COSTUMBRES ASIATICAS
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado
y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
Pies vendados. Las mujeres
chinas fueron sometidas a un doloroso ritual con un solo fin: ser más bellas.
La práctica de los “pies vendados” se realiza para impedir el crecimiento
normal del pie. Al ser sujetado fuertemente por vendas, los huesos del pie se
rompen y se deforman, llegando a medir entre 10 y 15 centímetros. El denominado
“pie de loto” era considerado la parte más erótica del cuerpo de la mujer. En
1911 el vendaje de pies fue prohibido, sin embargo, todavía se realiza en las regiones
más conservadoras.
Auto momificación.- Durante 900
años, los monjes budistas se sometían a un proceso de momificación en vida
lento y casi tortuoso. Primero, adoptaban una dieta con el fin de reducir
drásticamente la grasa de su cuerpo y evitar, así, la rápida descomposición de
su cuerpo. Luego ingerían un té que los ayudaba a deshidratarse. Finalmente,
construían bajo tierra un refugio a donde eran ingresados en posición de loto.
A medida que corrían los días, el monje rezaba y soplaba una campanilla para
alertar que aún seguía con vida. Cuando ya no sonaba, se confirmaba su deceso.
Unos 1000 días después, era desenterrado.
Cuello de Jirafa.- Las mujeres
de la tribu Karen en Tailandia, conocidas como las Kayan, mantienen en la
actualidad una antigua tradición, exclusiva para algunas. Aquellas que nacen
los miércoles de luna llena son privilegiadas, por lo tanto acceden al honor de
colocar anillas doradas en su cuello para alargarlo hasta alcanzar dimensiones
increíbles. Los collares se incorporan a medida que pasan los años y no pueden
quitárselos, ya que de hacerlo se desnucarían por la flacidez de los músculos.
Funeral.- En el Tíbet, al
fallecer, las personas no reciben sepultura, sino que sus cuerpos son cortados
en pequeños pedazos y colocados en la cima de una montaña. Así, quedan
expuestos a los fenómenos naturales y los animales, especialmente los rapaces.
Barbijo.- El barbijo es un
accesorio de moda en Japón con el que se busca ocultar las emociones o hacer
parecer más pequeña la cara. Parece que para los japoneses todo vale cuando de
estética se trata.
Sati.- (Hinduismo).- Es el
ritual por el cual una mujer recientemente viuda se arrojaba a la pira de
cremación donde ardían los restos de su marido. De acuerdo a la tradición, la
vida de una viuda carecía de sentido tras la partida de su esposo. Aunque la
práctica fue abolida, aquellas mujeres que perdieron a sus maridos continúan
siendo estigmatizadas por la sociedad. Por ejemplo, no se le está permitido
volver a contraer matrimonio.
Geishas.- Son profesionales del
entretenimiento masculino, para lo cual se preparan, algunas incluso desde
niñas. Deben poseer cualidades para las artes japonesas, la música, el baile y
la narración para llevar a cabo su oficio. Originalmente también existían
geishas hombres, pero en la actualidad esta profesión solo se reserva para
mujeres.
Descalzo.- Una costumbre
extendida en toda Asia es dejar el calzado afuera cuando se ingresa a un lugar.
Se cree que ingresar descalzo a una casa es señal de respeto por el anfitrión.
Okali.- Es un rito religioso
practicado por comunidades en el sur de India que consiste en lanzar desde 15
metros de altura a bebés de entre 3 meses y 2 años. La costumbre se hace
anualmente desde la terraza de un templo. Impulsada por sacerdotes, busca que
los niños tengan suerte, salud, prosperidad y fuerza en sus vidas. A no
asustarse por lo peligroso que suena este rito: en el piso aguardan al bebé sus
padres, familiares y amigos con una sábana gigante para amortiguar la caída.
Llorar.- Cuando se casan. Las lágrimas aparecen entre los novios y los
familiares al momento de la celebración. Pero en la tribu Tujia, ubicada en el
centro de China, las novias deben empezar a llorar un mes antes de la boda.
Esta extraña costumbre sostiene que 30 días antes del concretarse el casamiento
las mujer debe llorar intensamente por lo menos durante una hora al día. Días
antes del enlace, se le unen la madre, las abuelas y las tías.
Dote.- En la India, entre las
castas más pobres temen por el nacimiento de una niña en la familia. Cuando la
niña cumple la mayoría de edad, debe casarse con un hombre, generalmente
elegido por sus familias. Al momento de concretarse el matrimonio los padres
deben obsequiar a los familiares del novio una dote, es decir, una importante
suma de dinero para la cual ahorran durante toda su vida. A su vez, la familia
política de la flamante novia no la aceptará hasta que dé a luz un hijo varón.
Ruido al comer.- En Japón se
considera como un gesto de respeto. Los japoneses suelen hacer ruido al comer,
incluso mucho ruido, ya que está considerada una señal de educación. De esa
manera transmiten su placer por la comida que están ingiriendo buscando así
agradecer y congratular a quien cocinó el plato.
Chicle.- En Singapur es ilegal
masticar chicle, al punto que está prohibida su importación, excepto si son con
fines medicinales. La tolerancia al chicle también es baja en Tailandia. Si
bien no está prohibido su consumo, allí está penada tirarlo en la vereda. Si lo
haces, puedes terminar en la cárcel.
4.24.-
Anécdota.- Albert Einstein.- (Ulm, Alemania, 1879 - Princeton, EE.UU., 1955) a
pesar de que comenzó a hablar a la edad de tres años, cuando alcanzó poco más
de veinte años, ya había logrado ser conocido por su teoría de la relatividad,
era, con frecuencia, requerido por diversas universidades para dictar
conferencias. Quienes se han ocupado de su biografía afirman que no le agradaba
conducir automóviles, a pesar de que los vehículos siempre le resultaron muy
cómodos para desplazarse. En ese sentido se vio obligado, entonces, a contratar
a una persona para que le oficiara de chofer.
Después de varias oportunidades en que
viajaron juntos. Einstein le comentó un día al chofer lo monótono que le
resultaba repetir lo mismo una y otra vez en cada conferencia. "Si quiere,
-le dijo el chofer- lo puedo sustituir a usted por una noche. He oído sus
conceptos tantas veces que los podría recitar palabra por palabra...."
Einstein aceptó el desafío y antes de arribar al siguiente lugar,
intercambiaron sus vestimentas y el científico se sentó al volante del
vehículo. Llegaron al lugar previsto, donde se celebraría la conferencia y como
ninguno de los académicos presentes conocía a Einstein, nadie se percató del
engaño: El chofer expuso la misma conferencia que había escuchado en tantas
ocasiones a "su maestro".
Al
final de la exposición, un destacado profesor de la audiencia le hizo una
pregunta. El chofer no tenía ni idea de la respuesta, sin embargo en un golpe
de inspiración le contestó: "Me extraña, profesor, la pregunta que usted
me hace. Es tan sencilla que dejaré que mi chofer, que se encuentra sentado al
fondo de la sala, se la responda".
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