ESCUELA Y MAESTRO (A)
LARRAÑAGA
TORRÓNTEGUI RAMÓN ANTONIO
Diplomado
y Maestría en Desarrollo Humano FESC- Universidad Nacional Autónoma de México.
¿Qué dicen los padres de familia? Los maestros
siguen enseñando como cuando yo estuve hace 30 años a puro repetir y repetir,
no revisan las tareas, regañan a los niños y los castigan casi siempre de
manera injusta algunos los agarran de sus mandaderos, cuando nos llaman solo es
para quejarse, pero no se dan cuenta que ellos se la pasan platicando por los
patios mientras los hacen hacer planas y planas de tonteras y si vemos la
Secundaria se pasa el tiempo entre pase de lista y haciéndose tontos como que
revisan la tarea. Por otro lado, creen que somos papelería, que ya la lámina no
se dé quien que ahora el mapa y si de gastar se trata vienen, el sweater,
uniforme deportivo y cívico y muchas cosas.
Es un “gastazo” las cooperaciones por inscripción,
la cooperativa escolar, el día del maestro y párele de contar. Por otro lado,
las escuelas están que dan lastima, no hay biblioteca, centro de cómputo,
material didáctico, en la tienda solo existe comida chatarra a altos precios,
el trato de director y maestros es déspota, nos tratan con la punta de la bota
si se nos ocurre preguntar algo. Los
maestros nunca reconocen si se equivocan o si su forma de trabajo es
deficiente, los grupos de 40 por la mañana y diez por la tarde ganado igual
entre uno y el otro, pero por la tarde están los maestros más flojos y los
alumnos más burritos o corridos de las otras escuelas, seguido suspenden clases
por orden del Sindicato, por puentes, por ceremonias revolucionarias, cada
festival es otra sacadera de dinero.
¿Los que defienden a los maestros? Si no hubiera
sido por la escuela donde estudié sería una analfabeta. Era muy pobre, aprendí
muchas cosas que luego me sirvieron para defenderme en la vida; a mis hijos les
digo que valoren lo que tienen que los maestros de antes no andaban con tantas
huelgas y paros, que eran mejores, que su ejemplo fue invaluable. Tener que
trabajar con 50 chiquillos o más todos hablando al mismo tiempo: ¡que
paciencia! Siempre un consejo para
aliviar una preocupación, siempre la palabra orientadora al detectar algún
problema.
Recuerdo a mi
maestro: siempre alegre y optimista, dicharachero y ocurrente, la escuela era
un espacio de vida maravilloso. Recuerdo que al principio me negaba a ir, me
llevaban a fuerzas, pero luego, sin darme cuenta, me fui acostumbrando, la
escuela me hizo organizarme y reconocer la validez del esfuerzo propio y ajeno:
flojeando me iba mal y poniendo un poquito de mi parte me hizo avanzar hasta
hacer una carrera. Ahí me aprendí el himno nacional y supe respetar nuestra
bandera, pero lo más importante es que supe reconocer lo que es nuestra cultura
y nuestras costumbres y tener un sentido de superación.
¿Qué piensan los maestros? El nombramiento de maestra que tengo me ha
permitido vivir sin las preocupaciones de quienes tiene siempre que estar
buscando trabajo. Tengo prestaciones, si tienes suerte, vas escalando en
Carrera Magisterial, que, no es mucho pero te ayuda para solventar más
holgadamente tus necesidades. Mi casita la adquirí con un crédito que me
gestionó el sindicato.
Tengo la tranquilidad de recibir cada quincena un
salario pues tengo una plaza, que, aunque es cansado el trabajo ya me impuse. A
través de mi trabajo he intervenido con los padres de familia para que cambien
sus actitudes y sean mejores esposos pues las malas relaciones influyen
negativamente en el aprendizaje de sus hijos.
Me gusta mi trabajo Me siento realizada, tenemos
como maestros una gran responsabilidad con los alumnos de primaria, pues allí
deben ir definiendo sus inclinaciones respecto a lo que harán en la vida. Creo
que nosotros, además de enseñarles diferentes aspectos de las ciencias,
buscamos enseñarles a ser ordenados en lo que hacen; cuando les dejamos tarea,
ahí podemos ver si van adquiriendo responsabilidad, conocer si saben organizar
su tiempo para el juego y su tiempo para estudiar.
Ahí también podemos darnos cuenta si existe en su
casa un ambiente propicio para el estudio. Siempre estamos en cursos, siempre
atendiendo nuevos programas, siempre cumpliendo con las indicaciones que nos
dan, siempre estudiando en verano, entrando en especializaciones, en posgrados.
La
preparación que he venido adquiriendo en todos estos años de servicio creo que
me ha permitido ser mejor maestro, sin embargo, creo que debo seguir
preparándome pues la escuela tiene siempre muchos problemas que resolver. Cuando me encuentro a alumnos que tuve ya
como profesionistas o simplemente trabajando honestamente, o como padres de
familia, me siento orgulloso.
Me he encontrado a ex alumnos que su situación
económica era entonces muy difícil, y que ahora está mucho mejor, teniendo un
trabajo que les ha permitido salir de esa condición. Aquí es donde veo la labor
de nosotros, pero principalmente la de nuestros centros de trabajo, que están
enclavados en todos los rincones del país.
Yo como maestro siento que realizo una labor hermosa
en la sociedad, principalmente porque me ha tocado iniciar a mis niños en los
conocimientos que les permitirían defenderse en su vida adulta. Saber leer y
escribir y manejar las operaciones matemáticas son para mí las herramientas más
importantes que la escuela puede ofrecer para luego adquirir otros
conocimientos. A mí me parece que la escuela de gobierno y nosotros los
maestros lo que más hemos hecho por la niñez, es que sientan que tienen la
oportunidad de vivir mejor habiendo tantos pobres en el país, y que sólo
estudiando y preparándose se puede lograr.
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