lunes, 29 de abril de 2024

 


OCUPARSE DE LOS QUE SUCEDE EN LA ESCUELA

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
Hace algunas semanas tuve una conversación con un grupo de maestros acerca del desempeño académico de estudiantes en las escuelas de nivel bachillerato.
A los docentes les preocupa que el rendimiento de estos estudiantes recaiga principalmente en sus hombros, como únicos responsables. Sienten que no se considera a los padres responsables de ayudar a la escuela en la educación de sus hijos. Por ejemplo, si los estudiantes no están en la escuela todos los días, ¿cómo puede el docente enseñarles? ¿Por qué algunos estudiantes siempre llegan tarde a la escuela y pierden tiempo de instrucción?
Los docentes parecen quejarse de la falta de participación de los padres en las escuelas y su papel en el éxito académico de sus hijos, los consideran repartidores de culpas. Asumimos que los padres tienen las habilidades necesarias y que comprenden su papel en la educación de sus hijos, pero la realidad es que algunos no han tenido la capacitación o la experiencia necesarias para desempeñar un papel en la educación y no encuentran ¿Qué hacer? cuando la situación se sale de control.
Algunos creen que su función se limita a enviar a su hijo a la escuela, darles unas cuantas monedas para que gasten y asunto concluido. Otros, confían mucho en el sistema educativo y envían a sus hijos a la escuela con la expectativa de que ésta se ocupará de todo y los ara ciudadanos de provecho apegados a las buenas costumbres.
En cierta manera el sistema educativo y los directores en particular ha permitido que algunos padres no participen y supone que ellos no están interesados en el ambiente educativo, y su expectativa es que al finalizar el ciclo escolar regresen con una boleta que los acredite en forma suficiente y hacerlo sentir que ha cumplido. Por lo tanto, no existe un esfuerzo para capacitar a los padres a tener un papel más importante en la enseñanza.
Algunas escuelas realizan una capacitación mínima para una pequeña cantidad de padres, lo cual no deja de ser simbólica y parte del discurso institucional. Sin embargo, las escuelas públicas saben que los progenitores forman parte de la ecuación del éxito académico de los estudiantes. Creo que las escuelas públicas necesitan ayudar a los padres a desarrollar estructuras básicas en el hogar para conseguir el éxito escolar. Sin esto, los estudiantes seguirán teniendo un rendimiento académico bajo y una gran cantidad de ellos abandonará la escuela.
A continuaciones algunas estrategias que las escuelas pueden ayudar a que los padres apliquen con sus hijos: Enviar a sus hijos a la escuela todos los días y con puntualidad. Verificar regularmente con la escuela su asistencia diaria y puntualidad. Controlar que estén en el hogar a una hora razonable y que hagan las tareas asignadas en un horario establecido todos los días. Establecer horas de sueño sistemáticas para que puedan estar atentos y concentrados en clase. Controlar el tipo de amigos con los que andan fuera del hogar y que afectan el ambiente escolar.
Controlar que ingresen a la escuela con una actitud positiva y de colaboración con los materiales escolares necesarios para poder participar activamente en el aula. Mantener una relación de comunicación con el/los docentes para controlar el progreso académico.
Asistir a todas las reuniones de padres de la escuela para mantenerse informados sobre las oportunidades académicas que ofrece la escuela es decir no quitar el dedo del renglón y llevar presente siempre que al ojo del amo engorda el caballo. Ahora bien, también existe un análisis sobre los motivos que orillan a los profesores abandonar su profesión y esto se da principalmente en profesores de educación privada o en la pública cuando estos no cuentan con ningún aliciente de seguridad laboral.
En un artículo recientemente publicado por “Los Ángeles Times”, se habla de los motivos por los cuales los docentes abandonan sus cargos en las escuelas. ¿Qué es lo que ocurre para que después de haber decidido seguir esta profesión y de tener la energía necesaria para marcar una diferencia en la vida de los estudiantes rápidamente pierdan la motivación, y abandonen la escuela? Según el estudio de Ken Futernick, que dirige estudios sobre escuelas desde kindergarten hasta el duodécimo grado en el Centro de Docentes de Calidad de la Universidad del Estado de California en Sacramento.
Uno de cada cinco docentes en este estado abandona la profesión en cuatro años o menos. El estudio se basó en una encuesta realizada a dos mil docentes de California. Este abandono tiene un impacto directo en el aprendizaje de los estudiantes, especialmente en las escuelas con alumnos de minorías étnicas. En las escuelas con bajo nivel socioeconómico siempre hay vacantes para docentes y en la frontera con México se promocionan vacantes para profesores mexicanos en EU. En las escuelas con bajo desempeño académico, hay una cantidad limitada de docentes calificados y en muchos casos trabajan fuera del área sobre la que recibieron la capacitación, lo que también afecta el aprendizaje de los alumnos.
