martes, 23 de abril de 2024

 

DIGNIDAD, TOLERANCIA Y AMOR EDUCATIVO

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

Los estudiantes de las escuelas públicas de años atrás, aprendían algo fuera de las aulas que les eran útiles por el resto de sus días. Es una de esas lecciones que no tienen fórmula matemática ni normas gramaticales y esto reside en la importancia de defender sus derechos contra viento y marea y sobre todo que elevaban la voz para que la sociedad los escuchara cuando se sentían oprimidos por una decisión política en la que no estaban de acuerdo. Septiembre, es un mes proclive a grandes efemérides, como si los grandes acontecimientos nacionales supieran de nuestros ritmos y dejasen todo su protagonismo para el resto en el mes de noviembre.

Semejante irrealidad viene corroborada por el doble aniversario que nos trae el recuerdo de la mal lograda Independencia de México, para pasar a manos de los Estados Unidos y su revolución en donde se festejan los múltiples asesinatos aterrizados en forma filosófica, literaria en un tiempo en que los humanos estamos profundamente divididos por tantas cosas, en un mundo cada vez más interconectado pero, a la vez, con tanta incomunicación (En la última evaluación en Español y Matemáticas de primaria, los alumnos evaluados se ubicaron en los niveles de logro Insuficiente y Elemental) 

Se da como un gran logro el avance en un 1.8, y en secundaria un 1.7 por ciento, es decir que, dentro de cien años, estaremos en el nivel excelente si otra cosa no ocurre primero. Se ha dejado de trabajar en aplicar la conciencia humana, el agradecimiento como forma de relación social, el mantener la dignidad ante cualquier circunstancia, el dialogo, la tolerancia y sobre todo el amor por la vida.

 Se hace necesario ¡Urgente! volver al camino de ser espectadores y actores de la vida social en el entorno, en la convivencia para mejorar y para ello hay que aplicar en el día a día la ética, la autenticidad con voluntad inquebrantable, afrontando verdades sin disimulo por comodidades mal entendidas en donde el aula sea teórica y práctica a la vez, en el cual el salir a la calle sea grato, no ingrato, egoísta y desnaturalizado (La tranquilidad que reclama la sociedad va más allá de la detención de un narcotraficante conocido, es poder tener la posibilidad de recuperar los espacios públicos, que los hijos puedan salir sin el riesgo de su seguridad personal).

 Buscar la reconciliación social en una masa crítica propositiva con base en el entendimiento de las limitaciones y no en el deseo materialista del poseer que tanto sufrimiento está causando. Los buenos maestros que encabezaban las luchas justas dejaron sus puestos y llegaron los comodines, los agachones, los que les vale, los que se protegen ellos sin importar el futuro de las nuevas generaciones, los que están de acuerdo en todo con el gobierno sin importar los alumnos y la sociedad.

Parieron en sus acciones las injusticias, dejaron de protestar y es una costumbre que desgraciadamente dejo de existir, que hemos ido perdiendo debido a la indiferencia y el individualismo que corroe en nuestra sociedad. Cualquier grupo que se rebela por una causa justa y honesta es digno de admirar, pues nos enseña a no bajar la cabeza ante los más poderosos ni a aceptar sus dictámenes (Dignidad). Y si cosecha frutos, el aprendizaje es doble, porque constatamos que el esfuerzo, por más doloroso que sea, merece la pena.

Viene la ley de calidad del maestro y esto no es más que una postura elitista que aspira a la privatización del sistema de la educación pública a largo plazo. ¿Cuántas familias pueden pagar colegiaturas, cuánto cuesta la educación privada, quien se puede dar este lujo? El precepto de que la calidad de un profesional se mida de acuerdo al rendimiento individual de otra persona es descabellado, e injurioso. Especialmente en el área de la docencia infantil, donde tantas variables externas al aula influyen en la madurez, los valores y la seguridad de un menor.

Creo que es el momento de enseñar a nuestros hijos a seguir luchando hasta el final cuando creen en algo. Las políticas actuales están poniendo en serio riesgo el sistema educativo y estamos perdiendo la oportunidad del cambio. La reforma seguirá proponiéndose hasta que pegue. La vida es así, ninguna victoria es permanente “Es efímera”. Lo que sí queda para siempre es el recuerdo de ese triunfo, que sirve de inspiración para levantar la cabeza de nuevo.

 Y lo más importante: es una lección para toda la vida. Los modelos educativos continúan en proceso y los experimentos que hasta hoy se han llevado a cabo no terminan por dar resultados favorables “Dos mil errores a la Thomas Alva Edison, para encender la bombilla, que presentó el 21 de octubre de 1878” Cabe recordar que el alemán, Heinrich Goebel ya había registrado su propia bombilla incandescente en 1855, mucho antes que Thomas A. Edison. Muchas escuelas del país necesitan mejoras notables, es algo que nadie se cuestiona y que los diferentes medios de comunicación lo claman a diario sin una respuesta por parte del gobierno.

Sin embargo, respecto a cómo llevar los cambios a cabo, para que la educación sea exitosa no hay precedentes. Eso podría significar, entre otras cosas, que los millones de recursos económicos dedicados a la misma o a su mejoría, podrían ser un dinero “Mal invertido”. Lo menos traumático seria perfilar la educación en una transformación con un plan para mejorar la efectividad de la planta docente y el más traumático sería el de obligar a los estudiantes de bajo perfil académico a una nueva organización en sus aulas de estudio y en estos cambios exigen los cambios en directores que se encuentran desde hace muchos años en etapa de jubilación obligada por la edad, así como la plantilla de maestros que prácticamente el 50% se encuentra en esta edad. ¿Por qué, no los jubilan?

