CUANDO EL PROFESOR SE EQUIVOCA “CASTIGA”
LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad
Nacional Autónoma de México.
Los humanos tendemos a cometer errores. Una cosa es entender
que te equivocaste y otra admitirlo. Este es un gran problema. Los niños, por
supuesto, no saben cómo, pero los adultos ¡No! para un adulto es un gran
problema, especialmente para los profesores, poder admitir sus errores ante un
niño es muy difícil al lastimar su ego. Sin embargo, debería admitirlo para que
el niño vea que un profesor también se equivoca, y que todos pueden cometer
errores. Un ejemplo es en una respuesta que corresponde a conocimientos.
Para que no surjan cuestiones controvertidas, el profesor
debe solucionarlas dando una clara explicación demostrando su punto de vista.
La sociedad, los padres, se quejan de la calidad de la educación, incluso hacen
énfasis en la calidad de los profesores ¿Cuál es la postura? “Si hay un buen profesor,
habrá una buena escuela” Es cierto que no todo el mundo comprende de inmediato
la diferencia entre un buen profesor y uno malo. Lleva tiempo el comprenderlo.
Un buen profesor instruye, y el malo obliga.
El bueno llama a los padres a la escuela en juntas de padres
de familia, y el malo a cada rato los llama para quejarse, echar culpas por
cualquier pequeñez. Mientras uno es calmado, metódico, el otro exige diciendo
“Hazlo como yo te digo, y punto” No todos los profesores se preocupan por
mejorarse, y se debe a que no valoran la importancia que representan en la vida
de esos niños que atiende. Me preguntaba en qué se diferencia un profesor de
otras personas. Reflexionar sobre esto es importante para la conciencia del
profesor.
Los padres y profesores se quejan de la infraestructura de la
escuela, y aquí todo depende del gobernante del estado. Para un gobernante en
turno, todo está bien, y manada llenar carpetas de necesidades para guardarlas,
o irlas atendiendo en lo mínimo. Por eso creo que aquí la posición de los
líderes sindicales y el gobernante es extremadamente importante. No se trata de
aumentar las cargas laborales, sino de priorizar actividades significativas.
Durante más de 40 años he escuchado que las cargas burocráticas no les dan
descanso a los profesores, y que los grupos cada vez son más numerosos.
Creo que, con el uso
de la tecnología, una lat. top a la mano, un plan de trabajo y un diario
electrónico, no necesitan ningún otro informe las supervisiones escolares. El
hecho es que se debe ir eliminando tanta información. A veces pienso que
exigiendo tanto informe las supervisiones escolares justifican su derecho a
existir en el organigrama para demostrar que se mantienen ocupados, y por eso
exigen informes.
El hecho de que el profesor informe cuántos alumnos tiene con
retrasos académicos, y el darles notas de acreditación para el siguiente grado
reducirá el número de alumnos acumulados y con ello se reduce la inversión en
nuevos puestos de trabajo he infraestructura escolar “Todos acreditan, nadie
reprueba”. En la actualidad estudiar para profesor es una de las carreras más
populares para las mujeres, y al egresar competieran por una plaza laboral,
pero a la vez, deberíamos preguntarnos ¿Qué cualidades debería tener esta
persona en primer lugar para ser admitida?
En cuanto a la demanda de la profesión seguirá creciendo, no
disminuirá, sino que siempre aumentará por una razón muy importante: no importa
cuáles sean las crisis y situaciones, las personas seguirán queriéndose y el
amor produce hijos. Una familia normal entiende perfectamente que la inversión
más fiable es invertir en sus hijos. No me refiero sólo al dinero, me refiero a
atención, amor, salud, etc. La profesión de profesor es eterna, siempre estará
en demanda. Una persona que estudia para profesor debe contar con la cualidad
de siempre en su dinámica sea positiva, ayudar, ser amigable, que vean al niño
en ellos mismos.
Durante los últimos 40 años, el título de profesor en la
sociedad se valoró como fracaso social y económico, por el salario bajo
contrariamente a las promesas que cada seis años les hacia un futuro gobernante.
