CALAVERA DE CRISTAL
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado
y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
Representa una inspiración para
la creación de un sin número de especulaciones y teorías, así como las más
fabulosas leyendas, pero ¿Cuál es misterio que encierra? Su historia tuvo
comienzo, en la aventura del explorador inglés Frederick A. Mitchell. Hedges, a
principios del siglo XX, cuando junto a su hija Anna, el Dr. Thomas Gann médico
y experto en la cultura maya, en una expedición financiada por Richmond Brown y
organizada por el museo británico, descubre entre las ruinas de un templo maya,
la después la más famosa de las supuestas 13 Calavera de Cristal, que existen
en el mundo.
La historia comienza en Belice (Honduras B.),
en el año 1924, América Central, Mitchell-Hedges, representaba el aventurero de
las leyendas, comparándolo casi con el Indiana Jones de los años 20, por la
cantidad de proezas que se atribuían, como su magnífica inteligencia, puesta al
servicio de la exploración y por supuesto de la ambición, fue vaquero en
EE.UU., arqueólogo de Pancho Villa, nada menos.
Con este currículum, se le
atribuye el descubrimiento casual de la tan controvertida Calavera de cristal,
que también se la llamó, “la Calavera del destino”, un objeto más que
misterioso, desde el punto que se enfoque su estudio. Fue en medio de la selva
tropical, donde descubre una plaza de piedra rodeada de pirámides, que después
de un arduo trabajo de desmalezamiento, encuentra corredores subterráneos,
dando paso al descubrimiento de un complejo, que bautizó con el nombre de;
(Luba-an-tun) “Ciudad de las ruinas”.
Trabajo en ella por casi una década, con la
convicción de su relación con la ciudad perdida de la Atlántida, y fue su hija
adolescente Anna quien observó un reflejo extraño entre las ruinas… se dice que
fue su hija adolescente Anna Mitchell-Hedges quien observó un reflejo extraño
entre las ruinas y para llegar al mismo no descansaron hasta poder acceder a través de las marañas
de la selva. Cuando llegaron el reflejo surgía de un pequeño hoyo, y fue Anna
quien pudo sacar el objeto porque sus manos eran las más pequeñas del grupo,
dejando perplejos a todos presentes. Cuando se encontraron la maravillosa
escultura de un cráneo perfecto tallado en cristal de roca, y además con
movilidad en su mandíbula, un descubrimiento que marcaría la fama de por vida
de Mitchell Hedges, incluido a sus detractores.
Este fue el cráneo de cuarzo más conocido de
todos los encontrados, su tamaño es de aproximadamente 5,25 pulgadas de alto y
pesa aproximadamente 11 libras, éste superficialmente se parece a cráneos de
piedra hechos por los aztecas. Los cráneos azteca son estilizados, sin embargo
el cráneo de Mitchell-Hedges es el más realista, porque posee una mandíbula
desmontable. Este cráneo se rodeó de historias y gran parte de ellas eran
ocultas y siniestras, por ello el mismo
Mitchell-Hedges lo llamó el “cráneo de la fatalidad”. Una de las
leyendas cuenta que por lo menos 3600 años atrás, el cráneo fue usado por el
Sumo Sacerdote de los mayas para el cumplimiento de ritos esotéricos
relacionados a la muerte, y por ello llevaba consigo el estigma que generó la
encarnación de todos los males por los que Mitchell debió atravesar.
La edad del objeto, así como las demás
alegaciones acerca de la función que cumplía y de su historia, supuestamente
fueron deducidos por Mitchell-Hughes…Controversias sobre la posesión: El hombre
que tiene la propiedad de la pieza, Sídney Burney y los que estaban en la
expedición Lubannatun, negó que Mitchell encontró el cráneo, Hedges a sí mismo
nunca mencionó el cráneo, hasta justo después de que él lo compró en 1943.
Aunque no hay pruebas de que ella fuera a Lubaantún incluso cuando el
descubrimiento fue hecho, se supone que Burney sólo tenía la pieza en préstamo
de su padre hasta que pudo pagar una deuda con Burney. Si es así, ¿por qué si
su padre le pagó a Burney, se vendió en una subasta pública?