Ahorrarse su sueldo, lo cual es un ahorro mal entendido. El modelo educativo actual presenta múltiples fallas en cuanto a resultados positivos y deja mucho que desear en cuanto a estadísticas internacionales ¡Pisa!

Ustedes saben que se ha encontrado en estudios recientes que en el conocimiento y la cultura no sólo hay esfuerzo sino también placer. Dicen que la gente que trota haciendo ejercicio, llega un punto en el que entra en una especie de éxtasis donde ya no existe el cansancio y sólo le queda el placer. Creo que con el conocimiento y la cultura pasa lo mismo ¡Se necesita padres y maestros que sientan placer en ser lo que son! Llega un punto donde estudiar, o investigar, o aprender, ya no es un esfuerzo y es puro disfrute. ¡Qué bueno sería que estos manjares estuvieran a disposición de mucha gente!

Qué bueno sería, si en la canasta de la calidad de la vida que el presente puede ofrecer a su gente, hubiera una buena cantidad de consumos intelectuales. No porque sea refinado sino porque es placentero. Porque se disfruta, con la misma intensidad con la que se puede disfrutar un plato de ostiones. ¡No hay una lista obligatoria de las cosas que nos hacen felices!

Algunos pueden pensar que el mundo ideal es un lugar repleto de almacenes para comprar y gastar lo que se necesita para otras cosas más prioritarias. En ese mundo la gente es feliz porque todos pueden salir llenos de bolsas de ropa nueva y de cajas de electrodomésticos para sus hijos. No tengo nada contra esa visión, sólo digo que no es la única posibilidad. Digo que también podemos pensar en una sociedad donde la gente elige arreglar las cosas en lugar de tirarlas, elige un auto chico en lugar de un auto grande, elige la sabana en lugar del aire acondicionado, elije atender una plática con sus hijos en vez de un regalo.

Despilfarrar no es lo que hacen las sociedades más maduras.  Es la elección de los caprichosos, volubles y fantasiosos y los vanos frívolos. Así que amigos padres de familia, vayan y contagien el placer por el conocimiento a sus hijos, sin esperar a que los profesores lo hagan por ustedes.

Y amigos, el puente entre este hoy y ese mañana que queremos tiene un nombre y se llama educación. Y mire que es un puente largo y difícil de cruzar. Porque una cosa es la retórica de la educación y otra cosa es que nos decidamos a hacer los sacrificios que implica lanzar un gran esfuerzo educativo y sostenerlo en el tiempo. Las inversiones en educación son de rendimiento lento, no le lucen a ningún gobierno es por eso que las dejan de lado.

La educación de calidad y excelencia, moviliza resistencias y obligan a postergar otras demandas, ante el grito desaforado de aquellos que viven dentro del confort y no desean ningún movimiento que cambie “Hacer como que hacemos para seguir iguales” ¡Gato pardismo! Pero hay que hacerlo. Se lo debemos a nuestros hijos y nietos. Y hay que hacerlo ahora, cuando todavía está fresco el milagro tecnológico de Internet y se abren oportunidades nunca vistas de acceso al conocimiento.

Yo me crie con la radio de bulbos, vi nacer la televisión, después la televisión en colores, detrás las transmisiones por satélite. En seguida resultó que en mi televisor aparecían cuarenta canales, incluidos los que trasmitían en directo desde Estados Unidos, España he Argentina. A continuación, los celulares y más tarde la computadora, que al principio sólo servía para procesar números en las grandes empresas. Cada una de esas veces, me quedé con la boca abierta, cuando observaba el tiempo que utilizaba para procesar los datos (Le llamaban Alma y costaba 10 millones de dólares).

Pero ahora con Internet se me agotó la capacidad de sorpresa. Me siento como aquellos humanos que vieron el fuego por primera vez. O como los que vieron los barcos de Cristóbal Colon por primera vez. Uno siente que le tocó en suerte vivir un hito en la historia. Se están abriendo las puertas de todas las bibliotecas y de todos los museos; y van a estar a disposición, todas las revistas científicas y todos los libros del mundo. Probablemente todas las películas y todas las músicas del mundo a nuestro alcance en unos segundos ¡Mayor dicha, no creo exista! Es abrumadora la información a la que podemos tener acceso en segundos.

Por eso necesitamos que todos los ciudadanos y sobre todo los niños sepan nadar en este torrente, pero antes los profesores tienen esa obligación. Hay que subirse a esa corriente y navegar en ella como pez en el agua, sin pretender ser Salmón para ir contra corriente a desfogar los huevos. Lo conseguiremos si está sólida esa matriz intelectual de la que hablábamos antes. Si nuestros niños saben razonar en orden y saben hacerse las preguntas que valen la pena. Es volver la vista atrás y recordar el mensaje en la leyenda del Ave Fénix donde relata la historia de un ave capaz de renacer de sus propias cenizas. Es un símbolo universal de la muerte generada por el fuego, la resurrección, la inmortalidad y el sol. También representa la delicadeza ya que vive solo del rocío sin lastimar a ninguna criatura viviente.

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