domingo, 21 de abril de 2024

 

EDUCACIÓN EN LAS UNIVERSIDADES PÚBLICAS

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

Los jóvenes descubren a temprana edad la esquelética y cínica que es la sociedad y sus entramados arreglos, esto hace que sientan escaso aprecio por estudiar y no temen esperar su integración en un ambiente social poblado por ese tipo de personas, la sociedad está llena de “los vividores sin corazón”. Los adolescentes reciben de la sociedad este tipo de mensaje, en la cual hay que vivir. Sobre esta base enfermiza se “educa” y ellos al llegar a un puesto político repiten los esquemas aprendidos. La sociedad informa, sin formar ética y culturalmente a los nuevos ciudadanos.

 La gente joven son los que tocan a las puertas de las Universidades en busca de una oportunidad, sin embargo la fuerza laboral que sale con título de las mismas encuentra un sistema en crisis en los sistemas de enseñanza superior ante programas con currículo anticuados, los cuales pobremente recompensan y nulamente motivan a los jóvenes, lo mismo pasa con la infraestructura existente la cual asegura el fracaso inmediato es decir en cuanto ponen un pie dentro de una Universidad con infraestructura pobre, pobres se sienten.

 Los estudiantes gritan convencidos de que México es un pueblo dormido, y así seguirá, mal comidos, descuidadamente preparados desafiando al poder que todo corrompe, que todo evade.  Desean que se acaben las frases de que se están haciendo ajustes, los Universitarios quieren el cambio “No más educación para pobres” No más mentiras, no más miedos a la población, fuera demagogia de crecimiento estadístico amañado, es necesario un compromiso que identifique fallas y deje la estática del desempleo Universitario.

Si el gobierno exige responsabilidad a las Universidades esto debe ser reciproco, el gobierno juzga y decide los montos y ofrece promesas de crecimiento mismas que al final del sexenio confirma como desastre, empeoramiento, desorden de carreras, visión de crisis, miedo, decisiones ligadas a corazonadas. Los estudiantes están cansados de discursos de culpabilidad y de métodos que buscan votos y no realidades. Las Universidades parecen estar condenadas a la perenne situación de educación en crisis y cuando se califica se le echa la culpa al pasado como si alguien estuviese excluido de ella.

En la educación universitaria no hay cambios solo simulaciones, no hay solución a los problemas solo adaptación para sobrevivir. Hay escasez de recursos económicos y humanos, existe inercia y gatopardismo educativo, existen remiendos y tristes consecuencias. Hay que cambiar, debemos enfrentar la crisis educativa universitaria y no solo diagnosticar que existe. Eso ya lo sabemos. Yo creo que hoy nuestro conocimiento de la sociedad y de la política está muy mediatizado y, en consecuencia, la escuela tiene que educar en una mirada crítica hacia los ciudadanos. Esa enseñanza es un modo de alfabetización cívica.

La fuerza de trabajo ha invocado al gobierno para que actuara, y hacer las cosas mejor y esta contesta haciendo las cosas rápido y sin sentido. Los gobiernos invierten dentro de la educación básica y secundaria, pero sin evaluar problemas existentes, ni analizar patrones futuros de demanda, es decir se debería crear sistemas simétricos de educación que involucren las fuerzas laborables.

Los actuales trabajos siguen siendo los relacionados con la fuerza física, dejando de lado la fuerza intelectual, esa ha sido la política pública tan criticada, sin obtener cimentar alcances que reformen y cambien esta visión tercer mundistas. Se debería partir de un análisis nacional dejando de lado los famosos cursillos que solo sirven para tomar café durante unos cuantos días. Me pongo a favor de que "la transformación de nuestras instituciones de enseñanza superior sea asiento de enseñanza mundial y no regional, en donde se fomente educación de alta calidad, con investigación, plagada de valores fuertemente morales y éticos".

 Partir de un programa de emergencia que se aplique en una sacudida breve, que logre rechinar el sistema de la autoridad. Un orden del día de largo plazo enfocado en la reforma curricular, ciencia y tecnología, y construyendo relaciones entre el sistema de enseñanza superior y el resto de sociedad.  Los países necesitan educación primaria, secundaria, bachillerato y Universitaria, no unos pocos dentro y la mayoría afuera. Pero los beneficios de educación superior son todavía pobremente comprendidos y cuantificados.

El sector público no puede dar enseñanza superior, ni puede financiar la expansión y las mejoras de calidad a través de la tributación. Ni la sociedad puede solamente confiar en el segmento privado, como los fracasos de mercado son casi inevitables en áreas como la ciencia básica, la educación general, y el acceso educativo. El Gobierno debe definir su papel y debe explicar lo que pueden entregar, lo que financiarán, y lo que pueden ofrecer como facilitador y regulador. También deben hacer caso para lo que los estudiantes contribuyan en dinero y el compromiso de verdaderamente estudiar si esto no es así, continuaremos con un saco roto de falta de recursos por alumnos repetidores en todos los niveles.

Creemos que la enseñanza superior es vital para construir sociedades fuertes, competir en la economía global de conocimiento y para lograr la reducción de pobreza. Pero la educación actual no logra resistir esta prueba.  Éste es un mundo donde el conocimiento domina, es hora de saber si la educación superior tiene aptitud para pasar la prueba, es hora de saber si el gobierno tiene la voluntad o solo la promesa. “Una organización que guarda silencio o que no es honesta sobre lo que forma- informa no solo atenta contra sí misma, también malversa a la sociedad y no merece autonomía.”

Porque la realidad de las mayorías es así, dura, dolorosa, con sabor a protesta y ganas de cerrar los puños, de salir a la calle y protestar. Y porque es así, quien quiera identificarse con ellas, tiene inexorablemente que hablar con este mismo idioma, sin miedo a la minoría.

Cuando un Universitario es sensible a las injusticias de su tiempo, esto se verá reflejado en sus vivencias no es tarea fácil al elegir la lucha desventajosa, que requiere entre otras cosas, un claro lenguaje expresivo para su total concreción.  Las formas incitan a reflexionar sobre la dignidad del ser humano y descubrirlo, no sólo en su condición actual, limitado, explotado, denigrado, sino en todo su ser. En la misma rebeldía de su querer ser.

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