El estudio señaló que algunos de los motivos por los cuales los docentes abandonan su profesión son: interrupciones en el aula, disciplina de los alumnos, aumento en las exigencias, material insuficiente, hacinamiento, reuniones innecesarias, falta de apoyo, etc. La falta de un buen salario no se ubicó entre los primeros lugares de la lista de motivos para abandonar la profesión, aunque esta causal si es relevante en tierra mexicana. Al parecer, cuando los docentes están contentos con las condiciones de su trabajo, la compensación salarial no es el tema principal de su cargo en la escuela.
Mi Opinión Personal: He estado a cargo de cursos de educación para docentes, he supervisado sus prácticas, he asesorado tesis de maestrías y considero que muchos no comprenden cabalmente lo que se necesita para ser un maestro eficaz, especialmente en las escuelas que plantean serios desafíos y son desgastantes, sobre todo cuando cuentan con maestros flojos, conflictivos y protegidos por el sindicato.
En mi opinión, muchos programas de educación para docentes no dedican tiempo suficiente a ayudarlos a lidiar con los estudiantes desmotivados que no sienten entusiasmo por aprender, además de ayudarlos a tener una mayor sensibilidad cultural ante las necesidades de los alumnos. Por lo tanto, en las escuelas con bajo desempeño académico, la rotación de docentes se sitúa entre el 10% y el 20% anual, lo que impacta en la enseñanza ya que son maestros que supuestamente los tienen haciendo méritos sindicales “Cubriendo el espacio de otro que está en comisión”.
La escuela no es el espacio para demostrar quién gobierna ¿Maestro, padre de familia, estudiante? "Mientras que consideremos estas escuelas como zonas de combate sindical, nunca resolveremos el problema de la retención de los alumnos y nunca cerraremos la brecha en el desempeño entre los estudiantes de bajos recursos y los de zonas favorecidas"
He compartido con muchos colegas que cualquiera puede ser docente, con lo que quiero decir que un aspirante a serlo puede aprobar todos los cursos educativos y pruebas de acreditación necesarias; sin embargo, no todo el mundo puede ser un educador, ni contar con los elementos necesarios y el currículo oculto que esto demanda, sobre todo que le nazca ser y no que lo vea como la única fuente de empleo.
El desafío para un docente eficaz es ser capaz de educar a todos los estudiantes, más allá de las circunstancias específicas del alumno y no estar peleando el número de horas sin contar con el perfil obligatorio.
Como sabemos, necesitamos maestros que tengan mucha confianza en los estudiantes y les planteen desafíos para realizar su mayor esfuerzo con el objetivo de desarrollar al máximo su potencial académico. Esta profesión reconoce que actualmente existe una diversidad aún mayor entre los estudiantes de las escuelas públicas, lo que requiere que los docentes tengan una mayor comprensión de los temas clasistas, raciales y culturales.
Creo que los docentes que sienten las ganas de ser educadores pueden superar los obstáculos de la profesión y trabajar en forma conjunta para resolverlos, siempre y cuando estén comprometidos. Es importante recordar a los padres que ellos son los principales maestros de sus hijos. Para eso no necesitan tener muchos conocimientos académicos, sino más bien conocerlos bien, estimular su cerebro, motivarlos y ofrecerles los recursos que necesitan para triunfar, aun sin haber puesto un pie en la escuela.
La primera tarea que tienen que hacer los padres es observar con atención cómo aprende su hijo: solo, en grupo o con el apoyo de un adulto. Cuando se sabe cómo aprende el menor, los padres podrán ayudarlo a que haga las tareas con agrado y facilidad. Por ejemplo: "si el menor se concentra cuando está en compañía de otra persona, sería conveniente entonces que se sentara a hacer sus tareas con un hermano, amiguito o compañero de clase". Sin embargo, a este tipo de niño hay que adiestrarlo también a que trabaje de forma independiente, porque "hay ciertas tareas escolares que los estudiantes deben hacer por su propia cuenta".
El entrenamiento debe comenzar desde el primer momento que el niño adquiere la habilidad de hacer las cosas por sí solo. Por ejemplo, abrocharse la camisa, amarrarse los cordones de los zapatos, lavarse los dientes o seleccionar por su cuenta las cosas que le gustan. "Preguntarle a diario qué ropa desea ponerse y pedirle que él mismo la seleccione son ejercicios en el proceso de enseñar al menor a ser independiente"
A través de estas cosas sencillas, el menor aprenderá a tener seguridad en sí mismo y a desarrollar su propio criterio e iniciativa para elaborar los deberes que se le asignan. Si el niño aprende de forma visual o auditiva, usted tendrá que apoyarlo con fotografías, dibujos y material didáctico relacionado con los temas que estudia.
Estos niños, aprenden también a través de la lectura en voz alta y de la explicación verbal de las instrucciones de las tareas a efectuar. Desde el primer día de clases los padres tienen que preparar al menor si desean que alcance el éxito escolar. Para ello, usted tiene que: Establecerle un horario fijo para que haga las tareas. Asignarle un lugar de la casa donde pueda sentarse a hacer sus tareas con tranquilidad. Asignarle un lugar de la casa donde guarde sus libros y útiles escolares. Ayudarlo a programar el tiempo para terminar las tareas que le asignan.

No hay comentarios:

Publicar un comentario