domingo, 21 de abril de 2024

 FUTUROS LIDERES ESTUDIANTILES

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

A través de los siglos, América Latina ha visto a líderes surgir como héroes y villanos en defensa de la autonomía de sus respectivos países, con su desaprobación a la autoridad de la corona española, al mismo tiempo que trataban de dar forma a sus países con sus propias creencias personales, las experiencias e ideologías que surgieron de su educación, o admiración a otros líderes en países vecinos.

Subsecuentemente, muchos han sido plagados, enmarcados, o moldeados con el socialismo, comunismo, populismo, y todo tipo de otro movimiento extremo, liberal, conservador e intermedio en cualquier otro lugar que siga afectando a los países latinoamericanos. Una de las cosas que más me llama la atención es que en México la mayoría de quienes nos dirigen son licenciados en derecho.

En México los presidentes son abogados, que en casi todos los casos hablan bonito. El presidente de Estados Unidos es un abogado graduado en Harvard, quien recientemente fue reelecto tras derrotar a Mitt Romney, otro abogado graduado en Harvard. El ex presidente mexicano Felipe Calderón es abogado, el nuevo Enrique Peña Nieto igual. España también está gobernada por un abogado que reemplazó a otro abogado.

En Sudamérica, aunque hay un número creciente de economistas, militares retirados y ex guerrilleros en la presidencia, la mayoría de los palacios presidenciales han sido habitados desde hace mucho tiempo por abogados. Y si, echamos un ojo a las secretarias de estado o a los gobernadores, presidentes municipales, regidores encontramos que son abogados ¿Por qué es interesante todo esto?

No se trata de que los abogados sean mejores gobernantes (no siempre lo son) ni de incurrir en generalizaciones - como que los abogados no solucionan problemas, mientras que viven de los problemas. Para ser considerado en las listas para puestos políticos o administrativos se refleja el hecho que los abogados son los más populares.

Esto es importante porque reza el dicho de zapatero a tu zapato y en materia de economía estamos viviendo en una economía global basada en el conocimiento, en la que las patentes de nuevas invenciones -producidas en general por ingenieros, científicos y técnicos y estas son las que generan a las naciones mucha más riqueza que las materias primas. En los países desarrollados los ingenieros y científicos que desarrollan nuevos productos están en mayor demanda que nunca sin embargo en México lo único que se ocupa es ser abogado.

 Nuestras Universidades producen demasiados abogados y psicólogos y dejaron fuera a Médicos, Ingenieros, la gama de ciencias duras.

 Si, usted analiza la matrícula de una Universidad se dará cuenta que son miles los que estudian odontología, leyes, administración de empresas y pocos, muy pocos ingenieros, médicos, arquitectos, lo que equivale a producir psicólogos para que atiendan los problemas que generan los abogados. La crisis de la educación no es patrimonio exclusivo de México, sino que se inscribe en un proceso de proporciones mundiales.

Numerosos países se enfrentan a las dificultades de un sistema que demostró ser efectivo bajo el modelo elitista de principios del siglo pasado, pero que en la actualidad se ve desbordado por una población escolarizada de mayores proporciones y proveniente de contextos socioculturales diversos, por una desvalorización del estudio como garantía de ascenso social y por un cambio cualitativo en el acercamiento al conocimiento.

El modelo de aprendizaje basado en la memorización y el academicismo pierde vigencia ante una sociedad heterogénea y fragmentada. Acaso la principal particularidad sea la capacidad de estos modelos de integrar a la mayor cantidad de alumnos de forma exitosa, lo que implica, sobre todo, una equidad educativa en términos socio económicos. Es decir, la capacidad del sistema por reducir la brecha entre los resultados de los alumnos provenientes de contextos más y menos favorecidos.

En países como Finlandia, Canadá o Japón esta diferencia, por ejemplo, es muy pequeña, mientras que una de las graves fallas mexicanas se presenta en esta desigualdad. Las pruebas PISA demuestran, además, que, por lo general, los resultados entre las tres áreas evaluadas tienden a ser equilibrados; aquellos países cuyos alumnos han logrado muy buenos desempeños en lectura, lo han hecho también en ciencias y matemática, y viceversa. Esto no quiere decir, sin embargo, que los sistemas educativos exitosos sean todos iguales. Así, por ejemplo, mientras en los modelos asiáticos (China, Corea, Japón, Singapur) los logros están unidos a una cultura competitiva y meritocracia, el sistema comprensivo finlandés, en cambio, centra sus métodos en desarrollar las posibilidades de aprendizaje de todos los alumnos, sin excepción.

Pero si hay algo en que coinciden todos los modelos educativos exitosos es en su preocupación por la calidad y el perfeccionamiento docente, que tiene como correlato la consideración social de los maestros y profesores y una compensación salarial competitiva. Los problemas tienen nombre y apellido: 16,5% de los alumnos de primera repiten, pero los pasan al siguiente grado para ahorrarse profesor. 34% de los menores de entre 15 y 19 años desertan del sistema educativo. Una de cada seis horas de clase en secundaria y una de cada cuatro en el bachillerato, no se dan.

En materia educativa, México vive un izquierdismo, inoperante, desgastante, son el problema de fondo, siempre están en las calles sin clases “CNTE” Nunca inician clases, siempre cobran sueldos. Hay una actitud contraria al desarrollo del país. Para estos maestros todo es negro, nada sirve, Cuba es el bueno, pero lo nacional nada sirve, ese es el verdadero problema de la educación en México, es el fondo que tiene la enseñanza y no lo otro. Este tipo de “izquierdismo” le hace bien a la derecha. “En el fondo termina jugando para la derecha (...) porque siempre fue así en la historia de la humanidad”

Es lo mismo que pasó en la Alemania que le abrió el paso al hitlerismo y en la guerra española, el izquierdismo como forma infantil, llevando la cosa casi al nihilismo crítico permanente y tratando de evitar toda obra de construcción y solución. El país necesita una “revisión a fondo de todos los procedimientos del Estado” porque hay “situaciones de lentitud burocrática que terminan perjudicando a todo el país” y que en algunos casos se acercan a la “inoperancia”. Esto no es culpa de la enseñanza, es una consecuencia que se refleja en la enseñanza, es un mal general del Estado.

Por eso es entendible el malestar que muestran miles de padres de familia con algunos docentes, al percatarse de que hay tendencias de estancamiento que se pueden rastrear en los últimos 40 años. El sistema educativo filtraba para que una elite culminara la Enseñanza Media y luego continuara estudiando y trabajando. Hoy, la sociedad del siglo XXI requiere que todos los jóvenes culminen la Enseñanza Media.

Tenemos que comprender que el mal de fondo está en las calles con los que protestan por todo y por nada y no se presentan a dar clases, pero como buenos empleados cobran puntualmente su sueldo. Lo malo de esto es que lo que es noticia con los excelentes maestros, se exaltan a los que andan mal y la noticia principal es lo malo. Tenemos problemas con toda esta gente que no trabaja y se la vive en la calle molestando a los demás, son situaciones y los tenemos que aceptar y resolver. Tenemos que construir las decisiones. Esto no tiene vuelta, la situación en la educación es “un lío de carácter político”.

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