ESTUDIAR EN LA UNIVERSIDAD
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado
y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
¿Que impulsa a los padres
y madres de familia a esforzarse tanto para que sus hijos estudien una carrera?
¿Cuáles son las ilusiones de verlos como profesionistas? ¿Realmente las
universidades resuelven los problemas al brindarles a los hijos todo aquello
que los padres no tuvieron? ¿Verdaderamente la educación superior es la receta
mágica para ser feliz? Existe una creencia ciega sin mayor reflexión en el
sentido de que ser profesionista resuelve las cosas sin analizar realmente que
tan efectiva o que tan válida es esta forma de ver la vida futura de los hijos.
Las Universidades no ofrecen trabajos
prósperos, no ofrecen victorias económicas, más bien es un mito que se estrella
contra la realidad. Quedo atrás esa esperanza de ser el mejor alumno para
lograr el mejor trabajo, quedaron atrás los diplomas, los títulos, las
menciones honoríficas. No importa la inteligencia sino la astucia, la
hipocresía el desinterés y apropiación de cosas ajenas. Lo humano es lo último
en lo que se piensa en esta sociedad.
Aun así, la adquisición
de títulos profesionales se convirtió en un codiciado tesoro para las mayorías,
capaz de impulsar a cualquiera y de todos los niveles socioeconómicos a
intentar poseerlo, sin importar el sacrificio y las renuncias personales o
familiares que esto implique.
Ofrecer un título profesional
como sinónimo de triunfo económico y garantía de ocupar una posición
privilegiada dentro de la sociedad, se elevó a categoría de
"herencia".
Herencia que fue
condicionada en muchos casos, cuando los padres, olvidándose de los intereses
de sus hijos, los manipulan y obligan, a inscribirse en profesiones que
prolonguen la tradición familiar o en aquellas que ofrezcan una mayor
rentabilidad económica en el futuro.
La educación es el mejor
patrimonio para los hijos, decían los padres, como si fuera la llave mágica de
su felicidad. Los padres se olvidaron que conjuntamente nacieron las escuelas
con fines de lucro y están a la mano del mejor postor. Así empezaron a salir
miles de profesionistas no solicitados por la sociedad “No se pueden contratar”
Se gradúan miles de una misma carrera y demasiados pocos de otras. Producimos a
granel por negocio, por demanda del consumidor.
Volviendo a la pregunta principal.
- ¿Cuáles son las motivaciones y decisiones para escoger una carrera?”
vocación”, esta se pierde al crear un sueño efímero, en cambio habilidades
personales y oportunidades del mercado laboral, concentrarse en las
oportunidades del mercado laboral ocupa la mayor relevancia, ya que, es una
forma de "asegurar" un porvenir. Sabemos que estudiar economía solo
lograra hacernos un desempleado más, es tanto como decir que tu signo zodiacal
dice que serás millonario.
Ya nos dimos cuenta que
para labrarse un futuro no sólo se necesita adquirir conocimientos.
Es el momento de que los
padres se den cuenta que la responsabilidad mayor no es planear con calma el
futuro de sus hijos, sino más bien, descubrir y desarrollar sus talentos y proveerle
los medios disponibles a su alcance, para procurarles la construcción continua,
permanente y cotidiana de su felicidad.
La educación no es ya un
mal necesario, ni una actividad forzosa a la que hay que asistir nos guste o no
para obtener un título. La educación actualmente no es otra cosa que una
necesidad continuada, incesante, diaria, indispensable para poder coexistir con
los otros.
Las universidades se enfrentarán
en los próximos años a varios retos fundamentales que van mucho más allá de los
cambios, la mayoría de ellos superficiales, que, por imperativo legal,
incorporarán en su proceso de adaptación al Espacio regional de Educación
Superior. Por concretar, me referiré a dos de ellos y quiero suponer que para
el horizonte del 2020 habrán sido capaces de superarlos, aunque, aun cuando el
horizonte parezca lejano, tampoco cueste demasiado imaginar que más de uno ande
por esas fechas con serios problemas de adaptación. Porque en realidad se trata
de un problema de adaptación.
Adaptarse y responder, no
ya por imperativo legal, a las cambiantes necesidades de la sociedad y a la
inmensa brecha digital/cultural que se está abriendo entre las generaciones
jóvenes y los docentes menos jóvenes como consecuencia de las nuevas reglas de
juego que las nuevas tecnologías y las redes sociales están imponiendo.
