PARTE DOS FORMA DE PENSAR
PERSONAL SOBRE LA EDUCACIÓN
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado
y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
La sociedad no valora lo
que brota del alma es la sociedad de las víctimas y las culpabilidades, y hemos
logrado con esto maleducar a toda una generación porque se dejan llevar por el
brillo, el resplandor ajeno, es la sociedad de la inteligencia perdida en lo
mediático en donde los mensajes que recibimos tanto en la calle como en la
escuela no son para triunfar sino para denigrar no son para comprometerse sino
para servirse de los demás y malograr la vida entera.
Nadie atiende realmente
la formación para la vida, la preparación desde la ética, la moral, lo
cultural, como nadie atiende la búsqueda de la integración para el éxito y esto
ha ocasionado la desmotivación generalizada hacia la educación, la degeneración
social, la falta de verdaderos dirigentes sociales comprometidos. Los
estudiantes dejaron de lado las ideologías por el libro del conformismo y el
consumismo desenfrenado. Las Universitarias leen revistas femeninas y los
problemas sociales los consideran ajenos a su contexto, lo que las lleva a
desconfiar de todo y de todos al considerar a la política como degrada, lo
mismo a los funcionarios públicos.
Por eso los jóvenes ya no entran a estudiar
sino acampar en los pasillos de las Universidades y esperan el viernes por la
noche para salir a la fiebre del viernes a tomar, la farra es su consejera
principal, prefieren la farra semanal que el lunes estresante de una clase
enfadosa ¿Por qué, ya desde la Secundaria, los jóvenes prefieren la madrugada? Quizá
porque es un tiempo vacío, libre de los convencionalismos de una sociedad
aburguesada, con la que no se identifican.
Si acaban por integrarse
en ella, a edad más avanzada cada vez, lo harán en muchos casos sin grandes
ilusiones, con planteamientos que raramente incluyen a la sociedad actual
cargada de ambiciosos políticos.
Nada es por casualidad,
sino por causalidad, mas responde a que el sistema mexicano llego a la quiebra
de su ideología dejando mera mentira el discurso de estudiar para el bienestar,
ya no es el estado quien tiene el poder, ni el dinero, mucho menos es capaz de
influir en forma persuasiva, sabedores que el dinero, el poder, la influencia
se logran en las malas intenciones morales, es el intercambio anónimo de la
corrupción, sinónimo de la degradación, es una especie de desajuste social.
Sócrates: "Sólo os
pido una cosa: que cuando mis hijos sean mayores, les importunéis y les
exhortéis como he hecho yo con vosotros. Y si veis que se preocupan más por las
riquezas o por cualquier otra cosa antes que por la virtud, o creen ser algo
sin serlo, reprochádselo como he hecho yo con vosotros y decidles que olvidan
lo principal y que se creen algo cuando no son nada.
Si obráis así mis hijos y
yo habremos recibido de vosotros un pago justo". Un pasaje central del
pensamiento de Sócrates, la causa primaria de su amor por la pregunta como
herramienta didáctica. En lugar de depositar conocimientos en la mente pasiva
del alumno, en lugar de transferir certezas sorprendentes, reivindica la consciencia
del que se sabe ignorante, pero no cretino. "Puede que ninguno de los dos
sepamos realmente nada que valga la pena, pero él cree saber algo, y no lo
sabe; mientras que yo tampoco sé nada, no creo saber nada. Parece pues que al
no creer saber lo que no sé, soy una pizca más sabia".
¿Que nos falta? "Si hoy naciera Juan Amos Comenio,
¿nuestra educación le permitiría ser Comenio? La forma en la que evaluamos y
enseñamos no facilita el proceso de aprendizaje. Nos falta personalización,
profesorado cualificado e ilusionado, nos falla un proyecto que describa cómo
debe ser la próxima educación. Debemos enseñar a los niños a ser más críticos,
a pensar más, a investigar, en lugar de crear autómatas. El presupuesto, o el
sindicato es la excusa perfecta para abdicar de nuestros deberes y
responsabilidades". No es extraño que de manera más habitual a cada paso
los estudiantes se topen con esto y lo descubran desde temprana edad en forma
descarada y cínica y en lugar de esperar a ser adultos decidan entrar de lleno
desde temprana edad.
Lo importante no es
enseñar, lo importante es aprender. Lo decisivo en la enseñanza es el alumno,
no el profesor iluminado. De ahí que las técnicas pedagógicas no sean el factor
clave de la educación. Se trata, no tanto de mejorar las cosas, como de
intentar mejorar a las personas. La burocracia y la tecnocracia no bastan para
lograr la excelencia educativa. La educación no es un montaje constructivista:
es una convivencia culta, una auténtica simbiosis entre seres humanos.
La sociedad exige no solo
que los niños vayan a la escuela para quitárselos de encima, sino que además se
garantice que aprendan para desempeñarse y participar en la humanidad con alto
grado de competitividad.
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