CASTIGO ESCOLAR
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado
y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
Las madres sobreprotegen
a sus hijos y es por eso que en lo personal considero que me parece más desgraciado
aquel, que nunca tuvo la oportunidad de enfrentar la adversidad, porque nunca
ha podido experimentar esta sensación, es vergonzante luchar con una persona
que ya está resignada a ser vencida tan solo porque su madre nunca le permitió
la libertad de elegir y creó un ser dependiente.
Se vence sin gloria al
que de antemano esta derrotado. Veamos
el ejemplo de Jesús: de fidelidad y paciencia – le traspasaron los clavos,
reclino su cuerpo fatigado, abrió sus ojos para mantener a la humanidad en vigilia
perpetua – cuanto mayor fue su tormento, mayor fue su gloria, cuanto es más de
admirar en esto y comparar a las mamás actuales que tratan de castrar la
virilidad de sus hijos en vasos de oro y quisieran que pasaran la vida feliz,
sin ninguna mordedura.
Esto es ignorar la otra
mitad de los humanos – No tienen ocasión de probar la virtud – tienen la corona
del hogar, pero no tienen la victoria de la vida – pasan la niñez sin
adversarios, nadie sabrá cuál es su fuerza no contaran con experiencia – nunca
sabrán, como son, ni lo que son o de que están hechos porque solo probándose es
como se sabe.
La virtud no es para
oscurecerla, sino para que brille – El tiempo de niñez de estos niños, se está
perdiendo – los soldados se glorían de sus heridas y alegres enseñan cuando
regresan ilesos del combate – se admira más al que regresa herido ¿cómo pueden
saber el ánimo y fortaleza que puedan soportar en la pobreza, si viven en la
abundancia, en la comida puesta, y crecen entre aplausos por sus inmoralidades
– si les sigue la sobreprotección de madre y la fácil inclinación a sus
caprichos.
En verdad había que
llamarles pobres, a estos niños que crecen aletargados por una falsa felicidad
– por una crueldad que los abruma bajo el yugo de no dejarlos sufrir – una
pequeña herida dobla al bisoño con rostro de árbol frondoso y llora ante una
pequeña herida porque sabe, que tres gotas de sangre son suficientes para
vencerlo. - a los hijos hay que amarlos, pero endurecerlos, hay que
ejercitarlos – Dios aflige a los mejores con enfermedades, duelos y otras
desgracias.
En las cosas de mayor
peligro, sobresalen los más fuertes – los generales envían a las emboscadas a
los mejores, cosa que no hace con los débiles porque lloran, son tímidos y
cobardes – las mamás se encargan de tener a sus niños en la perpetua embriaguez
que ablanda el carácter. Entre más los consienten más les trastornan el
cerebro, les despiertan vanas fantasías, no distinguen entre lo falso y lo
verdadero y terminan en los inmoderados placeres – acaso ¿usted cree? que los
papas odian a su hijo cuando lo azotan y ellos mismos les exigen fortaleza –
que no lloren, que se aguanten como los hombres – nunca es suave la prueba de
la virtud – no es crueldad, sino combate a las malas costumbres – entre más se
corrija, más fuerte será para el combate de la vida.
El mundo está regido por
la providencia – las cosas que mueven el azar con frecuencia se perturban y con
facilidad chocan – pero impera la ley eterna las cosas que pasan, no son por
casualidad, sino que dependen unas de otras – de pequeñas semillas nacen
grandes y frondosos árboles – las lluvias, los rayos, los fuegos de los
volcanes, los temblores del suelo- aunque sean repentinos y pensemos que nacen
sin razón o causa y nos parecen milagros como las aguas calientes que brotan de
la tierra o las islas del vasto mar.
Pensamos que el espíritu
de la naturaleza recobra lo robado por las personas, y ellas no dudan de la
providencia – más bien se quejan de ella y piden que no, los dañe Dios,
olvidando que es una parte de todo. El
ser humano que es bueno trata de encontrar familiaridad con los actos de Dios y
sustenta que es a semejanza del mismo, es su discípulo, su imitador y parte de
su progenie – lo mira como un padre exigente, magnifico, lleno de virtudes,
quien educa con dureza – así los hace subir en la escalera de la vida por las
asperezas, el sudor y exige retirarse de los placeres – nos somete a la
disciplina más severa – nos endurece para prepararnos – nos hace comprender que
las intensas lluvias y los inmensos ríos no logran cambiar el sabor de mar – es
decir no trastorna el ánimo de la persona porque es fuerte – no deja que no las
sienta, sino que las vence y además se levanta sereno y apacible contra las
cosas que lo atacan.