Me refiero a las nuevas
formas de aprender, a las nuevas formas de enseñar, y el rol que en estos
procesos van a jugar los que enseñan, los que aprenden y los medios utilizados
en ambos procesos. En lo referente a la brecha cultural, el mayor problema para
la educación reside en que los instructores, “inmigrantes digitales”, hablan y
enseñan en un lenguaje y métodos anticuados, de la edad pre/digital, y están
luchando para enseñar a una población que habla perfectamente una nueva lengua
y son, ya hoy, “nativos” de la lengua digital de juegos por software, vídeos e
Internet y tienen por supuesto otras expectativas.
Los “nativos digitales” están acostumbrados a
recibir la información realmente rápida. Les gustan los procesos y multitareas
paralelas. Prefieren gráficos antes que texto. Funcionan mejor cuando trabajan
en red. Prosperan con satisfacción inmediata y bajo recompensas frecuentes.
El año 2020 quiero creer
que las universidades habrán incorporado las últimas innovaciones pedagógicas
en sus procesos de aprendizaje. Universidades que se configurarán como
comunidades de aprendizaje socialmente extendidas, que habrán superado las
aulas y el entorno físico y que dispondrán de formas para aprender y tratar de
construir el saber de manera abierta, en red y compartida entre
tutores/docentes y alumnos/aprendices.
El segundo de los retos es que confío que las
universidades habrán superado para el 2020 es su tradición ancestral de ser
universidades “esencialmente para jóvenes” y transformarse en universidades
para “todas las edades y para todo el mundo” en un marco competitivo globalizado
donde cada cual tendrá que desarrollar sus propios nichos de especialización.
Las universidades deberán dar una respuesta satisfactoria a las necesidades
formativas y de puesta al día de personas particulares y/o profesionales de
empresas que deseen ampliar sus estudios, en formación reglada o no reglada,
salvando las limitaciones y condicionantes impuestas por las distancias
geográficas y una oferta sujeta a calendarios rígidos.
Deberían estar para el
2020, en condiciones de responder satisfactoriamente a la creciente necesidad
de los ciudadanos de formarse a lo largo de toda la vida. En cuanto a la ética.
- Me interesa el campo del conocimiento y estudio de los valores éticos.
También el de su aplicación al mundo de los comportamientos, ya que la Ética,
por su misma naturaleza, ha de estar referida a la praxis.
Del mundo en el que
vivimos se afirma que arrastra consigo un profundo vacío ético y con él una
grave crisis de humanidad. La crisis económica que padecemos se dice que es, en
sus raíces más profundas, el resultado de la falta de valores éticos. Pero no
es ese el único campo en el que la crisis se deja sentir. Afecta, por el
contrario, a la totalidad de la convivencia socio-política, con la pérdida
consiguiente de la consistencia del ser humano, que acaba por hacer de la vida
humana algo “trivial”, carente de valor.
Con la mirada puesta en el 2020, la humanidad
ha de plantearse la necesidad de superar la debilidad proveniente de una
liberación “adolescente”, entendida como eliminación de toda dependencia o
responsabilidad ética, respecto de uno mismo y de los demás. Las personas han
de descubrir en sí mismas y en la solidaridad, los valores éticos que las
liberan del vacío existencial producido por los egoísmos individualistas o de
grupo. Afirmada su libertad como exigencia radical inherente a su realización,
la persona libre ha de asumir desde su libertad, la afirmación del valor de los
demás, que dé consistencia al valor personal propio de uno mismo.
Desde esta perspectiva
del valor inalienable de la persona humana, la reflexión ética ha de acompañar
al caminar de los Universitarios, a fin de que su progreso adquiera una plena
dimensión humana. Más allá de los “éxitos” alcanzados por la eficacia de la
técnica y de la investigación. La fidelidad a los valores éticos ha de
posibilitar la realización unitaria de la “totalidad” del ser humano, frente a
la fuerza disgregadora de las “especialidades” guiadas por la eficacia y la
utilidad de lo “particular”.
Ante planteamientos de
esta naturaleza, la idea de una Universidad entendida como la auténtica, que
puede ofrecer pistas más realistas a la humanización del progreso, de lo que
pudieran sugerir añoranzas idealistas de tiempos ya pasados.-El Universitario
como creador de riqueza.- Huyendo por tanto de falacias pasadas en las cuales
la simplificación interesada nos presentaba al Universitario como la gran
máquina de ganar dinero, o de crear valor para el accionista (el especulador),
o...Financiar el futuro y remunerar adecuadamente al accionista.
Aumentar el nivel de vida
de los empleados, en base a una remuneración que tenga en cuenta: salario +
formación + participación. Dar al cliente el producto mejor en calidad y
precio. Conseguir que el suministrador compita en igualdad de condiciones,
devolver a la sociedad lo que ésta le da a la Universidad.
