DESPERTAR SOCIAL DE LOS
ESTUDIANTES
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado
y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
El niño atemorizado busca
a su madre y se apega a ella en busca de seguridad. El esposo angustiado se
apega a su esposa y siente que la ama mucho más. La esposa busca a su marido y
a sus hijos y siente amarlos mucho más.
Desde el punto de vista psicológico resulta muy curioso e interesante
saber que el temor suele a veces disfrazarse con la ropa de la culpabilidad. La gente pobre de “Espíritu”, busca siempre
fuera algo para completarse.
La gente necesitada de “Espíritu” vive
intrigando, en tonterías, chismes, placeres bestiales, etc. Vive de temor en
temor y como es natural, se apega al marido, a la mujer, a los padres, a los
hijos, a las viejas tradiciones caducas y degeneradas, etc. Todo viejo enfermo
y pobre de “Espíritu” está por lo común lleno de miedo y se aferra con ansia
infinita al dinero, a las tradiciones de familia, a los nietos, a sus
recuerdos, buscando seguridad. Esto es algo que, todos podemos evidenciar
observando cuidadosamente a los ancianos. El maestro ante su miedo se esconde
tras el escudo protector de la respetabilidad.
Millones de niños,
jóvenes van a la escuela sin saber a qué van, en forma inconsciente,
automática, subjetiva, sin saber para qué, son obligados a estudiar
Matemáticas, Física, Química, Geografía, etc. Reciben millones de mensajes de información,
pero no saben para que sirvan esta información y tienden almacenarla. Se les
sensibiliza que, para tener derecho a comer, salir, vestir, tienen que recibir
esta información en las escuelas y que si no lo hacen serán castigados, eso es
todo.
Van a la escuela
obligados. ¿Por qué están ahí, a que han ido, cual es el secreto que deben aprender?
Millones de seres adoctrinados con la conciencia dormida, los autómatas
encadenados en la lucha psicológica por pasar exámenes, de grado entre sustos y
arrebatos, angustias y preocupaciones, luchas entre desiguales.
Los autómatas sentados “Quitecitos” recibiendo
información para guardar sin saber su uso, porque de antemano saben que lo que
aprendan no les servirá para ganarse la vida honradamente, ni para conseguir
empleo. Las mujeres pensando en conseguir un buen marido o estar preparadas por
si las dejan. La vida en la escuela es muy vaga, muy incoherente, muy
subjetiva, al niño se le hace aprender a veces ciertas materias que en la vida
práctica no sirven para nada.
Hoy en día lo importante
es pasar grado. En otros tiempos había por lo menos algo más de ética en esto
de pasar grado. Ahora no la hay, el maestro se ve obligado a pasar al alumno
aun cuando sea un pésimo estudiante; las muchachas suelen hacerle la barba con
el propósito de pasar la materia. Hay los muy listos en el difícil arte de
sacar acordeones o copiar y esto es cuestión de astucia en muchos casos. La
mayoría de los exámenes se elaboran casi para entupidos en donde el estudiante
repite como loro, cotorro, o papagayo lo que su maestro dicto en clase.
“Memorizar-repetir”
El pasar no es cosa de
inteligentes sino de astutos, no es de escritores ni de matemáticos sino de
memoria, acordeones, astucia, celulares, sobornar y comportarse como loro y
perder la dignidad.
Los estudiantes no
estudian y esperan que la suerte los ayude a encontrar empleo, luego se casan,
sufren, tienen hijos y, mueren sin haber tenido conciencia de su propia vida.
Las muchachas forman sus hogares, tienen hijos, se pelean con los vecinos, con
el marido, con los hijos, se divorcian y se vuelven a casar, enviudan, se
vuelven viejas, etc. y al fin mueren biológicamente ya que están muertas en
vida. “Un solo drama, una sola existencia. Los maestros están muertos en vida y
producen los mismos estereotipos en sus alumnos.
De nada sirve llenarles la cabeza de teorías y
más teorías, si tenemos la conciencia dormida, si no tenemos conciencia, clara
y perfecta sobre nosotros mismos, sobre las materias que estudiamos, sobre la
vida práctica. ¿De qué sirve la
educación si no nos hacemos creadores, conscientes, inteligentes de verdad?
Necesitamos despertar la conciencia para que
se active la inteligencia, necesitamos dejar de soñar despiertos, es tiempo de
despertar. Los estudiantes deben aprender a pensar por sí mismos y no
únicamente a repetir como loros las teorías ajenas. Los maestros deben luchar
por desaparecerles el miedo a los estudiantes. Los maestros deben permitirle al
estudiante, la libertad de disentir y criticar sanamente y en forma
constructiva todas las teorías que estudian. Es absurdo obligarles a aceptar en
forma dogmática todo lo que se enseña en la escuela.
La escuela ni el hogar,
deben ser transmisores de miedos, esto es una de las barreras para la
inteligencia. Los niños actuales no se atreven a discernir y aceptan las
mentiras del maestro con fe ciega. Los maestros fueron educados en el miedo, le
temen a la crítica, al que dirán.
El despertar debe iniciar
desde los mismos bancos de la escuela de poco sirve una escuela productora de
mentes dormidas. Sólo mediante la liberación del temor y la libertad de
discutir, analizar, meditar, y criticar sanamente lo que estén estudiando,
podrán hacerse conscientes y no loros o cotorros que repiten lo que acumulan en
la memoria.
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