ESTUDIANTES Y SU HUMOR
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado
y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
Nada más serio que el
humor. Nada menos divertido y auténtico que la sonrisilla de superioridad del
ignorante que todo lo sabe mediante la Prensa y el prejuicio.
Cada vez que me paro
frente a un grupo de estudiantes Universitarios explicando las ideas y teorías
que abarcan el complejo mundo del conocimiento, me pregunto si esas caras que
no denotan nada, que me observan sin parpadear ¿Realmente me están entendiendo,
o solo están esperando que termine la clase? Y Yo ahí como loco hable y hable
dando a entender lo más claro posible; pero también me pregunto ¿Ellos desean preguntarme
algo, pero la timidez y la escuela represiva los inhibe hacerlo?, caras que me
observan y que quizás no deducen nada, pero permanecen mudos.
Es algo increíble que
todo lo que digamos nos lo crean, que sean capaces de llegar a la esencia misma
de las ideas. Esto es quizás la mayor obsesión de los que nos preocupamos
porque todos los alumnos piensen.
Sin embargo, el avance en
todas las áreas, asociadas a nuevas tecnologías que permiten la multiplicidad
de mensajes y relatos, junto con un sistema político y económico que sustentan
sus ideologías en el valor nunca bien ponderado del símbolo, ha puesto en jaque
la relación entre docentes y alumnos. Si pudiera traer a la maestra Rosaura
Maldonado “Chagua”, a la maestra Soledad Torróntegui Manjarrez, a la maestra
Esther Osuna, al Profesor. -Nene Blancarte, Manolo Bastidas Peña, Tomas Castro,
Jesús Delgado, al mundo de la actualidad para que dieran una clase con
tecnología moderna no podrían realizar nada y tendrían necesariamente que
actualizarse. Sin embargo, si trajéramos a estos Profesores de la misma época
(30 años atrás), a un aula de nuestros días, lo más probable es que no tendría
problemas para sustentar una clase. Cabe entonces preguntarse ¿qué es lo que
nos pasa entre lo moderno y la escuela anterior?
A mi parecer hay que diferenciar dos cosas. En
primer lugar, el valor que se le asigna al uso de nuevas tecnologías en niveles
Universitarios y la falta de lo mismo en los otros niveles y otra, es el valor
que da a la relación con el niño, sus estudios y la aplicación de las
actividades. Está claro que la
introducción de una tecnología de punta ha tenido como aliado un fuerte debate
volviéndose algo de vida o muerte. No es lo mismo enfrentar alumnos que cuentan
con Internet y que lo saben manejar a enfrentar analfabetas tecnológicas por
falta de recursos que se ven incapacitados para alcanzar a los otros. (¿Escuela
discriminatoria?)
Como no es lo mismo un médico
con un estetoscopio que con aparatos que le permitan medir el estado del
paciente segundo a segundo, o que intervenir quirúrgicamente teniendo un
rosario fuertemente agarrado para que no existan problemas. Una de las
resistencias más fuertes que ha existido desde siempre entre los docentes, es
precisamente aquella que tiene que ver con el uso de nuevas tecnologías.
Aparentemente no existe
un problema de vida o muerte y lo manejan en forma simplista, o más bien no
existe una comprensión cabal de las carencias y destrezas en la educación
formal, que a mi entender tiene una mayor semejanza con la muerte profesional
antes de salir de la carrera y la limitación en el campo laboral.
Por un lado, el doctor ha
comprendido a través del tiempo, que la tecnología es básica, imprescindible y
que la curación de un paciente depende de una multiplicidad de factores, que
van desde el lenguaje utilizado al explicar los tratamientos, el factor
motivacional del paciente que ve como se le da seguimiento mediante aparatos
que el mismo está observando trabajar y que tiene que ver hasta con la forma en
que el Doctor lo trata y los mensajes que deja en sus familiares. Con esto
quiero decir que no parece lo mismo para un paciente, un doctor con traje negro
tratando de explicar una determinada enfermedad que un Doctor de blanco, bien
aseado, de pelo corto y con lenguaje pulcro; o un Doctor de lenguaje cholo a la
Amada Salva trucha.
La valoración que han
dado los médicos de ciertos aspectos, ha hecho que la relación paciente-doctor,
sea más abierta y comprensiva. Por otro lado, el profesor, en su actividad
sigue dando escaso valor al trato con los niños, al lenguaje y las maneras
utilizadas; por eso me refería a los anteriores maestros quienes simbolizaban
toda pulcritud y decencia.
Aún me cuesta comprender
que la disposición de tanto teórico siga entregando temas que muchas veces
tiene mayor nivel de aprendizaje que el que se desea lograr. Basta con que
nosotros hagamos un análisis de nuestros(as) propios(as) profesores(as) y
traeremos a nuestra memoria, aspectos que no parecieran tener valor al momento
de enfrentar una clase.
Así, podremos recordar la
vestimenta con la cual normalmente andaban nuestros profesores, los gestos y
formas del cómo nos trataban, lo cual nos hacía poner una atención distinta, la
disposición de los Mesa bancos dobles, que aportaron una relación mucho más
expresiva para nosotros.
Creo que una buena forma
de poder interpretar estas relaciones tiene que ver con la improvisación.
Indudablemente, estamos viviendo la era de la informática, la mayor parte de la
misma nos llega en la red. Esto implica que
nuestros alumnos poseen una forma de relación con el mundo donde les exigen
oportunidades de venta tecnológica para poder ser aceptados, a diferencia de lo
recibido en el aula, donde continua lo mismo; atrapados sin salida en la
enajenación. El mundo en el cual se mueven nuestros educandos y nosotros, nunca
se había dado tanto valor a la relación conocimiento-vs-red. "Hay un
montón de cosas que marchan mal, pero también hay muchas cosas que marchan
bien.
He decidido hacer
esfuerzos por hablar con los estudiantes de las cosas que van bien, porque he
descubierto que me siento mejor cuando hablo de lo bueno que cuando hablo de lo
malo" Para la mayoría da lo mismo tener un 7.0 o un 10 en un examen, o si
el profesor, lo saluda o lo ignora. “Persevera en la desconfianza”.
La educación va diseñando
paulatinamente una sociedad cada vez más controlada. Esa sociedad será dominada
por una elite de personas libres de valores morales, que no dudarán en realizar
sus objetivos mediante depuraciones masivas con las que influirán en el
comportamiento, control y vigilancia del pueblo, hasta el punto de que llegará
a ser posible establecer una vigilancia casi permanente sobre cada uno de los
ciudadanos del planeta. “Los más burros, cuando oyen hablar al burro, se ríen por
falta de gamarras”.
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