UNIVERSIDAD PÚBLICA Y
DISCURSO POLÍTICO
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado
y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
Bien decía Newton que
mientras hay constructores que se dedican a hacer puentes, que unen a la gente,
hay otros que se dedican a deshacer esos puentes y a la vez a hacer muros para
separarnos y encontrar del otro lado del muro al enemigo al que hay que vigilar
“El gobernante vigila celosamente la Universidad pública”.
El enemigo es el otro, el
de enfrente, el de la otra orilla, aunque sea como en muchos casos un
estudiante en formación social. Siempre es lo mismo, nos negamos a analizar las
causas, a evaluar entre varios especialistas el problema, la autoridad nos dice
quién es el enemigo y siempre, pero siempre, el culpable es el otro, el
distinto, las minorías o los indefensos estudiantes. Siempre hay un culpable,
siempre hay alguien a quien eliminar para que se solucione el problema.
Siempre el dedo índice
acusador que apunta al otro, para evitar que veamos que sus otros cuatro dedos
lo están apuntando como responsable directo o indirecto de la situación. Hay
casos en que el dirigente Administrativo público no ha analizado que está
enfermo de poder y en su locura, en un abuso de ese poder que le ha sido
conferido, elimina a cualquiera que le estorbe en su nefasto camino, sin
importar conocimientos y/o aptitudes de los eliminados, ni el daño que pueda
hacer a la institución que le ha dado cobijo. Cree que pertenece a un selecto
grupo de personas que define los destinos de la sociedad.
Esta pretensión ya causa
disgusto en nuestra sociedad por lo erróneo de su sin razón, pues no existe
autoridad que tenga la suficiente capacidad moral para que le dicte normas a
los ciudadanos, que gozan de absoluta soberanía e independencia en la toma de
decisiones, conforme a su personalidad o deseos de crecimiento.
Por ignorancia, mala fe, o deseos inmoderados
de protagonismo político, este tipo de servidores públicos trata de asociar a
la administración pública con acciones políticas determinadas, que le permitan
acceder a puestos de poder, o bien codearse con las máximas figuras de la
política. Ha olvidado los preceptos básicos de servir y no servirse. La tarea
de los próximos servidores públicos esta imbuido de nuestros principios e
ideales, es actuar en la sociedad, de forma positiva y discreta, para promover los
grandes movimientos transformadores de la humanidad a través de su ejemplo y no
de discursos políticos o de cualquier otro tipo. “Política de periodicazos y
discursos de radio, televisión es simulación”
Casos como el de
Teofrasto quien no pudo pronunciar un discurso en público o Isócrates era tan
tímido que jamás se atrevió a abrir la boca en público. El mismo Cicerón, padre
de la elocuencia romana, tenía un aspecto torpe, temblaba y tartamudeaba como
un chiquillo cuando comenzaba sus discursos. ¿Pero hablar así, no es confesar
abiertamente que la sabiduría impide siempre hacer las cosas bien? ¡Vaya papel
brillante que hubiesen hecho todos estos grandes hombres a la vista del
enemigo, ellos, que no tenían sangre en las venas cuando solamente se trataba de
pelear con la lengua!
Si llega un estudioso a
un baile, te darás cuenta que no sabe bailar, si asiste al teatro abandonara la
obra antes de que termine con aire grave y severo de sabelotodo. Si interviene
en algún grupo que sostenga una conversación animada, su aparición provocará de
pronto el silencio y demandara que todos lo atiendan. Si se trata de comprar
alguna cosa, contratar o realizar cualquier actividad propia de la vida
cotidiana, lo veras desenvolverse con la torpeza de una mula.
En resumen, es inepto
para todos los asuntos de la vida. Se halla siempre tan alejado de la opinión
común que no puede ser útil a los suyos, a su patria, ni siquiera a sí mismo.
Sus hábitos y sentimientos tan extraordinarios deben atraerse necesariamente en
un principio el amor por lo diferente y pasar posteriormente al odio de la
chusma al darse cuenta que solo es discurso sin acción verdadera “Populismo
manipulador”. ¿Es que hay alguna cosa en el mundo que no esté marcada con el
sello de la Locura, que no sea hecha por locos y para locos? Si alguien
pretende, él solo, oponerse a esta locura universal, le aconsejo que siga más
bien el ejemplo de Timón el Misántropo marchándose a cualquier lejana soledad
donde pueda gozar a solas de su amada sabiduría.
No hay nada más extravagante,
que halagar cobarde mente al pueblo para recibir sus favores y buscar con tanto
ardor los aplausos de tantos locos, extasiarse con las aclamaciones tumultuosas
y dejarse llevar en triunfo como las imágenes de los dioses, o hacerse elevar
como una estatua en medio de un desfile para ser contemplado por el populacho.
Esos nombres, títulos y honores divinos rendidos a hombres son más que locuras
ridículas dignas solamente de burla. Pero precisamente atraídos por estas
locuras los mayores héroes han realizado sus grandes hazañas que poetas y
oradores escritores para glorificarlos.
Es esta locura la que
forma los gobiernos que a posteridad son vapuleados por los mismos que lo
aclamaban al terminar su sexenio; en una palabra, es esta locura base y fundamento
de la vida humana. A diferencia de los mismos, las Universidades públicas
pretenden reformar a la sociedad y esto es el suficiente motivo para no
entregarles suficientes recursos para que logren sus objetivos sociales,
académicos. La Universidad pública induce a sus miembros a transformarse a sí
mismos, con la esperanza de que el progreso individual contribuya a la mejora
ulterior de la sociedad y eso es motivo suficiente para encerrarlos en la
mediocridad financiera.
La Universidad pública forma seres humanos,
libres, de buenas costumbres, de sólidos principios éticos, de convicciones
estables y sólidas, que después de transformarse a sí mismos, van a actuar en
el mundo profano, no con un mandato, no con un puesto gubernamental, sino según
sus creencias, formando asociaciones que hagan al bien común. ¿Cómo cambiar al
falso mesías que están apoderados del poder público en este país? Debemos
combatir a este tipo de enanos oportunistas, y politiqueros, enseñándoles el
verdadero camino.
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