La escuela ha transitado por una serie de problemas. Muchos de aquellos
normalistas y de universidades pedagógicas abandonaron la profesión para
dedicarse a otras actividades que les resultaran lucrativas (No relacionadas
con la educación), sobre todo profesores de secundaria y bachillerato. 40 años
despues, volteo hacia atrás y observo
que ya hay escuelas exitosas, pero que otras continúan sufriendo sin poder
satisfacer sus necesidades ante la falta de recursos materiales (En las
ciudades siempre hay escuelas en proceso de construcción)
El eterno deseo de ahorrar en sueldos obliga a las escuelas
secundarias y bachilleratos en aumentar el número de alumnos por aula, ampliar
los turnos a cuatro (Matutino, vespertino, nocturno, sabatino) Los funcionarios
reportan una cobertura del 100 por ciento. Pero la calidad del conocimiento
sufre mucho. Es imposible trabajar en condiciones de aulas superpobladas, falta
de libros de texto y medios técnicos para impartir las lecciones. La
increíblemente alta intensidad del trabajo obligó a miles de profesores a
despedirse de su trabajo en la escuela. Cuando estás de servicio desde la
mañana hasta la noche y luego te vas a casa. Pero no para descansar, sino para
prepararse para las lecciones.
Todo indica que para ser profesor de secundaria y
bachillerato no solo debes estudiar la profesión sino estar preparado en todas
las profesiones. Un profesor es, ante todo, un ser humano. Como todo el mundo,
se cansa. Él tiene una familia. Sus hijos también quieren ver a papá o a mamá
no sólo los fines de semana. Después de todo, es imposible estar preparado para
todo. El destino de un profesor no es envidiable, he visto durante muchos años
que debido a su inexperiencia o falta de carácter, fueron sometidos a castigos
inmerecidos por parte de la dirección de la escuela, de los padres y los
alumnos.
Incluyendo la responsabilidad de una gran cantidad de trabajo
extraescolar inútil, que por supuesto no es pagado por el Estado. Los jóvenes
profesores a menudo sufren porque colegas más experimentados los presionan con
su autoridad, no quieren compartir su experiencia y hacen caso omiso de los
problemas de otras personas. Más de una vez yo mismo tuve que ser víctima del
acoso de padres descontentos. Bueno, los niños modernos son el dolor de todo
maestro. Hasta donde yo sé, no sólo los profesores sufren bajo este sistema
educativo escolar.
A menudo aparecen en línea historias y vídeos en los que los niños
se convierten en víctimas de los profesores. Los escolares sufren violencia por
parte de sus padres, compañeros de clase y, lamentablemente, una parte por los
profesores. Tienen prejuicios no sólo hacia los infractores de la disciplina.
Algunos de mis colegas equipararon a los niños de familias socialmente
desfavorecidas con los desfavorecidos. Y de todas las formas posibles,
voluntaria o involuntariamente, fueron insultados.
Hay conflictos relacionados con la intolerancia por motivos
étnicos, incluso hay agresión. Recuerdo que, en cierta ocasión, un joven de
secundaria se quedaba escondido en la escuela en espera que la persona que
hacia el aseo terminara un salón para en secreto meterse y ensuciarlo. Todo
porque había tenido un disgusto con el hijo de la señora que ahí estudiaba.
Cuando se descubrió el asunto el director no hizo nada, muy por contario salió
en defensa del joven que manchaba el piso y amenazo a la señora de reportarla
para que la cambiaran de escuela.
En otra aula ocurrió un incidente donde uno de los jóvenes
golpeo a otro contra el pizarrón rompiéndole los labios. Este escándalo lo
escondió el director. En aquellos años comencé a sentirme prisionero, la fatiga
se me iba acumulando, y estaba a punto de terminar mi amor por los niños y
jóvenes, pero decidí darle una segunda oportunidad al maestro que vive dentro
de mi ¡Y no me arrepiento!
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