En 1943, Mitchell-Hedges quedó
envuelto en otra controversia que todavía causa estragos en algunos sectores
hasta el día de hoy, a veces antes por los robos, era común dejar artículos de
valor con los amigos, cuando uno se va por largos periodos de tiempo. Mitchell
hizo esto con un amigo de la escuela, Sídney Burney, que siempre había mostrado
interés en el cráneo de cristal, sin embargo en 1943, Burney inexplicablemente
pone el cráneo de cristal en subasta en Sotheby’s en Londres. Mitchell-Hedges
se entera de esto el día anterior y estaba tan furioso que por un tiempo no
pudo hacer uso de la palabra, ante la imposibilidad de ponerse en contacto con
Burney, él se levantó al día siguiente a las 5 a.m. y viajó a Londres para
recuperar su propiedad.
Cuando se negaron a retirarla de la venta,
Mitchell-Hedges se dio cuenta que la forma más fácil de recuperar su propiedad
era comprarla de nuevo y así lo hizo pagando 400 libras. Anna ganó cierto
dinero con la exposición del cráneo y con historias tales como que provenía del
espacio exterior, habiendo pertenecido a la Atlántida antes de ser llevado a
Belice. Hoy día todavía guarda la posesión del cráneo pero parece haberse
cansado de la publicidad y se ha retirado de la exposición pública.
En 1970 Anna Frank Dorland
permitió a un tallador de cristal, examinar su cráneo, ella declaró que este
emitía sonidos y luz, dependiendo de la posición de los planetas. También
afirmaba que el cráneo se originó en la Atlántida y que fue poseído por los
Caballeros Templarios durante las cruzadas. Otra de sus afirmaciones era que el
cráneo fue examinado en un laboratorio de la Hewlett-Packard, y que los
informes determinaron que había sido tallada en contra del eje natural del
cristal, los modernos escultores de cristal siempre tienen en cuenta el eje, o
la orientación de los cristales moleculares de la simetría, porque si se talla
“contra el grano,” la pieza está obligada a destruirse incluso con el uso de
láser y otras técnicas de alta tecnología para métodos de corte.
Para complicar aún más la extrañeza, en HP no
pudieron encontrar microscópicos arañazos en el cristal lo que indicaría que
había sido tallada con instrumentos de metal. Para Dorland la mejor hipótesis
de su tallado era que fue realizada con diamantes y a continuación, el detalle
meticuloso trabajo fue realizado con una suave solución de silicio (arena) y
agua.
Arqueólogos británicos han
descubierto un cerebro humano de 2000 años de antigüedad. Sería uno de los más
antiguos descubiertos hasta la fecha. Estaba, por supuesto, dentro de una
cabeza, una cabeza decapitada y enterrada en una pequeña tumba cerca de York,
Gran Bretaña. Los arqueólogos creen que
podría tratarse de un sacrificio humano, y que su cabeza fue enterrada como
ofrenda. Pero el tema es que es muy, muy raro que los tejidos blandos se
preserven, y menos todavía el cerebro, que generalmente se deteriora
rápidamente luego de la muerte. Si bien se han descubierto tejidos blandos de
cráneos romanos y medievales, este es el cerebro más antiguo descubierto hasta
la fecha en Gran Bretaña.
El cráneo y la mandíbula fueron descubiertos
por la arqueóloga Rachel Cubitt, en una excavación cerca de la Universidad de
York. Según contó ella, vio algo amarillo y raro dentro del cráneo y enseguida
le dio un tratamiento especial de conservación, ya que tenía entre manos algo
muy raras e interesantes para la ciencia. Lo que sobrevivió fue un tercio del
cerebro. La edad exacta del cráneo y su cerebro no se saben, pero creen que
puede ser de entre el año 300 y 1 antes de Cristo, o sea que podría tener entre
2000 y 2300 años. Todavía no se ha realizado una datación por carbono 14, que
está prevista para el año próximo, cuando se terminen de hacer los análisis
químicos para saber por qué se preservó tan bien el cerebro.
Según los investigadores, este cerebro antiguo
era físicamente idéntico al nuestro. Para la época en que vivió el dueño de
este cerebro, las islas Británicas estaban pobladas por los antiguos britanos,
que ya habían sobrevivido al primer intento de invasión romana, tenían reinos
pequeños que solían luchar entre sí. Los cerebros más antiguos son unos
descubiertos en Florida, Estados Unidos, en un pantano. Eran nueve cráneos, y
tenían unos 8000 años.
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