domingo, 21 de abril de 2024

 

UNIVERSIDAD PÚBLICA Y DISCURSO POLÍTICO

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

Bien decía Newton que mientras hay constructores que se dedican a hacer puentes, que unen a la gente, hay otros que se dedican a deshacer esos puentes y a la vez a hacer muros para separarnos y encontrar del otro lado del muro al enemigo al que hay que vigilar “El gobernante vigila celosamente la Universidad pública”.

El enemigo es el otro, el de enfrente, el de la otra orilla, aunque sea como en muchos casos un estudiante en formación social. Siempre es lo mismo, nos negamos a analizar las causas, a evaluar entre varios especialistas el problema, la autoridad nos dice quién es el enemigo y siempre, pero siempre, el culpable es el otro, el distinto, las minorías o los indefensos estudiantes. Siempre hay un culpable, siempre hay alguien a quien eliminar para que se solucione el problema.

Siempre el dedo índice acusador que apunta al otro, para evitar que veamos que sus otros cuatro dedos lo están apuntando como responsable directo o indirecto de la situación. Hay casos en que el dirigente Administrativo público no ha analizado que está enfermo de poder y en su locura, en un abuso de ese poder que le ha sido conferido, elimina a cualquiera que le estorbe en su nefasto camino, sin importar conocimientos y/o aptitudes de los eliminados, ni el daño que pueda hacer a la institución que le ha dado cobijo. Cree que pertenece a un selecto grupo de personas que define los destinos de la sociedad.

Esta pretensión ya causa disgusto en nuestra sociedad por lo erróneo de su sin razón, pues no existe autoridad que tenga la suficiente capacidad moral para que le dicte normas a los ciudadanos, que gozan de absoluta soberanía e independencia en la toma de decisiones, conforme a su personalidad o deseos de crecimiento.

 Por ignorancia, mala fe, o deseos inmoderados de protagonismo político, este tipo de servidores públicos trata de asociar a la administración pública con acciones políticas determinadas, que le permitan acceder a puestos de poder, o bien codearse con las máximas figuras de la política. Ha olvidado los preceptos básicos de servir y no servirse. La tarea de los próximos servidores públicos esta imbuido de nuestros principios e ideales, es actuar en la sociedad, de forma positiva y discreta, para promover los grandes movimientos transformadores de la humanidad a través de su ejemplo y no de discursos políticos o de cualquier otro tipo. “Política de periodicazos y discursos de radio, televisión es simulación”

Casos como el de Teofrasto quien no pudo pronunciar un discurso en público o Isócrates era tan tímido que jamás se atrevió a abrir la boca en público. El mismo Cicerón, padre de la elocuencia romana, tenía un aspecto torpe, temblaba y tartamudeaba como un chiquillo cuando comenzaba sus discursos. ¿Pero hablar así, no es confesar abiertamente que la sabiduría impide siempre hacer las cosas bien? ¡Vaya papel brillante que hubiesen hecho todos estos grandes hombres a la vista del enemigo, ellos, que no tenían sangre en las venas cuando solamente se trataba de pelear con la lengua!

Si llega un estudioso a un baile, te darás cuenta que no sabe bailar, si asiste al teatro abandonara la obra antes de que termine con aire grave y severo de sabelotodo. Si interviene en algún grupo que sostenga una conversación animada, su aparición provocará de pronto el silencio y demandara que todos lo atiendan. Si se trata de comprar alguna cosa, contratar o realizar cualquier actividad propia de la vida cotidiana, lo veras desenvolverse con la torpeza de una mula.

En resumen, es inepto para todos los asuntos de la vida. Se halla siempre tan alejado de la opinión común que no puede ser útil a los suyos, a su patria, ni siquiera a sí mismo. Sus hábitos y sentimientos tan extraordinarios deben atraerse necesariamente en un principio el amor por lo diferente y pasar posteriormente al odio de la chusma al darse cuenta que solo es discurso sin acción verdadera “Populismo manipulador”. ¿Es que hay alguna cosa en el mundo que no esté marcada con el sello de la Locura, que no sea hecha por locos y para locos? Si alguien pretende, él solo, oponerse a esta locura universal, le aconsejo que siga más bien el ejemplo de Timón el Misántropo marchándose a cualquier lejana soledad donde pueda gozar a solas de su amada sabiduría.

No hay nada más extravagante, que halagar cobarde mente al pueblo para recibir sus favores y buscar con tanto ardor los aplausos de tantos locos, extasiarse con las aclamaciones tumultuosas y dejarse llevar en triunfo como las imágenes de los dioses, o hacerse elevar como una estatua en medio de un desfile para ser contemplado por el populacho. Esos nombres, títulos y honores divinos rendidos a hombres son más que locuras ridículas dignas solamente de burla. Pero precisamente atraídos por estas locuras los mayores héroes han realizado sus grandes hazañas que poetas y oradores escritores para glorificarlos.

Es esta locura la que forma los gobiernos que a posteridad son vapuleados por los mismos que lo aclamaban al terminar su sexenio; en una palabra, es esta locura base y fundamento de la vida humana. A diferencia de los mismos, las Universidades públicas pretenden reformar a la sociedad y esto es el suficiente motivo para no entregarles suficientes recursos para que logren sus objetivos sociales, académicos. La Universidad pública induce a sus miembros a transformarse a sí mismos, con la esperanza de que el progreso individual contribuya a la mejora ulterior de la sociedad y eso es motivo suficiente para encerrarlos en la mediocridad financiera.

 La Universidad pública forma seres humanos, libres, de buenas costumbres, de sólidos principios éticos, de convicciones estables y sólidas, que después de transformarse a sí mismos, van a actuar en el mundo profano, no con un mandato, no con un puesto gubernamental, sino según sus creencias, formando asociaciones que hagan al bien común. ¿Cómo cambiar al falso mesías que están apoderados del poder público en este país? Debemos combatir a este tipo de enanos oportunistas, y politiqueros, enseñándoles el verdadero camino.

No hay comentarios:

Publicar un comentario