domingo, 21 de abril de 2024

 

SER JOVEN Y ESTUDIANTE

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

La familia en cuanto su forma de educar a sus hijos se comporta como sobre-proteccionista. Es una tipología de familia que coloca a sus hijos en un pedestal, los miman en exceso, deciden todo por ellos, lo que puede dificultar la futura separación de los menores cuando se alejen de sus padres, se vuelven dependientes aun teniendo formada su propia familia. Este es un modelo que representa a poco más del 20% de las familias, ya que la figura clave de la misma, el ama de casa tradicional, está desapareciendo. En este modelo, las relaciones entre sus miembros suelen ser excelentes, los conflictos son escasos y la satisfacción de los padres con los hijos suele ser alta y mutua.

Esta familia es una gran transmisora de valores, pero suele presentar problemas en la preparación del hijo para el momento en el que salga de casa y tenga que vivir fuera del hogar familiar. - Existe igualmente la familia conflictiva. - Se trata de familias cuyos miembros están “agarrados de la greña” casi continuamente. Este grupo alcanza un 15% de las familias, se trata de familias donde aparecen las tasas más elevadas de fracaso escolar, muchas veces asociados al consumo excesivo de alcohol y drogas.

Generalmente, los hijos de estas familias adoptan valores, actitudes y comportamientos voluntariamente contrarios a los que propugnan sus padres, precisamente para marcar distancias con ellos. – Existe la familia en donde no hay comunicación entre sus miembros y es el grupo más numeroso en nuestra sociedad con cerca del 40% y, va en aumento. Se trata de familias donde existe una poca o nula comunicación y sus miembros, por tanto, no participan de las preocupaciones y objetivos comunes.

 Los padres de estas familias se muestran cohibidos, miran para otro lado ante los problemas, no abordan en profundidad lo que requieren sus hijos. Muchos de ellos delegan en los profesores la educación de sus hijos; aunque suele ser en el grupo de amigos donde estos jóvenes encuentran el espacio privilegiado donde se dicen las cosas importantes para orientarse en la vida y generar sus propios valores, ante la “dimisión” de sus padres en este sentido. - También hay un modelo de familia en donde ambos progenitores trabajan y se trata de un modelo muy extendido entre las familias jóvenes de hoy en día, aunque apenas supone un 20% del total.

Se trata de familias donde los dos progenitores trabajan, en la que la búsqueda del acomodo es constante, así como la revisión de las responsabilidades de cada uno de sus miembros adaptándose a las nuevas formas de trabajo y a las necesidades de autonomía de los hijos. Este modelo de familia presenta conflictos derivados del ajuste de los roles en las nuevas estructuras familiares y sociales, pero es el que mejor prepara a los hijos para su autonomía. Ya que, los padres deben ser conscientes que la educación consiste en hacerse prescindible y que cuanto menos necesarios sean los progenitores, mejor se habrá educado a sus hijos. La clave, y ese debe ser el objetivo número uno de los padres, es encontrar espacios de comunicación entre padres e hijos.

Comunicación en la que se debe evitar la banalidad y profundizar en temas u opiniones personales o llegar a ellos a través de una película que todos hayan visto, de un comentario sobre una noticia de actualidad, etc... ¿Cuáles son los momentos más aptos para generar este espacio de comunicación?

Los momentos de tranquilidad que se puedan repetir con asiduidad: los viajes en familia, las sobremesas en fin de semana, etc. Y no se trata de educar a través de grandes discursos. Los jóvenes de hoy en día aprenden más por actitudes vitales y mediante el ejemplo que por frases supuestamente bien razonadas. “Los padres de hoy en día”, “educamos con nuestra vida de todos los días. Sin sermones, participando, con suma discreción, en la vida de todos los miembros de la familia. Es en la complicidad de nuestras vidas, en la gran conversación de nuestras vidas, como hacemos familia”.

La mejor manera de iniciar un diálogo con los jóvenes de hoy en día, debe partir del hecho de que cada generación vive de forma distinta la aventura de hacerse adulto, por lo que se pueden aplicar clichés determinados. En la sociedad mexicana nunca la pirámide de población ha presentado porcentajes de jóvenes tan altos como los actuales y, sin embargo, nunca había habido tanta gente adulta que viviera (y se viera) como joven a pesar de lo marcado en sus arrugas.

 El aumento de la esperanza de vida, el incremento de la etapa vital dedicada a los estudios, la precariedad laboral y los cambios en los modelos de convivencia, nos explican este hecho. Los jóvenes de hoy en día presentan los grados de libertad más altos que jamás se hayan conocido y, sin embargo, los esquemas de vida tienden a homogeneizarse. Las nuevas tecnologías entran en sus vidas de una manera natural. Quizá, la llamada cultura del Internet este transformando a los jóvenes que convierten su habitación en un mundo hermético donde el joven tiene su computadora, Internet, y todas las tecnologías que le permiten tejer una red de contactos virtuales sin salir de casa.

La actual generación es muy competitiva, pero se ha vuelto más individualista y se han perdido los grandes paradigmas ideológicos que habían movilizado a los jóvenes de otras épocas han entrado en crisis. Pero esta crisis de las ideologías no supone que no haya ideologías en la crisis, unas ideologías que invitan a vivir con valores, aunque no sean absolutos. ¿Competentes egoístas? Los jóvenes de hoy en día están sometidos a una sobreabundancia de información y la formación del criterio que requieren no está al alcance de los actuales maestros.

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