UNIVERSIDAD Y, LA CALLE
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado
y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
Hay gente con vocación,
ganas y talento suficiente para logra que el mundo siga avanzando. Ir en contra
del avance sólo nos dejará atrás en el camino. No es el talento el que huye de
este país, es este país el que huye del talento. “Lo que la universidad no
suministra, la calle lo inspira”.
Las frases motivacionales
cuando nos referimos a los jóvenes sobran, llegan de más como si fueran un eco
repetitivo para que ellos se las apropien o para que se escuche que la
administración pública está trabajando a favor del bienestar del país. Sin embargo,
es un problema serio el tener miles de jóvenes con título universitario y sin
trabajo o con trabajo de otra cosa para la cual no estudiaron. El talento
continúa saliendo de las Universidades, pero parece que deseamos a toda costa
que no aparezca en nada. Los títulos son el requisito inmediato para volverte
empleado sin importar la dignidad de la persona “Trabajo digno”
Las universidades han visto el negocio y han
transformado la enseñanza en una competición por ganar el mayor número de
estudiantes donde ya no importa la calidad de los mismos. El nivel en la
universidad baja, como ha bajado el nivel ético y moral de sus profesores,
muchos de ellos se dedican a vender exámenes, calificaciones, espacios en aula
de saturados.
Mientras las autoridades
universitarias no tienen respuesta, solo se dedican a justificar esta
situación. Son señalamientos que se repiten constantemente, una y otra vez
cuando de reparto de calificaciones se trata.
Ahora aprobar es mucho más sencillo, “Una lana, botella, pase sexual
etc.”
De la universidad ya no
salen personas con un gran conocimiento sino personas con un título que las
acredita pero que no justifica su saber y entender. Los títulos ya no valen
tanto en el mercado. Los salarios de los titulados bajan, inevitable, es la ley
de la oferta y la demanda. La competitividad ahora ya no es tan fácil de
encontrar entre tanto pergamino. Las empresas se quejan que los titulados no
salen preparados, los titulados se quejan de que las empresas no pagan salarios
dignos, el gobierno se lava las manos como Poncio Pilatos y a los maestros
universitarios les vale sombrilla lo que afuera pase mientras tengan su cheque
seguro.
¿Y qué hay de los
profesores universitarios? Desde mi experiencia he conocido a dos tipos de
profesores. Personas que por vocación han escogido investigar y enseñar, y que
tienen un gran talento. A estas personas el salario era lo de menos, son buenos
en lo que hacen, disfrutan haciéndolo.
Y luego está el otro tipo de profesores, que
bien por la comodidad de trabajar en la universidad o porque sencillamente no
valen para trabajar en una empresa privada, se creen capaces de transmitir el
conocimiento que no tienen a sus alumnos. Nunca escucharas a nadie decir que es
profesor en la universidad por lo que se gana. Antes un maestro universitario
era lo máximo hablando socialmente “Privilegio” ahora de flojos son
calificados, de haraganes con sueldo con alto.
¿A qué se debe lo anterior? Si eres profesor
de universidad, o funcionario, se te aplica “Eres seleccionado social con alto
sueldo” la diferencia es que el funcionario público sabedor que no sobrevivirá
en su puesto más allá de un cambio de gobierno se dedica a lucrar con su
rincón, mientras que el maestro universitario sabedor que haga lo que haga
nadie lo correrá hace lo mismo.
Cada día hay más funcionarios públicos y
profesores universitarios que ganan más que los grandes empresarios ¿Tiene
sentido? y si a ese factor le sumas el hecho de que los recién titulados tienen
unos salarios de risa, ¿tiene aún más sentido? ¿Qué pasará con los profesores?
¡Nada! mediante un contrato colectivo se aseguraron de por vida y con la
prestación de heredar su puesto.
Lo mismo pasó con los políticos heredando el
puesto a su junior, por esta razón la situación no parece sostenible. Los que
no valen seguirán en la universidad porque no tienen dónde irse ni existe un
lugar en la tierra que sea el paraíso que actualmente disfrutan, pero ¿y la
gente que vale? Esos profesores a los que se les escucha anonadado mientras dan
clase porque nos están descubriendo un mundo de conocimiento totalmente nuevo.
Muchos ya se han ido porque nunca alcanzan a
sindicalizarse o son quitados por los que están adentro y reclaman su derecho
de antigüedad para dar cierta materia sin contar con la materia gris en su
cerebro y mucho menos perfil académico. Otros muchos, ya están pensando donde
irse en un par de años. Muchos ya se fueron y de aquí a un par de años las
clases universitarias serán dadas por hijos de los que se fueron, pero sin mérito
académico alguno sino más bien por herencia familiar, llamada derecho sindical.
El sindicato
universitario esta abocado a erradicar cualquier resquicio de buenos profesores
en la universidad. Ya no existe motivación para los buenos investigadores y
docentes a trabajar en la universidad. Además, la política se está encargando
de que esto continúe así durante mucho tiempo.
No hablo solo de la política del gobierno,
sino también del esquema jerárquico que se ha establecido en la universidad.
Los jóvenes seguirán sin rumbo fijo en este país, su vocación nunca la
encontraran, sus ideas sin aterrizar, pero por muy difícil que se esté
presentado ser buen profesionista o excelente ciudadano, ellos encontrarán la
forma, y el lugar para hacerlo Para los que no creen o no apuestan por el
conocimiento, el progreso y la innovación, a todas esas personas sólo les diré
que da igual que luches porque el mundo no cambie y siga como está.
No hay comentarios:
Publicar un comentario