domingo, 21 de abril de 2024

 

MUSICOS EN LA SINFONICA EDUCATIVA

LARRAÑAGA TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO

Diplomado y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.

El líder es mejor cuando el pueblo apenas sabe que existe. No es tan bueno cuando el pueblo lo obedece y le reclama. Y es peor cuando el pueblo lo desprecia. Con un buen líder, cuando el trabajo está hecho, Y la meta alcanzada, el pueblo dirá: "Esto lo hicimos nosotros" (Lao Tse)

Hace unos días asistí a un concierto y llamo fuertemente mi atención la persona que se paro al centro de los músicos y se dedicaba a mover una varita- Ante esto quiero reflexionar que si una persona que desconoce lo hace quien dirige y asiste por primera vez a este tipo de conciertos podría llegar a la conclusión en forma inmediata que esa persona que está al frente es totalmente innecesaria y que además el hecho de estar al centro de los músicos, lo único que busca es lucirse mientras los otros tocan.

 Usted puede observar que los músicos están pendientes de las partituras y conforme avanzan cambian de hoja, es por eso que se saca erróneamente la conclusión de que el director de orquesta es innecesario y que con él o sin él, tocaran perfectamente las notas en forma armoniosa ya que saben cómo tocarlas gracias a múltiples practicas lo que les da la seguridad y garantía de que las cosas saldrán conforme a lo esperado.

Muy probablemente si un gobernante pone al frente de la cultura a una persona analfabeta en cuestiones culturales, su primera propuesta seria correr al director de la orquesta y de esta forma ahorrarse su sueldo y de esta forma declararía que esta sanando las finanzas en materia de cultura ¡Cosa, que ningún otro gobierno había hecho!  Pues bien, esta declaración a los medios de comunicación nos haría sonreír antes que desbastar la opinión mediante la pregunta ¿En qué manos está poniendo la cultura el gobierno? 

Ahora bien, esta misma reflexión llevémosla al campo social en donde encontramos excelentes profesionistas “Toca solos” y son pocas las organizaciones sociales que realmente estén bien organizadas, es por eso que el trabajo que se realiza deja mucho que desear y esto lo vemos en los tres órdenes de gobierno en donde los directores son excelentes para dar órdenes, pero el trabajo que realizan no armoniza con el orden social y no es que les falte capacidad para impulsar magnificas ideas sino que aprendemos en la escuela a que el director debe ser el que manda y toca toda la pieza solo sin aprender a coordinar equipos de trabajo.

La mayoría de los directores en áreas de gobierno se volvieron músicos y directores a la vez, nadie sabe más que ellos y es por eso que la administración pública no sabe abordar las necesidades básicas de la población, mucho menos comprende el sentido de la priorización y esto sí que es un problema social.

 Existe una ausencia de colaboración entre los diferentes órdenes de gobierno y cada director persigue su propia agenda y sus objetivos individuales, sin incluir en su estrategia la colaboración con otras instituciones ni la búsqueda de objetivos colectivos. Pero no basta querer colaborar, hay que aprender a hacerlo desde la época de estudiantes, y apenas ahora estamos comenzando a identificar cuáles son los elementos críticos en la educación tercer mundista en la que estamos inmersos y de la cual nos negamos a salir para desarrollar una estrategia de impacto colectivo.

Si, México y los mexicanos deseamos cambiar la vida de sufrimientos que actualmente estamos llevando por principio de cuentas los tres órdenes de gobierno se deben olvidar de dar trabajo de directores de orquesta a personas por el simple hecho de que estuvieron en campaña.

Los tres órdenes de gobierno “Federal, estatal y municipal” requieren contar con buenos directores de orquesta, que sepan sacar el máximo potencial a cada uno de los “instrumentos”. Pero no es suficiente. Los directores no pueden hacer nada si no cuentan, además de con grandes músicos, con una buena partitura.  Sin partitura solo hay notas dispersas. Pueden ser más agudas o más graves. Sonarán diferentes si las tocamos en el piano, si las cantamos.

Pero son simples notas, no significan nada. Para que empiece la música del verdadero cambio, no basta que el presidente de México, gobernadores, presidentes municipales, regidores, secretarios de estado etc. comiencen la música, es necesario combinar todos los sonidos nacionales y que esos sonidos estén plasmados en un plan en donde el plan sea el que una a cada sonido 

con ritmos y diferentes instrumentos de modo que el resultado final sea fascinante, conmovedor y divertido al mismo tiempo”

 El impacto colectivo es una invitación a participar en un concierto donde se les pide a los músicos seguir las notas para que todo mundo salga satisfecho por la armonía lograda y esto permita que la sociedad se una haciendo un conjunto de habilidades y destrezas con el propósito común de armonizar un México con mexicanos diferentes.

 No se trata de sumar a muchos sino de incrementar el impacto social para que la solución de los problemas vaya subiendo de tono y cada día se integren más músicos totalmente convencidos por la armonía de la música y no por una chamba que cuando le toque utilizar el instrumento la calidad de su música lejos de armonizar venga a desentonar “Directores en los tres órdenes de gobierno que sepan ejecutar con perfección una buena partitura social”. Por esta razón, la parte más crítica del impacto colectivo reside en compartir una misma visión de los problemas y de sus interconexiones sin odios y recelos partidistas o lucha en espacios de poder. De ahí que sea tan necesario estudiar la partitura y ensayarla hasta poder interpretarla con unas garantías mínimas de calidad.

Igualmente, importante es identificar la propuesta de valor de cada uno de los integrantes. En una partitura no existen notas accesorias ni discordantes. La calidad de una orquesta viene determinada por el peor de sus intérpretes. Todos los músicos se esfuerzan por igual, sabiendo que por muy excelente que haya sido la ejecución, el público siempre recordará la nota desafinada.

 Recordemos que lo que importa es el resultado colectivo, no el individual. Pero, sobre todas las cosas, hay que ser muy pacientes. Los cambios sociales llevan tempo, en la mayoría de las ocasiones mucho tiempo, y exigen un compromiso a largo plazo. Para escuchar el sonido humano en armonía con la música hay que esperar nos llegue limpia, clara, hermosa a los oídos de la sociedad, entonces comprendemos que esa espera mereció la pena, y que el resultado final ha sido “fascinante, conmovedor y divertido al mismo tiempo”.

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