Para conseguir esto será
necesario volver a la Universidad de los profesionales dejando de lado los
profesionistas tranzas. Profesionales que, a partir del binomio
conocimiento/comportamiento, compartan un Proyecto de sociedad asentado en unos
sólidos valores (innovación, profesionalidad, identidad, comunidad,
apertura...) que se proyecten en unos principios de obligado cumplimiento para
cada uno de los colectivos (accionistas, empleados, clientes, suministradores,
sociedad) hacia los que va dirigida la creación de riqueza de todo tipo
(humano, económico, social).
Nuestro País, México, necesita un Proyecto
renovador construido en base a ideas compartidas, sobre una sociedad mexicana
integradora, que sea capaz de crear las condiciones adecuadas para que nos
sintamos orgullosos como ciudadanos de pertenecer a nuestra tierra, porque
seamos capaces de satisfacer nuestras necesidades individuales y colectivas con
una calidad que nos distinga, todo ello compatible con nuestras capacidades y
recursos”.
El universitario como
investigador: Uno de los mayores errores que se cometen en la investigación del
ser humano es la localización de los seres expuestos a la investigación, ya que
se analizan experiencias que no corresponden a seres humanos comunes en cuanto
a experiencia vivencial y no se toma en consideración la cultura de cada cual.
Los rasgos de los seres humanos están muy por debajo de los estudios generales
que se difunden como verdades absolutas ya que la raza, el entorno, cultura,
comportamientos, formas de pensar son las herramientas básicas que se dejan de
utilizar en la mayoría de las investigaciones científicas publicadas por los
diferentes medios de comunicación.
La investigación cada vez es más sofisticada,
pero hay un pequeño problema que puede estar dando al traste con cualquier
avance en este sentido; tal y como se hacen estas investigaciones sabemos que
están afectadas de sesgo de confirmación. La investigación del ser humano que
estamos estudiando no es la del ser humano en su entorno, su raza, cultura,
sino la del estudiante universitario estadounidense. Son los estudiantes
estadounidenses los conejillos de indias que sirven como modelo investigativo
del ser humano mundial y va directamente proporcional al campus universitario
en donde se investigue sobre el ser humano y esto se debe al liderazgo que
estas universidades marcan quienes por abrumadora mayoría cuentan con los
espacios de publicación y seguimiento mundial.
Ahora bien, quienes
llevan a cabo estos estudios, son profesionales estadounidenses, con visión
institucional nacionalista. Cuando nos remitimos a los estudios existentes y
retomados por los medios de comunicación mundial nos topamos con la triste
realidad que la gran mayoría fueron llevados a cabo en ese país y se dan como
referencia totalitaria del comportamiento humano.
Esto supone que, en
efecto, todo lo que sabemos proviene de miembros de una cultura dominante y
culturas cercanas, por lo que extrapolar al conjunto de la experiencia humana
es erróneo. Pero la cosa empeora si lo pensamos un poco más, porque típicamente
los estudios los llevan a cabo... estudiantes de diferentes niveles académicos,
dirigidos por profesionales de ese mismo país son básicamente la misma gente,
proveniente de las mismas castas socioeconómicas dentro de la misma cultura.
De modo natural que los que llevan a cabo el
estudio y a los que se les hace el experimento se convierten en una misma forma
de ser, pensar y de actuar, es decir comparten numerosas experiencias en común,
lo que provoca el sesgo de confirmación.
Y sabemos con certeza que
cuando se comparan este tipo de poblaciones con países pobres latinoamericanos
(Mal educados, mal alimentados, con problemas sociales degradantes) es lógico
pensar que las conclusiones a las que llegan no tienen nada que ver con la
realidad en la cual se desea aplicar por la diferencia clara en todos sus
niveles. Aparecen diferencias en juicios morales, razonamiento, las ideas de
equidad, la cooperación o la herencia del cociente intelectual.
Pero, increíblemente,
también en procesos básicos de la percepción como son el razonamiento espacial
o el análisis visual. Gentes que vienen de distintas culturas no sólo actúan de
modo diferente sobre el mundo; literalmente ven el mundo de forma distinta. Y
el hecho de que las investigaciones del ser humano se concentren en un pequeño
sector de la Humanidad nos proporciona una visión limitada y muy parcial de lo
que realmente es el ser humano. No conocemos la problemática por la que pasa el
ser humano, sino la de los estudiantes estadounidenses y esto lo tomamos como
verdad absoluta en las Universidades Mexicanas ante la pobre investigación que
se hace.
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