Todas las adversidades
son ejercicios para lograr ser honestos, estar ansiosos de cumplir con un
trabajo justo, prontos a cumplir con el deber, aún ante el peligro – nos exige
prepararnos para el combate – cuando no hay oposición en las cosas de la vida,
la virtud, se marchito es por ello, que el sufrimiento son pruebas para madurar
– entonces, no hay que temer a los problemas duros y difíciles, ni quejarse –
lo malo hay que convertirlo en bien lo; que importa no es lo, que te suceda,
sino como lo enfrentes.
Los papás – hacen que sus
hijos se levanten temprano, acudan a estudiar, no consienten que estén ociosos,
los hacen sudar, llorar – en cambio las madres quieren mantenerlos en su
regazo, bajo sus faldas, mantenerlos a la sombra, en aire acondicionado,
chiqueados y consentidos, que nunca estén tristes, que no estudien, ni lloren,
no dejan que se ejerciten por miedo a que se caigan y con esta actitud, hacen
niños gordos, flácidos que fácilmente desfallecen o se caen con su mismo peso.-
sus niños no deben tener contrariedades, - no permiten que se encallezcan para
la vida – se quieren morir, si su niño, se raspa una rodilla o tuvo una pelea
con otro niño. Las personas grandes son las que luchan con las calamidades.
Los fuertes, aunque les cierren las puertas,
buscan por donde salir, mientras los débiles, lloran en la oscuridad esperando
que su madre vaya a rescatarlos. El fuerte debe atender la salvación de los
demás, ocuparse de sus estudios hasta la última noche de su vida – las mamás,
les quitan el vigor para que muestren su entereza ante las pruebas difíciles –
y halaban la cobardía atemorizándolos con castigos – es tanto como la
embriaguez que mata el placer. Hay seres humanos que viven en perpetuo
invierno, con cielo triste, solos, sin fiestas, andan sobre hielo endurecido,
se alimentan de lo que logran cazar y no son desgraciados.
Viven sin abrigo sus
cuerpos y no es calamidad – El árbol más sólido y fuerte es aquel que el viento
azota con frecuencia y esta planta mejor sus raíces para defenderse, los
árboles frágiles crecen abrigados por las paredes de las casas. El más vil
entretiene su ocio en la calle o se oculta en la taberna – todas las cosas
transcurren conforme a una ley eterna – una causa, depende de otra – por eso la
vida hay que soportarla con entereza ya que las cosas no suceden al azar – para
que tu hijo resulte un hombre, cuyo nombre se pronuncie con respeto, es
necesario que no intervengas y le quites la autoridad a su padre – si quieres
que vaya hacia arriba y no hacia abajo deja que el padre participe en el
gobierno de su nave – sabemos que le acaecerán muchas cosas duras ásperas – que
aprenda a suavizarlas y allane caminos – recuerda madre que el fuego prueba al
oro, la desgracia a los hombres fuertes.
El más bajo y cobarde va por los caminos
seguros – la virtud va por los escabrosos – no lo rodees de bienes falsos y
engañes su alma vacía – no lo adornes con oro cuando aún, no se lo ha ganado,
no hagas de él un postizo resplandor – nadie vive tan pobre como nació – no lo
avergüences protegiéndolo de otro niño. ¿Cuál es pues, nuestro deber de padres?
acostumbrar a reprender a los hijos a veces con blandura, a veces con amenazas
y en ocasiones con azotes.
Ni castigo demasiado, ni castigo injusto. El
domador de caballos no atemoriza al caballo con frecuentes azotes porque se
hace asustadizo y rebelde, sino que lo halaga con suaves caricias. - Hasta las
bestias de carga se rebelan al yugo de los golpes. El humano acude al médico en
busca de sanar, lo mismo hay que hacer con los enfermos de ánimo “Darles
tratamiento” para que luche contra sus vicios, resista los reproches, recuerde
que ninguna gloria redunda en un castigo cruel. - Equilibrio entre la justicia
y la bondad, un padre cruel es aborrecido y detestado, de su infamia nace el
odio. He dicho.
No hay comentarios:
Publicar un comentario