprecio hacia las instituciones religiosas y sociales, que aspiraban a derribar. Los templarios ambicionaron tanto, y lo hicieron de manera tan evidente que los reyes de la época se pusieron en guardia ante su ambición. 

Fueron el papa Clemente V y el rey de Francia Felipe IV "El Hermoso" quienes dieron a Europa la señal para realizar el enorme movimiento que fue la detención y encarcelamiento de los templarios. "Se recurrió a la acusación de magia y se inventaron denunciantes y testigos. Los templarios, se dijo que los detenían y mataban porque, escupían a cristo, renegaban de Dios, daban al gran maestro besos obscenos, abrazaban una cabeza de cobre que tenía ojos de carbunco, conversaban con un gato negro muy grande y Vivian con mujeres diablas. 

De esta y muchas cosas más fueron acusados y juzgados y se conoce el fin del drama de Jaques de Mollay y sus compañeros los cuales perecieron en la hoguera; pero antes de morir el jefe del templo organizó o sustituyó la masonería oculta. Desde la prisión, el gran maestro organizó cuatro logias metropolitanas en Nápoles para Oriente, en Edimburgo para Occidente, en Estocolmo para el norte y en París para el sur. El Papa y el rey murieron en un breve plazo y de una manera extraña y repentina. Squín de Florián, quien se convirtió en el principal denunciante de la orden fue asesinado.

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario