domingo, 21 de abril de 2024

 

ESTUDIANTES Y SU HUMOR

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

Nada más serio que el humor. Nada menos divertido y auténtico que la sonrisilla de superioridad del ignorante que todo lo sabe mediante la Prensa y el prejuicio.

Cada vez que me paro frente a un grupo de estudiantes Universitarios explicando las ideas y teorías que abarcan el complejo mundo del conocimiento, me pregunto si esas caras que no denotan nada, que me observan sin parpadear ¿Realmente me están entendiendo, o solo están esperando que termine la clase? Y Yo ahí como loco hable y hable dando a entender lo más claro posible; pero también me pregunto ¿Ellos desean preguntarme algo, pero la timidez y la escuela represiva los inhibe hacerlo?, caras que me observan y que quizás no deducen nada, pero permanecen mudos.

Es algo increíble que todo lo que digamos nos lo crean, que sean capaces de llegar a la esencia misma de las ideas. Esto es quizás la mayor obsesión de los que nos preocupamos porque todos los alumnos piensen.

Sin embargo, el avance en todas las áreas, asociadas a nuevas tecnologías que permiten la multiplicidad de mensajes y relatos, junto con un sistema político y económico que sustentan sus ideologías en el valor nunca bien ponderado del símbolo, ha puesto en jaque la relación entre docentes y alumnos. Si pudiera traer a la maestra Rosaura Maldonado “Chagua”, a la maestra Soledad Torróntegui Manjarrez, a la maestra Esther Osuna, al Profesor. -Nene Blancarte, Manolo Bastidas Peña, Tomas Castro, Jesús Delgado, al mundo de la actualidad para que dieran una clase con tecnología moderna no podrían realizar nada y tendrían necesariamente que actualizarse. Sin embargo, si trajéramos a estos Profesores de la misma época (30 años atrás), a un aula de nuestros días, lo más probable es que no tendría problemas para sustentar una clase. Cabe entonces preguntarse ¿qué es lo que nos pasa entre lo moderno y la escuela anterior?

 A mi parecer hay que diferenciar dos cosas. En primer lugar, el valor que se le asigna al uso de nuevas tecnologías en niveles Universitarios y la falta de lo mismo en los otros niveles y otra, es el valor que da a la relación con el niño, sus estudios y la aplicación de las actividades.  Está claro que la introducción de una tecnología de punta ha tenido como aliado un fuerte debate volviéndose algo de vida o muerte. No es lo mismo enfrentar alumnos que cuentan con Internet y que lo saben manejar a enfrentar analfabetas tecnológicas por falta de recursos que se ven incapacitados para alcanzar a los otros. (¿Escuela discriminatoria?)

Como no es lo mismo un médico con un estetoscopio que con aparatos que le permitan medir el estado del paciente segundo a segundo, o que intervenir quirúrgicamente teniendo un rosario fuertemente agarrado para que no existan problemas. Una de las resistencias más fuertes que ha existido desde siempre entre los docentes, es precisamente aquella que tiene que ver con el uso de nuevas tecnologías.

Aparentemente no existe un problema de vida o muerte y lo manejan en forma simplista, o más bien no existe una comprensión cabal de las carencias y destrezas en la educación formal, que a mi entender tiene una mayor semejanza con la muerte profesional antes de salir de la carrera y la limitación en el campo laboral. 

Por un lado, el doctor ha comprendido a través del tiempo, que la tecnología es básica, imprescindible y que la curación de un paciente depende de una multiplicidad de factores, que van desde el lenguaje utilizado al explicar los tratamientos, el factor motivacional del paciente que ve como se le da seguimiento mediante aparatos que el mismo está observando trabajar y que tiene que ver hasta con la forma en que el Doctor lo trata y los mensajes que deja en sus familiares. Con esto quiero decir que no parece lo mismo para un paciente, un doctor con traje negro tratando de explicar una determinada enfermedad que un Doctor de blanco, bien aseado, de pelo corto y con lenguaje pulcro; o un Doctor de lenguaje cholo a la Amada Salva trucha.

La valoración que han dado los médicos de ciertos aspectos, ha hecho que la relación paciente-doctor, sea más abierta y comprensiva. Por otro lado, el profesor, en su actividad sigue dando escaso valor al trato con los niños, al lenguaje y las maneras utilizadas; por eso me refería a los anteriores maestros quienes simbolizaban toda pulcritud y decencia.

Aún me cuesta comprender que la disposición de tanto teórico siga entregando temas que muchas veces tiene mayor nivel de aprendizaje que el que se desea lograr. Basta con que nosotros hagamos un análisis de nuestros(as) propios(as) profesores(as) y traeremos a nuestra memoria, aspectos que no parecieran tener valor al momento de enfrentar una clase.

Así, podremos recordar la vestimenta con la cual normalmente andaban nuestros profesores, los gestos y formas del cómo nos trataban, lo cual nos hacía poner una atención distinta, la disposición de los Mesa bancos dobles, que aportaron una relación mucho más expresiva para nosotros.

Creo que una buena forma de poder interpretar estas relaciones tiene que ver con la improvisación. Indudablemente, estamos viviendo la era de la informática, la mayor parte de la misma nos llega en la red.  Esto implica que nuestros alumnos poseen una forma de relación con el mundo donde les exigen oportunidades de venta tecnológica para poder ser aceptados, a diferencia de lo recibido en el aula, donde continua lo mismo; atrapados sin salida en la enajenación. El mundo en el cual se mueven nuestros educandos y nosotros, nunca se había dado tanto valor a la relación conocimiento-vs-red. "Hay un montón de cosas que marchan mal, pero también hay muchas cosas que marchan bien.

He decidido hacer esfuerzos por hablar con los estudiantes de las cosas que van bien, porque he descubierto que me siento mejor cuando hablo de lo bueno que cuando hablo de lo malo" Para la mayoría da lo mismo tener un 7.0 o un 10 en un examen, o si el profesor, lo saluda o lo ignora. “Persevera en la desconfianza”. 

La educación va diseñando paulatinamente una sociedad cada vez más controlada. Esa sociedad será dominada por una elite de personas libres de valores morales, que no dudarán en realizar sus objetivos mediante depuraciones masivas con las que influirán en el comportamiento, control y vigilancia del pueblo, hasta el punto de que llegará a ser posible establecer una vigilancia casi permanente sobre cada uno de los ciudadanos del planeta. “Los más burros, cuando oyen hablar al burro, se ríen por falta de gamarras”.

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